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Mostrando entradas de 2009

Insomne

i

hay noches en que no duermo
y el sueño se detiene junto a la puerta
a contemplar mi tránsito del insomnio hacia el delirio

escribo palabras
que hablan el lenguaje muerto de la oscuridad

el espejo refleja a esa otra
que se pronuncia sólo en la vigilia
tiene mi rostro pero no
su voz suena como un eco en mi garganta
como si la lengua me repitiese
una y otra vez

ii

no escribo
tengo miedo a ese silencio
que sólo surge cuando el día desaparece
y ahoga el ruido
para que mi cuerpo se adentre a lo nocturno

esta palabra tampoco duerme
pero mi boca no la pronuncia
no conoce el lenguaje del desvelo

y este verbo enfermo
no sabe decirse limpio
no sabe hacer silencio
sin rajar paredes
con la intención de dejar marcas
de miedo y de orfandad

sin embargo las marcas no dicen nada
son manotazos de palabras de boca partida
de miedo y de llanto apagado
por no poder pronunciar
esa oscuridad o ésta que me pertenece

iii

el espejo es
un pájaro oscuro que balbucea este rostro
que lo muerde lo burla y lo oscurece
aún más de lo pactado
y le con…

Solo dos más.

i

la palabra es una grieta
que cruza este cuerpo
como si un sonámbulo
temblara en la noche

no duele en la boca
la hendidura
existe en mí
al pronunciarse

la lengua
lleva el tajo hiriente
en su garganta

lo pronuncia a diario
como propio

ii

primero fue el verbo
en el mundo
y la palabra tronó
en toda la tierra
el cuerpo todo
caminó por el paraíso
buscándote

luego vino el silencio
y la imposibilidad de entender
el lugar desde donde
las palabras surgen
como fieras

primero fue el verbo
en todo el mundo
luego la palabra
arrebató mi muerte

Otro de Villalba. Para vos, Romi.

La gaviotaLa precisión,la cadenciade fuego,la sobriedad con que se apuestaentre el sudor y el viento,el arenado refracta la luzque te revelaría inmóvil.Calzar a la medidael arma de tu cuerpo,el peso exactodel silencio,de la hora, detrás de la ventana.Podrías estar en un pueblode México,Arizona,hay algo en este hoteldonde ya no recordásqué viniste a olvidar.Ahora el viaje te persigue,cada mañana escapásde cada nocheanterior.El temporal presagia un puntoen que nada quedeen pie.¿Pero estarás aquícuando limpien la playa de restosde tejados, pájarosy botes?Ya no se ven las casaspero estány las banderas de Texaco.Vendrán a buscarte.El bus te encuentra en cualquier sitioen que te hayas perdido,saben que no sabésdónde ir, como el marimpunementedeja a su lado lo que mata.Hazte hombre, decísa un mar atento a tu vozde alto.Masivamente pierde su eficacia,las guerras por millones,los accidentes de milesnos aburren.La salopaca el vidrio,el fondo que pareceemerger es previsible,ensimismarse es engañ…

La pantera. Susana Villalba

Matar al animal

requiere un animal

sin sombra.

Vas caminando por un monte

o te parece, no sabés dónde estás;

creés que lo sabías

cuando llegaste.

Ese negro

bien puede ser una pantera

o mujer,

no te das cuenta.

La mirada salvaje te gusta,

no, te calienta.

No, te mira

como quien no comprende

dónde está.

Ya estás perdida,

tendrías que llevarla a tu casa

pero sabés cómo termina:

un animal herido

siempre ataca.

Tendrías que matarla,

ahora,

antes de que sea tarde

o por piedad.

Pero esa mirada es una trampa,

si es pantera

sabe matar mejor

que vos.

Nadie sabe tu nombre

aquí

y ahora él

o mujer te da la espalda.

Pensás en un Remington

liviano

de distancia corta.

Pero nadie escucharía,

Red Hot los distrae,

a vos también.

Y no se mata por la espalda,

lo viste en las películas

o creés en eso.

Matar

es otra cosa.

Ahora te mira y ya sabés,

vas a llevarla a tu casa.

Está tocado por la gracia,

está a la vista

o vos lo ves, no estás segura,

o tiene algo

que creés comprender.

Y sin embargo

sabés cómo termina:

no sabés cómo

te hirió si te quería.

No querés a…
no hay tarea más absurda
que combatir el temblor del pulso
cuando la palabra
surge de estas manos
cual si fuese un río desbordante

Miedo de la liberación, de Clarice Lispector.

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Si me detengo demasiado mirando Paysage aux oiseaux jaunes (Paisaje de pájaros amarillos), de Klee, nunca más podré echarme atrás. Valor y cobardía son un juego que se juega a cada instante. Asusta la visión tal vez irremediable y que tal vez sea la de la libertad. El hábito que tenemos de mirar a través de las rejas de la prisión, la comodidad que trae aferrarse con las dos manos a las barras frías de hierro. La cobardía nos mata. Pues existen aquéllos para quienes la prisión es seguridad, las barras un apoyo para las manos. Entonces reconozco que conozco pocos hombres libres. Miro de nuevo el paysage y de nuevo reconozco que cobardía y libertad estuvieron en juego. La burguesía total se derrumba si se mira Paysage aux oiseaux jaunes. Mi valor, enteramente posible, me amedrenta. Comienzo incluso a creer que entre los locos hay quienes no lo están. Y que la posibilidad, la que verdaderamente es, no es para ser explicada a un burgués cuadrado. Y a medida que la persona quiera explicar…
Cuando las palabras no dicen nada luego del diluvio, uno se siente como varado en medio de una gran noche. Ya no quedan fuerzas para sostener el barco, y sólo resta escribir acerca del naufragio. ¿Pero qué escribir exactamente?
Las velas izadas ya no hacen formas lúcidas en esta lengua, sólo sobrevuelan como tristes pájaros en un cielo perdido. Mi mano arriesga sólo a escribir las formas más indefensas. Mientras tanto mi cuerpo se hace fuerte para enfrentar a lo otro que se avecina. La puerta de entrada está cerrada, sin embargo se abre como si fuese el mismo cuerpo entreabierto que yo ahora toco. Lo descifro a partir de los signos insomnes que tiene la noche, mas nada queda por decir: la luz del día se precipita sobre mí y sólo quedan rastros de un mal sueño.
la palabra más terrible
y más hermosa
es esta que se arrincona
entre ceja y ceja
y no permite
que el sueño
se vuelva fuerte
ni que las sábanas
transpiren hambre
ni que la noche
se vuelva oscura
estamos hechos de sombra
todos tenemos un doble
al cual le tememos
ya no importan
los nombres impresos en los rostros
la lluvia los borrará
hasta volverlos humo
y todo lo pronunciado
por nuestras bocas
se irá por el río de la memoria

no cometeré la osadía de voltear el rostro
cuerpo insomne
atado a la noche
rescríbete
una y otra vez
para que no me extinga
ojalá esta palabra que escribo
no sea aquella otra
que me muerde la boca
para que le hable
y me araña las manos
para que la escribe

ojalá esta palabra que escribo
no sea un nuevo fantasma
si quisiera dejar de escribir
si realmente pensara en la posibilidad
de soltar la pluma y silenciarme
me perturba ese miedo que volverá de tan lejos
a posesionarse de mí

si quisiera dejar de escribir
no sabría de donde buscar el valor
para enfrentar esa cruel tormenta
que se estacionará delante de mi casa
en espera de que salga y pelee por mí

si quisiera dejar de escribir
la palabra, estoy segura, me mataría.
será que la desdicha deambula
por los cuerpos más robustos
y cuando encuentra un rincón
oscuro y dulce donde esconderse
extiende sus manos y se deja caer
Te palpaba como se enciende un cigarrillo nocturno. Mi boca transpiraba una humedad casi demencial que se adhería a tu piel como si fuese una lava. No quería fumarte ni beberte, quería tocarte como si fueses el último cuerpo, la última sombra de toda esta oscuridad. Tal vez la luna no sea más que un espejo recurrente de las palabras que no tienen rostro. Y allí, en el filo del vidrio, aparecen resguardadas.
Te tocaba como si hacerlo fuese infiltrarme en un nuevo tiempo. En realidad lo era pero no lo sabía. Te besaba el cuerpo caliente y sentía que entre ambos existía un vínculo que las palabras no lograban descifrar. El lenguaje nos era tan precario, o tal vez éramos nosotros quienes no sabíamos precisar qué sentíamos ante ese contacto. A veces construíamos la palabra amor, le conferíamos un nuevo significado, algo que sólo tuviese que ver con nosotros y con ese momento. Pero nuestras bocas también se silenciaban, y nos dormíamos en un eterno balbuceo.

Hacíamos el amor con todo el cuer…
contenido este músculo escribiente
sólo resta balbucear frente al papel
con miras de que la palabra
infiltre su seno más voraz
y nos enfrente
la poesía es aquel refugio
donde el corazón llora a gritos
esa ausencia irrepetible
de estar lejos de esa otra tierra
que nos nombra
ya no tengo dudas:
la poesía ha calado
en este corazón
y no ha dejado
de balbucear

Primavera.

Caracas, 21 de septiembre.

Día de la primavera. Allá. En el sur han comenzado a crecer las flores, y los árboles se vislumbran reverdecidos. Las calles comienzan a tener otros rostros. Las personas caminan y miran los árboles, el césped, las flores que están por retoñar, mientras los niños juegan a la vida. Quiero salir a caminar por esas calles. Pero esta distancia es tan real, que puedo tocarla. La escribo en voz alta, aunque la letra se plasma en un silencio nocturno. Quisiera yo estar allí entre esos árboles, mate de por medio, mirando el cielo de Córdoba. La nostalgia agoniza a pocos días de que mi avión aterrizó en Caracas. Siempre me sucede lo mismo: antes y después de regresar.
No hace falta escribir sobre la primavera de Córdoba. No sirve escribir sobre una estación que está allá, del otro lado, mientras yo la nostalgio desde este otro. Sólo serviría si aún estuviese allá, de incógnito, y muy a pesar mío, pudiese atravesar cada árbol, y pudiesen ellos quedarse en mí, para siemp…

Feria del libro 2009, Córdoba. Argentina.

Volvió, con un suspiro de saudade que le muerde la garganta.

Pliegues en la feria

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Hoy recito por primera vez y me tiemblan las piernas.

Saudade

Saudade es un poco como hambre. Sólo ocurre cuando se come la presencia. Pero a veces la saudade es tan profunda que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona toda. Estas ganas de uno ser el otro para una unificación completa es uno de los sentimientos más urgentes que existen en esta vida.

Clarice Inspector
"Revelación de un mundo"
Hidalgo, 2008.
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Vuelvo del sueño con una rareza en la boca muy extraña, tan ajena que casi se torna invisible ante los ojos. O quizás aún duermo y no lo sé. No entiendo mucho acerca de la noche y sus misterios. Sólo sé lo que produce la noche en mí: muerte, espasmos, sueños turbios, que quisiera dormirme toda la vida en esa sensación de crepúsculo.
Escribo a la noche desde otra oscuridad: la propia.
Recuperar aquello que fuimos
algún día
cada uno en los brazos del otro
sentir nuevamente
el amor enredado en la mirada
en el verbo
de manera feroz
casi como ese corazón
que entre tu cuerpo y mi cuerpo
aún no ha dejado de latir
Llueve dentro y fuera de mí
pero esta vez el agua
posee otra intención:
la de purificarme el alma
a través de la palabra

Escribir será por fin una fiesta.
Sueño con lugares de sanación.
Bien sé yo que si trepando la escalera del número 303 se hubiesen asomado todos ellos a la habitación de Adán Buenosayres, la presencia del héroe dormido les habría inspirado un generoso silencio, máxime si hubieran sabido que Adán, vuelto de espaldas al nuevo día, desertor de la ciudad violenta, prófugo de la luz, al dormir se olvidaba de sí mismo y olvidándose curaba sus lastimaduras; porque nuestro personaje ya está herido de muerte, y su agonía es la hebra sutil que irá hilvanando los episodios de mi novela.

"Adan Buenosayres"
Leopoldo Marechal

I

Vuelvo de una noche que no fue más que un sueño oscuro, un remolino de ir y venir de forma constante. Sueño que tengo un cuerpo habitado por la noche, un cuerpo que muge, que grita, y que ansía que alguien lo replete, lo bese, lo habite de la única forma en que puede ser un cuerpo habitado. Vuelvo de una noche carente de entusiasmo. La distancia de esta boca que habla con la palabra misma es de cuatrocientos kilómetros a la redonda. Mi boca pronuncia, emite sonidos, pero siempre en sueños las palabras son pájaros que se liberan, que surgen de mí, y que salen desprendidos hacia otros. Mi boca sueña que puede decir palabras que cambian realidades pero en el sueño la realidad es la misma; porque hay alguien que sueña y siempre soy yo. Por eso necesito buscar espejos en los sueños para mirarme en ellos y reconocerme. Porque a veces sueño que soy otros.
Vuelvo de la noche, habitada y taciturna.
Esa oscuridad que avanza apenas como un súbito temblor de boca, casi como un párpado del rostro que nos mira desde esa otra sombra, también maligna, pero ferozmente hermosa. Esa sombra tan huraña y ajena que nos duele en el cuerpo, esa que atraviesa con furia el camino pedrogoso sólo para arrancarme del sueño y besarme los ojos grandes; sólo alarga su cuerpo y me toca, y me dice palabras al oído que dicen mucho más cuando se pronuncian entre murmullos.
Esa oscuridad que es apenas entendible, esa que entra raudamente y rompe con todo lo acordado, está aquí hoy sentada a mi mesa.

Hurgando borradores

Tengo una sequía que para qué contarla. Mejor hago silencio. Estoy segura que la palabra comenzará a oírse como un gran tambor dentro del cuerpo. Cuando quiera hablar, no resistirá la tentación al murmullo. Entonces yo tendré otra razón para enfrentarme una vez más con el simple y llano papel en blanco. Total el masoquismo ya forma parte de mi personalidad.

Un poema de Juanele.

SÍ, MI AMIGA...

Sí, mi amiga, estamos bien, pero tiemblo
a pesar de esas llamas dulces contra Junio...

Estamos bien... sí...
Miro una danzarina en su martirio, es cierto,
con los locos brazos, ay, negando la ceniza
y el crepúsculo íntimo...

Estamos bien... Cummings que se va, muy pálido,
al país que nunca ha recorrido,
mientras Debussy enciende el suyo, submarino...

Estamos bien... Pero tiemblo, mi amiga, de la lluvia
que trae más agudamente aún la noche
para las preguntas que se han tendido como ramas
a lo largo de la pesadilla de la luz,
con la vara que sabes y la arpillera que sabes,
en las puertas mismas, quizás, de la poesía y de la música...

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Acá soy feliz

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Mi querida Córdoba, ¡cuánto te extraño!

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De una manera extraña siempre necesito volver a vos, Córdoba linda. Siempre vuelvo, a pesar de que no hayas sido precisamente la ciudad que me acunó entre sus brazos. Y siempre que vuelvo, no me quiero ir, siento que el corazón quiere plantar bandera en ese lugar, porque allí fuimos muy felices los dos.
estoy
en esa condición de mujer silente
que no sabe
que ya no tiene
las ganas necesarias
para tomar la pluma y el papel
y arrojarse en ellos
como si de un mar se tratara

casi innombrable
casi yerta
estoy en ese estado de no saber
cómo expresar tanto miedo
tanto miedo a la muerte del amor
tanto miedo a la muerte del cuerpo

estoy
en esa condición de pérdida
leo libros, hojeo revistas,
de vez en cuando escribo un par de poemas
pero mi mente no está allí
es como si ambas nos hubiésemos desprendido
de este cuerpo
y cada una está en otro lado
viviendo cosas diferentes
hablando idiomas inentendibles para la otra
casi como si alguna de las dos estuviese muerta
sepultada en alguna otra tierra que no es ésta precisamente

estoy
en un estado de coma literario.
escribir con qué lenguaje toda la palabra
esa
que urge por salir
que ruge
que muge
que araña
encendida
las paredes de esta boca
que ya no dice mucho
porque no sabe distinguir
las buenas palabras de las malas
y que simplemente se acuesta
a la hora de la siesta
en espera de que alguien venga
sigilosamente
y al oído
le diga grandes verdades
mi boca
es un animal somnoliento
casi inútil
que duerme en mi lengua

sus palabras
comulgan
sobre una terrible
lucidez

y para evitar la ceguera
o el silencio impreciso
abre la puerta
a su soledad
volver o no volver
hacia el origen
ese que nos duele
y nos arranca
del abismo interminable
de sentirnos solos
y desprotegidos
en toda la tierra

Otro poemita con tinte nostálgico.

Me duele aquí
en el centro de la patria.

Querida patria

mi querida patria
no duerme
en esa lejanía

ella descansa aquí
en este corazón
Prepara su viaje a Amazonas, mientras su corazón ya ha comenzado a volar hacia el sur.
Su boca ha olvidado cómo escribir un buen poema, quizás porque nunca lo escribió.
Estalla mi cuerpo
y la palabra
hace eco
en la boca
de este animal
en penuria
cómo digo
que mi cuerpo
gira en tu nombre
veinticuatro veces al día
en este profundo
"estado de exilio"
estoy convencida
que lo único que salva
es la poesía

Cuando quiero escribir y sólo vienen silencios...

Cuando quiero escribir y solo vienen silencios
surgen de mí palabras rotas
fragmentadas
como si dentro de todo este cuerpo
hubiese escondido aquello otro
que no puede decirse con palabras.

Hago intentos verbales
para bordear este sentimiento de soledad
pero nada de lo que escriba justifica
estas manos que giran sobre esta mesa
estos dedos que buscan venganza
y rayan papeles con tinta rancia
para otorgarles oscuridad.

Nada de lo que digan o hagan las palabras
impedirá que coquetee con esta muerte
invisible y ridícula

cuando quiero escribir y sólo surgen silencios
la boca se anticipa y muerde al deseo
y la palabra muerta
se ahorca en mí

Algo de Julio Ramón Ribeyro

"Un amigo es alguien que conoce la canción de tu corazón y puede cantarla cuando a ti ya se te ha olvidado la letra. Los amigos desarrollan en nosotros nuestras virtudes potenciales. Una persona sin amigos corre el riesgo de no llegar jamás a conocerse. Cada amigo es un espejo que nos refracta desde un ángulo distinto. Cada amigo crea en nosotros una zona de contacto, un campo propicio al desarrollo de un determinado tipo de amistad. Es por ello que podemos tener dos amigos íntimos que no lleguen jamás a comprenderse entre sí. Perder un amigo significa muchas veces neutralizar un sector de nuestra personalidad".

Julio Ramón Ribeyro
Cuentista peruano. "La tentación del fracaso". Diarios.

Ya no

ya no creo en el nombre de este cuerpo
ni en sus diluvios ni en el ropaje amargo
ni en sus periplos por el verbo
ni en sus rostros cenicientos de hermosura

ya no creo en el deseo verbal
ni en las venas abiertas por devorar otro cuerpo
ni en los besos ni en los bordes ni en los límites
de la palabra

sólo creo en esta mujer
que frente al espejo
se observa como quien mira a cualquier desconocido
y se pregunta
dónde está su rostro
porque el del espejo no le pertenece

ya no creo ni en el deseo ni en la mordida

Unión libre. André Bretón.

Mi mujer de cabellera de llamas de leña
De pensamientos de relámpagos de calor
De talle de reloj de arena
Mi mujer de talle de nutria entre los dientes del tigre
Mi mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas
de última magnitud
De dientes de huellas de rata blanca sobre la tierra blanca
De lengua de ámbar y de cristal frotados
Mi mujer de lengua de hostia apuñalada
De lengua de muñeca que abre y cierra los ojos
De lengua de piedra increíble
Mi mujer de pestañas de palotes de escritura de niño
De cejas de borde de nido de golondrina
Mi mujer de sienes de pizarra de tejado de invernadero
y de vaho de cristales
Mi mujer de hombros de champán
Y de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo
Mi mujer de muñecas de cerillas
Mi mujer de dedos de azar y de as de corazones
De dedos de heno cortado
Mi mujer de axilas de marta y de encinas
De noche de San Juan
De alheña y de nido de escalarias
De brazos de espuma de mar y de esclusa
Y de mezcla del trigo y del molino
Mi mujer de p…
Quizás ser otra, en el espejo, sea sólo el comienzo de algo verdaderamente grande. Miro mi rostro ante el vidrio roído y pienso: esa es ella, la más hermosa, la verdadera. Luego tiemblo de miedo, de desesperanza, de pensar que aquel reflejo no será eterno, y que luego volverá mi rostro a posesionarse de este cuerpo. Temo que venga alguien después de mí y tome ese otro rostro como propio. Tengo miedo que me devoren las oscuridades de otra.
Seca, seca, seca de palabras. Más seca que la muerte.

No te salves. Homenaje a Mario Benedetti

Mario, te voy a extrañar...

El espejo

Las palabras no nos reflejan como los espejos, así,
exactamente,
pero quisiera.
José Watanabe


el espejo
no puede expresar más
que este rostro
plagado de miedos
sólo este rostro
de todo lo que soy
sólo esta boca
de toda el alma
donde mi sombra a diario
me somete

Love of my life

Love of my life, you hurt me,
You broken my heart, now you leave me.

Love of my life cant you see,
Bring it back bring it back,
Dont take it away from me,
Because you dont know what it means to me.

Love of my life dont leave me,
Youve stolen my love now desert me,

Love of my life cant you see,
Bring it back bring it back,
Dont take it away from me,
Because you dont know what it means to me.

You will remember when this is blown over,
And everythings all by the way,
When I grow older,
I will be there by your side,
To remind how I still love you
I still love you.

Hurry back hurry back,
Dont take it away from me,
Because you dont know what it means to me.

Love of my life,
Love of my life.
Caracas, 29 de abril.

Oscuridad, sombras, delirio. Todo eso se cierne sobre mí y no me deja respirar.

Que descanses en paz, Vampiresa.

Imagen
CUANDO COMPRE UN ESPEJO PARA EL BAÑO...

Cuando compre un espejo para el baño
voy a verme la cara
voy a verme
pues qué otra manera hay decíme
qué otra manera de saber quién soy.
Cada vez que desprenda la cabeza
del fárrago de libros y de hojas
y que la lleve hueca atiborrada
y la deje en reposo allí un momento
la miraré a los ojos con un poco
de ansiedad de curiosidad de miedo
o sólo con cansancio con hastío
con la vieja amistad correspondiente
o atenta y seriamente mirarme
como esa extraña vez-mis once años-
y me diré mirá ahí estás
seguro
pensaré no me gusta o pensaré
que esa cara fue la única posible
y me diré esa soy yo ésa es idea
y le sonreiré dándome ánimos.

DECIR NO...

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fondo
diciendo no no no
pero siguiéndola.

DESPUÉS

Es otra
acaso es otra
la que va recobrando
su pelo su vestido su manera
la que ahora retoma
su vertical
su peso
y después de sesiones lujuriosas y tiernas
se sa…

La sombra II

todo lo que rodea
a este cuerpo
no es más
que una sombra
larga y maligna

casi corpórea
ante el espejo
se vuelve rostro
y ambas nos encontramos
cara a cara
a la espera
de que alguna de las dos
saque un cuchillo
y corte a la otra
al borde del corazón
para que desaparezca

tampoco quiero
que abra su boca
y me muerda
como un gran animal
dejándome las marcas
del miedo y la tristeza

sólo quiero besar la muerte
todas las noches
antes de extinguirme

I

como el fenix
el cuerpo desecho
vuelve a tener rostro
y el pájaro
escondido entre mis senos
alza el vuelo
hacia la oscuridad

mi boca
por fin
maldice

La sombra

la sombra en el espejo
vuelve a diario
con puñal en mano
a ver cuál de las dos
sobrevive

Esa mujer

esa mujer
me observa
como si su cuerpo
se reconociese en el mío
y me devorara

Rescatado

un cuerpo indeleble
transpira
y sumerge
el violento miedo
en las aguas del leteo

qué hace una mujer
a las dos de la mañana
escribiendo sin parar
los miedos de su memoria

por qué escribe rozando
la serenidad de la noche
despertándola de su gran sueño

por qué calla la palabra
en la boca
como si esa ranura ocular
fuera a devolverle la sonrisa

y como si ese cuerpo
fuese algo más que un simple bosquejo
casi como aquella casa deshabitada
que mira al mar

iii

Lo que venga después del acto será más confortable que este constante abuso de desdicha. Quizás entrar en acción comience a ser un proverbio en mi vida para poder ser feliz. Entrar en acción significará comunicarme o ingresar en el umbral más oscuro que posee esta casa. Ambos conducen a ese más allá que necesito.
Lo que venga después del acto tendrá contacto directo con la palabra: todo se sostendrá de lo que exprese o lo que deje de expresar. El problema es saber cuáles son las palabras correctas.

ii

Tengo la certeza de estar viviendo un sueño continuo. Me pregunto a diario si en verdad quiero despertar. Porque no sé qué habrá al abrir los ojos.Necesito hacer hablar al cuerpo desde la palabra. Luego dejarme llevar por el deseo desbordado. Casi Lemebeliano.

Balbuceo I

No tengo más que balbuceos en mi cabeza. Balbuceos que no llevan aún a nada. Me repito a diario: tenés que comenzar a actuar. Y al momento de decirlo, mi cuerpo se paraliza.
El deseo
hace escala en el cuerpo
y allí se queda rendido

El amor no es relieve

Hoy te quiero declarar mi amor.

Un río de sangre, un mar de sangre es este beso estrellado sobre tus labios. Tus dos pechos son muy pequeños para resumir una historia. Encántame. Cuéntame el relato de ese lunar sin paisaje. Talado por el bosque por el que yo me padecería, llanura clara.

Tu compañía es un abecedario. Me acabaré sin oírte. Las nubes no salen de tu cabeza, pero hay peces que no respiran. No lloran tus pelos caídos porque yo los recojo sobre tu nuca. Te estremeces de tristeza porque las alegrías van en volandas. Un niño sobre mi brazo cabalga secretamente. En tu cintura no hay nada más que mi tacto quieto. Se te saldrá el corazón por la boca mientras la tormenta se hace morada. Este paisaje está muerto. Una piedra caídaindica que la desnudez se va haciendo. Reclínate clandestinamente. En tu frente hay dibujos ya muy gastados. Las pulseras de oro ciñen el agua y tus brazos son limpios, limpios de referencia. No me ciñas el cuello, que creeré que se va a hacer de noche. Los t…

i

Hablo palabras casi muertas, solas y errabundas. Intento que ese murmullo suene lo más ruidoso posible para que traspase las paredes del cuarto y siga su rumbo hacia otros parajes. Pero desde este otro lado de la pared sigo estando muda. Casi absorta ante todo lo que me rodea. Ellos no saben que existo; no me oyen roer el miedo a la noche con esta boca. Mi voz se ha acoplado al sonido nocturno. Y a veces las palabras nacen y vuelan hacia algún jardín oscuro. Pasan casi imperceptibles. Y al volver traen rostros con pájaros y hierbas. Y es el momento en que mi voz parece por fin fluir hacia un río oscuro. Desearía que ese mismo río pasase por al lado de este cuarto y me invitara a navegar. Y que su corriente me llevara inexorablemente hacia el camino de la vida.

Más sobre el cuerpo

este cuerpo
se abre a la luz del díade 8 a 12tiene puertas vaivénpara que todos entren y miren
no resiste a la tentación del veranoy se vuelve públicolos hombres se agolpan en la puertasólo para oírlo respirar no todos se animan a entrar y darle amoralgunos temen que el cuerpo los raptey los sumerja en la más profunda oscuridad
otros se sientan a su ladole arrojan palabras al oído y esperan por horashasta que el cuerpo les devuelva su miradale dan amor todo lo que dura esa nochey mi cuerpo es el más envidiado del mundo
las mujeres en cambiose acercan tímidasapenas observan desde un vidrio empañadocómo este cuerpo se dora al solno se animan a observarlo de cercapor miedo a que la multitud las señalesólo sienten el fuego interiory piensan lo atrevidoque sería besar aquel cuerpo desnudo
otrasse atreven a entrar de forma abruptay al oído le recitan los versos más fogosos para que reaccione con palabrasno lo besanni se animan a tocarlo por miedo a que se quiebrelo recorren con una mirada impá…

Sobre el cuerpo

El cuerpo reposa sobre un témpano de fuego. Extiende sus vísceras sobre una cama húmeda; y respira. Habla desde una voz hambrienta y fuerte. No conoce más que el miedo; y desde este habla. Mi cuerpo es un muerto que a veces despierta sólo para avisarme que aún respiro; que no deje enterrarme junto a esos restos. No tengo razones suficientes para explicar el porqué lo abandono, dejándolo allí como un animal con rabia. Pero ojalá éste tuviese rabia desmedida, así me mordiera a diario, permitiéndome encontrarte un poco más.
El cuerpo se viste de sombra para que lo sienta. Se acurruca dentro de mí; se abraza a mis costillas, a la carne, y a las palabras cadavéricas que me sostienen. Se vuelve casi imposible de vivir, pero a pesar de todo lo tomo con una fuerza desconocida y lo ato a mí para que no se pierda. Lo miro en el espejo con las mismas ganas con que se mira al otro. Lo observa palpitar frente al vidrio. Intento rodearlo con estos brazos largos e inapetentes, a ver si por fin se ata…

Susana Thenón

ELLADE MADRUGADA
(ella se tocó las manos).
De madrugada, apenas.
Ella recuerda que nada importa
aunque su sombra siga corriendo
alrededor de la noche.
Algo se detuvo en algún momento,
algo marchaba débilmente
y se detuvo en algún momento.
Ella tembló como un sonido
congelado entre los labios de un muerto.
Ella se deshizo como un recuerdo
convocado hasta la saciedad.
Ella se inclinó sobre su respiración
y comprendió que aún vivía.
Se tocó la libertad
y la dejó escurrirse como una pequeña noche.
Se anudó la angustia alrededor del cuello
y recordó su color extraviado.
Ella mordió a ciegas en la oscuridad
y escuchó gritar al silencio.
Y aprendió a reírse
del olor a tiempo que despedía su sangre.
De noche
(ella se cortó las manos).
De noche, apenas.
Ella recoge su pequeño crepúsculo.
Ella sueña en la erección de la rosa.


Susana Thenón. Argentina , 1935-1991. Poeta, traductora y traductora.

i

arderé hasta que el demonio interno
se vuelva cenizas
en estas manos

ii

si no quemo mi velo demencial
no podré devolverme a la noche
y el día será inmensamente nostálgico

iii

fuego de este cuerpo
y cenizas de esta hoguera
serás

ya no me quema tu palabra

iv

todo infierno tiene un giro demencial
uno reviste el alma luego de volver
de la oscuridad

v

quemaría todo esta muerte
en la hoguera más terrible
con tal que el demonio se extinga

vi

el humo del infierno
empaña el camino del regreso
hacia mi vida

vii

hablaré el idioma del fuego
para aprender el idioma de la oscuridad

Para que el cuerpo hable

para que este cuerpo hablees necesario que hurgue la tierracon estas manos vírgenesy busque allí su propio alimento
hablo con un cuerpo secocon la intención de que mi bocase humedezca por fin
toco un cuerpo que no es míoy para hacerlo propiobasta con abrazarlo

La otra

De la mano al espejosólo existe una sombraceñida de espanto
el miedo a la otra es tan áspero que a tientas recorro el vidrio
sin embargome toma de la manoy yo entrotemblorosamente
de a ratos nos miramoscomo arrepentidas ambasdel encuentro
su voz proviene de ese lugar al que nunca he vuelto
de la otra me llevo su luz

Max Ernst

Imagen
"Toda la ciudad"
tu voz
inerte y cruda
hierve en mi cuerpo
con la intención de asfixiarme
ella está ahí
revuelta entre los huesos
y con un frío crepuscular y desmedido
me toma por las asas del corazón
y cabalga sobre mi muerte

ahora soy la voz del otro
aquel sonido que surge de la imagen
y al cual le temo por la oscuridad de su reflejo

tu voz
surge y relampaguea como un ser vivo
muerde la entraña del miedo
y queda su cuerpo
tiritándome
siempre de noche

Dos de Idea

Imagen
BUSCAMOS

Buscamos
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.DÓNDE

Dónde el sueño cumplido
y dónde el loco amor
que todos
o que algunos
siempre
tras la serena máscara
pedimos de rodillasIdea Vilariño. Poeta uruguaya. (1920)