martes, 4 de diciembre de 2012


este es el cuadro:
la voz de Nina Simone
rompe el silencio
y el cuerpo baila al compás
de “Feeling good”
la lluvia abre la tierra
y mete su hocico en la inmensidad
devela la oscuridad milenaria
escondida en su vientre hembra

otro cuadro:
mis manos danzan maliciosas
en torno al poema que no se deja
y esconde el rostro en su propio miedo
escarba con un plástico roto
ese lugar donde las piedras interrumpen el tránsito
de estos pies que buscan continuidad
y un territorio donde mostrar su piedad
el hartazgo
y un amor profundo.

último 
lluvia imparable sobre la sierra
el diario de Mansfield reposa
dormido en la mesa
mas no por eso menos implacable
para llegar al libro
mi mano araña el mantel                                                    
y deja esa marca que define el camino de regreso
es entonces el momento cumbre:
mi mano abraza al cuerpo rojizo
y la noche sobreviene
incansable y furiosa
sobre el cuadro perfecto

domingo, 18 de noviembre de 2012

El viaje liberado



No hay muros, te lo he dicho no hay muros.

Estemos donde estemos canto y permanezco.

Estemos donde estemos el presente no tiene edad.

Si me despierto con la aurora
ya estás en mi vida

Estemos donde estemos las fuentes se desatan

El ancla no es del viaje
te lo digo

Andrée Chedid


(Egipto, 1920-2011)



jueves, 8 de noviembre de 2012



Sucede que de pronto comienzo a temblar de miedo y de angustia y tomo un libro, lo abro y leo:


"Si no hay coraje, que no se entre. Que se espere el resto de la oscuridad delante del silencio, solamente los pies mojados por la espuma de algo que se expande desde dentro de nosotros. Que se espere. Un insoluble por el otro. Uno al lado del otro, dos cosas que no se ven en la oscuridad. Que se espere. No el fin del silencio, sino el auxilio bendito de un tercer elemento: la luz de la aurora"


Clarice Lispector. Aprendizaje o el libro de los placeres. Madrid, 1990. 

domingo, 28 de octubre de 2012



Un domingo enrevesado. Desayuno en la cama, mientras miro una peli cursi que disfruto. Me anima a comenzar el día. Café muy caliente que cae en el edredón: mi cama es un paraíso de cafeina. Menos mal que no tocó a Clarice y su Agua Viva. Agradezco esta sensación de pequeña plenitud, a pesar de que los últimos días fueron tan oscuros y tristes. A veces un instante a solas puede iluminar más que una vida entera. Quererme sin preguntas ni respuestas. Descansar la cabeza en la almohada y organizar los poemarios viejos, sucios y anónimos. También todo eso es mío. Ahora a darle forma para lanzarlo al vacío del mundo. Un domingo que atraviesa una línea sombría: mi rostro aún sin lavar, ojeras y lagañas visibles al mundo. El pelo enmarañado, la cama y el desorden del siglo. Hoy es domingo y hay que disfrutarlo. 

miércoles, 24 de octubre de 2012




Aproximarme a la biblioteca y pensar cuáles libros debería cargar conmigo para siempre. La tonta lágrima se derrama al iniciar el acto del sutil acomodo: primero me llevo a Clarice, eso no hay duda, pero luego se arriman otros rostros, otras voces tan queridas, que la piel se eriza de pensar en elegir algunos y descartar otros. Junto los catorce libros de Clarice y hago un montoncito, un cuadrado donde ella existe y respira y es muy mía para siempre.
Mirar de cerca la biblioteca, pequeño rincón íntimo, y querer llevarla toda conmigo. Los viajes y los libros no pueden ir de la mano, pareciera existir un imposible entre estos dos, y la obsesión mía por juntarlos, hacer lo posible porque ellos funcionen de la mano.
Aproximarme a la biblioteca y permitir el llanto desbordado, la voz detenida, la angustia por no saber cuándo es el momento de recoger la siembra.

viernes, 19 de octubre de 2012

Corazón negro como roca muerta

viernes, 12 de octubre de 2012

al fondo
donde todo es grisáceo
corre un agua salvaje que lo inunda todo 
y a todo lo hace fértil
allí crece una casa que es muy mía
su rincones carcomidos por las ratas
el espejo que es signo de abandono
ese rostro tierno ya no existe
ni de frente ni de perfil
solo cuando tomo una vela
y las manos hacen fuego
iluminando el interior de estos huesos
los señalan, los invitan al convite con el cuerpo

mucho más al fondo

el patio de cuatro paredes
insiste en merodear el sueño
del hombre que duerme solo
mucho más atrás crece la muerte
pero mucho más adelante
se está gestando la vida

miércoles, 3 de octubre de 2012



y vino la lluvia, tardía, y empapó todo
quedé llena de humedad
lágrima tras lágrima
mías
qué hago con esta inmensidad
¿cómo la transformo?
tanto diluvio
y las manos se tornaron gruesas
se miraron confundidas
y se dijeron al oído
"esta piel ya está muerta"
y comezaron a arrancarse
la cáscara
era de pronto un rasguño de dedos
desatados y locos
un abrir y observar de cerca el hueso roto
la profundidad partida
las tijeras a un costado
cual si fuesen el instrumento perfecto
para cavar
entre la carne

en busca de la ansiada
belleza

.....




sábado, 29 de septiembre de 2012


El problema es la garganta, la lengua y el ápice del habla.

jueves, 20 de septiembre de 2012


Escribir y tachar y volver a iniciar a cuentagotas mi vida.

El vértigo de querer muchas cosas al mismo tiempo y de no saber cuál es la prioridad. 

domingo, 16 de septiembre de 2012



Le escribo un email a una gran amiga, y entre línea y línea, le digo: en estos momentos me siento como un barco que está a punto de navegar, pero algo me sujeta al muelle, para que no naveguen mis sueños más allá de estos ojos.

martes, 24 de julio de 2012


Iniciar un poema con un soplo. Como un cuerpo que comienza a respirar ante el tacto del diente y la boca. Animal embeleso. A mordiscos la palabra se apunta, sobrevuela bajo. El milagro trasciende por fin al papel. El reconcomio con el pasado va tomando nuevas formas, menos dolorosas y más creativas. Continuar la búsqueda: conectar el acto poético con la voz propia. La poesía y su velo. La contracara del tedio: la escritura como nocturnidad, como aplomo, como incesante sigilo. Lugar común: la escritura como salvoconducto del hambre.

lunes, 23 de julio de 2012

La respiración del cuerpo galopante. La incisión y el cuchillo. Los espejos y el cuerpo. La dulce tentación. El hartazgo. El escribir como forma de inaugurar el presente. Hacerle frente. Dar la cara es la única forma de sobrevivir. Cautela, me dicen en sueños. Clarice Lispector murmura desde el silencio diurno y con la debilidad de su voz ausente: “He llegado a la conclusión de que escribir es lo que más deseo en el mundo, incluso más que el amor”. Pero de mi parte no hay respuesta. Me inclino sobre el papel blanquísimo para escribir al tacto. Indefinidamente. Y el cuerpo ruge, y el milagro de la escritura se hace al fin presente. Gracias Lispector de mi alma.

sábado, 21 de julio de 2012

Caracas, 21 de julio


Lo poético no llega a mi vida. No trasciende el cuerpo. No araña a la hembra. Tampoco a la niña.
¿Dónde, entonces, anidará el gesto de la boca en penumbra? ¿Y en dónde esa boca señalando la calidez del mundo?


viernes, 20 de julio de 2012

Caracas, 20 de julio

Etiquetar los recuerdos con diferentes aromas, principalmente de aquel hotel donde trabajaba mi abuelo paterno. Una vez en la vida volví a sentirlo, en otro lado, ya ni recuerdo dónde ni en qué circunstancia. Guardarlo en la piel. Creer que en ese instante del recuerdo algo se hace presencia y nos invade. La infancia que vuelve, que atormenta, que obliga a recordar, a revivir el espacio amado.
Descorchar un vino blanco, aunque no sea mi preferido, y devolverle a esta noche algo de gracia, y arrebatarle ese sentido insípido que suelen tener los viernes por la noche.
Dilucidar si el río que contemplé anoche en mi sueño es una barca que me traslade a otra orilla. Que me permita comprender que el agua mansa me acurruca en sueños, dulcemente. Y yo me dejo. A Dios gracias el cuerpo sobrevive.

Escribir aunque ya no exista una verdadera vocación.

Sin fin

domingo, 20 de mayo de 2012

Fragmentos de la crónica "Baños de mar" de Clarice Lispector

"Yo me sentaba en el extremo de un asiento, y empezaba mi felicidad. Atravesar la ciudad oscura me daba algo que nunca volvería a tener. En el mismo tranvía el día clareaba y una luz trémula de sol escondido nos bañaba y bañaba el mundo"

"Pasábamos junto a hermosos caballos que esperaban de pie el amanecer. No conozco la infancia de los otros. Pero ese viaje diario hacía de mí una niña llena de alegría. Y me sirvió como una promesa de felicidad para el futuro. Mi capacidad para ser feliz se revelaba. Yo me aferraba, dentro de una infancia muy infeliz, a esa isla encantada que era el viaje diario"

"En el mismo tranvía empezaba a amanecer. Mi corazón latía con fuerza al acercarnos a Olinda"

" Ya sé que estoy tan emocionada que no consigo escribir. El mar de Olinda tenía mucho yodo y era muy salado. Y yo hacía lo que siempre hice después: sumergía las manos como un cuenco en las aguas y acercaba un poco de mar a mi boca: yo bebía diariamente el mar, hasta tal punto quería unirme a él"

"¿A quién tengo que pedir que en mi vida se repita la felicidad? ¿Cómo sentir con la frescura de la inocencia el sol rojo saliendo del mar? ¿Nunca más?

Nunca más.

Nunca"

Clarice Lispector.  Fragmentos de la crónica "Baños de mar" incluida en el libro Aprendiendo a vivir. Siruela, 2004.



jueves, 12 de abril de 2012

Caracas, 12 de abril de 2012

Arrancar de cuajo la mala hierba y observar el amarillo que crece de fondo, la flor atada al cáliz, la boca que muerde el dedo manso para que estos arañen y dejen marcas de ternura. Pobredumbre en el lenguaje y en la escritura. Cuesta últimamente escribir bien y con ganas. La esperanza es un ripio que se vuelve pájaro. Un ave que vuela, luego de haber estado enjaulada.
Comulgo con la idea de que hay que liberar el jardín del frente, dejarlo limpio, volverlo verde.
Liberar aquellos pájaros encerrados a la sombra del limonero, porque esa oscuridad no es frescura sino encierro. Sordera. Somnolientos salen al mundo. Volar con las plumas bien altivas.

Decir en voz alta y frente al espejo: cuánto me quiero.

lunes, 6 de febrero de 2012

no escribo desde hace meses
y me duele un tanto en la cercanía de los huesos
como ese dolor punzante que no deja mover
los dedos ni las piernas
algo dentro se paraliza
es la lengua
que se dilata por la mañana
y dulcemente arroja sus conjuros
es el miedo
el abandono
el miedo al fracaso
sin embargo
esa sensación de poca gallardía
que todo penda de una palabra
dicha o silenciada
pero es esa palabra
que dará fluidez a las emociones

no escribo desde hace meses
porque no puedo
mis manos están cansadas
la espera
la arrogancia
a veces
y la manía de no escribir
porque ya todo está dicho
y mezclado entre otras voces
y ese dolor que tiembla y aterroriza
que me dice que no, que no, que no
y a veces que sí, que sí se puede
la misericordia
la bendición del mate tempranero
la mirada de sus ojos a mi escote
el beso y su adormecimiento crónico
la escritura silenciada
eso
el verbo que muge pero yo no lo dejo ser bravo
yo, que no le permito salir al mundo
yo, desesperanzada
escribo
sola
por fin

miércoles, 25 de enero de 2012

Si Acaso, de Wislawa Szymborska

Podía ocurrir
Tenía que ocurrir
Ocurrió antes. Después.
Más cerca. Más lejos.
Ocurrió; no a ti.

Te salvaste porque fuiste el primero
Te salvaste porque fuiste el último
Porque estabas solo. Porque la gente.
Porque a la izquierda. Porque a la derecha.
Porque llovía. Porque había sombra.
Porque hacía sol.

Por fortuna había allí un bosque.
Por fortuna no había árboles.
Por fortuna una vía, un gancho, una viga, un freno, un marco, una curva, un milímetro, un segundo.
Por fortuna una cuchilla nadaba en el agua.

Debido a, ya que, y en cambio, a pesar de.
Qué hubiera ocurrido si la mano, el pie,
a un paso, por un pelo,
por casualidad.

¿Ah, estás? ¿Directamente de un momento todavía entreabierto?
¿La red tenía un solo punto, y tú a través de ese punto?
No dejo de asombrarme, de quedarme sin habla.
Escucha
cuán rápido me late tu corazón.

jueves, 19 de enero de 2012