al fondo
donde todo es grisáceo
corre un agua salvaje que lo inunda todo 
y a todo lo hace fértil
allí crece una casa que es muy mía
su rincones carcomidos por las ratas
el espejo que es signo de abandono
ese rostro tierno ya no existe
ni de frente ni de perfil
solo cuando tomo una vela
y las manos hacen fuego
iluminando el interior de estos huesos
los señalan, los invitan al convite con el cuerpo

mucho más al fondo

el patio de cuatro paredes
insiste en merodear el sueño
del hombre que duerme solo
mucho más atrás crece la muerte
pero mucho más adelante
se está gestando la vida

Comentarios

Teyalmendras ha dicho que…
Genial Veronica... me empapé de tus palabras y aún resuenan las inquietudes en ese aga salvaje.

Besos almendrados ;)
Verónica Cento ha dicho que…
Gracias Teyalmendras,
un gusto verte por acá.

Saludos!

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