martes, 19 de noviembre de 2013



¿Qué hay en el fondo del deseo de arrojarse al agua? ¿Qué hay en el fondo del deseo de sumergirse en la cosa que obsesiona: de dar el último salto; de lanzarse sin demora y decididamente en pos de lo que se ignora; de franquear el Rubicón; de romper las amarras; de liberarse de todas las precauciones; de arrojarse a la boca del lobo; de jugar a fondo perdido? Extrañas expresiones que una misma antigüedad reúne. Todas estas metáforas de caza, de baile, de juego, de guerra, no son tanto proposiciones de la lengua natural como figuraciones de los sueños. Todas ellas nombran la imprudencia. Todas ellas dicen: no ha tratado de escapar del peligro que se presentaba. Ha salido de su escondite. Ha dimitido de su puesto. Ha abandonado su fila. Ha escalado los muros de la prisión. Ha alcanzado la espontaneidad soberana de la naturaleza.

Pascal Quignard, "Butes", Editorial "Sexto piso".

miércoles, 24 de julio de 2013

MIEDO

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.

Ya dije eso.

Raymond Carver

sábado, 11 de mayo de 2013


estamos a la espera de algo que no entendemos
da miedo esa sombra en el cielo
de a ratos es como una mano negra
deslizándose
con intención plena de hundir nuestro esqueleto
estamos a la espera de la humedad
y algo contiene la lluvia
y el temperamento funciona contra reloj
vivimos con la plena intensidad de que algo no está bien
que algo permanece velado
no es solo el cielo, allá arriba, es también el mundo
acá abajo, sorteando el mal humor, la tristeza,
la anchura de la cintura que revienta en llanto
es el día que amanece gris todo el tiempo
perdimos el vínculo con la luz del sol
y nos desdibujamos
sí, somos los mismos pero aparentamos una soledad terrible
los ojos llenos de nada que pueda comprenderse
no al menos hoy
que el día es uno más de aquellos
en que uno quisiera morirse del todo
porque vivir así/grises y comedidos/ nos enfurece
nadie está acostumbrado a embeber el alma en esta oscuridad
y salimos al balcón con la esperanza de vislumbrar un cambio
alzamos la vista y lo que el cielo devuelve
es más desolador
mejor se está en casa
con los libros
el mate amargo
al que le damos nuestro último aliento
mejor se está a solas, escribiendo
con la mirada inclinada hacia dentro
la bendita hoja que está allí, palpitando

domingo, 14 de abril de 2013


no había lámparas en el camino de ida
tampoco en el de regreso
nunca hubo ni un triste faro
que alumbrara el rastro
tampoco que indicara
dónde pisar con firmeza
y dónde detenerme
en plena oscuridad
allí
allí justamente hizo falta una lámpara
allídonde el cuerpo terco dio su primer zancada
preso del delirio
muerto de miedo
por esa humedad
cercanay distante
necesité un cántaro de luz
para alzar mis manos entre las sombras
y que todo tenga sentido
una vez más
en el centro de este mundo

no hubo lámparas para descansar los ojos
en plena noche de luna
no hubo tiempo de dormir el cuerpo
para que constatara que todo estaba allí
y que por miedo del tacto
podría avanzar sin perderse
pero los dedos manosearon la sombra
tantearon con el velo entre las uñas
y fingieron reconocer que distinguían
el instante exacto
donde una luz interminable
recorre raudamente la oscuridad
sin embargo todo fue más negro
cuanto más demoraban mis manos
más noche caía
y me abrazaba
y yo convencida
de que eso no era la muerte
de que una lámpara encendería la noche
e iluminaría este sendero nocturno
juro que mi cuerpo
vio más allá
mucho más allá de la luz y la oscuridad
y donde termina la exactitud del ojo
un mar interminable
se abrió paso
convencido de que mis piernas
comenzarían a entender
que todo está en el ritmo
de cómo los pies se mueven en lo profundo
de cómo el agua entra por mis poros
de cómo la muerte no es más que un quiebre
y un sanseacabó

hoy es un sábado cualquiera y escribo
son las 10:16am
las palmas de mis manos hacen ruido
de manera incansable
sobre el papel tieso
buscan desesperadas
un sostén
una lámpara que les abra el camino
y les diga:
allí hay que cavar




sábado, 30 de marzo de 2013



dolor que emerge desde la sien  
muerde el pescuezo
lame la sangre
y la inmensidad comienza a crecer
en mis ojos
encandilados de tanto hastío
contemplan
fastidiados
la luz del alba
preguntan
temerosos
¿es esto la libertad?
y sin duda lo es
pero aquello que no se ha sentido
a uno lo aterra
lo deja pavoroso
en mitad de la vía
mientras de fondo
una luz titila indefensa
y las manos se contraen
dentro de la sobriedad acostumbrada
temen que él se aproxime y ellas se delaten
ridículas
entonces
empuñan el arma del desasosiego
y lo abandonan
aterido
en el desierto


martes, 26 de marzo de 2013



usted me dijo al oído:
una inútil casualidad
enhebró su vida con la mía
mi cuerpo no entendió
tal insensatez
y en ambos
el temblor
el ardor
el preámbulo del deseo                                                                                                                                 
                                              
quiere tatuar en este cuerpo
su nombre
como si en verdad pudiese 
levantar un territorio
en un lugar vedado
comido por los lobos

usted me dijo:
ansío el relámpago
y yo dije
quiero todo cuerpo sobre el mío
su cabeza sobre este brazo
su mirada sobre mis senos
y su amor
en el vértice
en la esquina
a lo lejos

viernes, 15 de marzo de 2013


el frío transita
muerto de frío
la escena es poética
provoca temor ardor y placer
y escribo dicha sensación
a media pluma
a desgajo
y las manos que arden por sentir esa helada en los nudillos
allá afuera
allá fuera la noche llena de luna y de hastío
allá fuera el bosque y el temor a perderme
pero si vos
tan solo vos
me tomaras de la mano
me condujeses
precipitadamente
por el follaje solo
quizás
tan solo quizás
la duermevela
el vértigo
la seducción
la noche de mi nombre en tu cuerpo
el frío el ardor
tomándonos de las manos
azarosos

miércoles, 6 de marzo de 2013

Escena de medianoche:
la mujer corta el pan metódicamente
cada trozo es un amor perdido, reclama
violenta el cuchillo
en un mero gesto de profundizar en una herida
abierta rampante y almidonada
la mujer mira a los niños y sonríe
y en ese acto tan mecánico
algo la delata:
el ojo derrama el rimel oscuro y devela
que el dolor surge de entre los márgenes
que su cuerpo se hará un ovillo en la cama sola
que tocará oír la cantaleta
toda la noche
de su soledad
y toma el periódico
recuerda que es un vicio malsano
encauzar la atención
a noticias de primera plana que hablan sobre muerte
atentar sobre mi vida, piensa
atentar sobre este cuerpo
abrirlo en cuadro
cual si fuese un ternero a punto de descifrarse
meter las manos y tocar el alma
sentirla caliente vibrante y adormecida
y preguntarse en voz firme:
qué importa si hay soledad
solo resta tirar del cuero seco
para sentir si hay vida allí dentro
qué importa si hay soledad
repite
el corazón es un imbécil animal
que no entiende que con mostrar los dientes
nado se salvará de que lo hieran
el terror el temblor viene del otro
la astucia la puntería viene de afuera
el congojo el deselance
C'est fini



martes, 5 de marzo de 2013

roca magna
mi corazón
encallado a diez mil metros de viaje trasatlántico
una perla invisible
un proyectil
una voz que tirita y detrás de esa voz
mi cuerpo curvado
temblando
de miedo por escuchar tu voz
de miedo porque el deseo quiera regenerarse
en qué, pregunto
¿en un rudo insecto que quiere devorarme?
¿en un cataclismo de verbos arrojados al futuro?
en qué, por dios, en qué
la vida no es más que un cántaro roto
mi vida no es más que un vacío de amor




viernes, 1 de marzo de 2013


decir no
porque no me da la gana de decir sí
porque tengo miedo de decirte sí
y que no sepas qué responderme
porque decir no garantiza
que por hoy mi cuerpo no temblará
de muerte
decir no
me justifica
me permite la soledad odiosa
enhebrada prendida cegada
en el velo negro
pero qué hay de esa condición
de guardar silencio
de esperar que hables
que te pronuncies
siempre existe la opción
de elegir
decir no
decir sí
decir tal vez
o marcharme




esa sensación de miedo
hará mucho más profundo
el insomnio de esta noche
rajará mi oído
circundará mi cuerpo
para que entienda
que esta libertad es una trampa
esa sensación de pánico
que no permite balbucear con gusto
y el ojo reverbera detenido
en la hoja en blanco
y resiste al rayón oblicuo
corriendo desmesurado
en busca de qué
en busca de quién
para decirle qué cosas
y con qué palabras

sábado, 16 de febrero de 2013


salvarnos del naufragio, no pudimos
algo nos mantuvo acorralados
con la vista fija en una roca
enhebrados como dos agujas a punto de romperse
y siempre creímos que éramos intocables
que nunca el frío abriría ni tu pecho ni el mío
que nunca el amor diría:
“hasta aquí la lucha por arder”
y que allí algo comenzase a apagarse
no como un fuego fatuo
sino como esa mano que de pronto aparece en el vidrio
y todo la estructura comienza a temblar
de miedo a la muerte
de miedo a la muerte del amor
de miedo a morirme de muerte
de miedo a morirme de tu amor                                     
pero no me morí
vos tampoco te moriste
y en orillas tan distintas
nuestros rostros boquiabiertos
las manos buscan caricias
que atraviesen este desamparo
el desamparo y la rabia de estas manos
la rabia y la tristeza de este cuerpo

alguna vez dijimos que éramos invencibles
que éramos intocables
que a este amor no lo maldecía ni el mismísimo demonio
nada es más terrible en el amor
que creer que se está a salvo de la muerte
nada es más terrible en el olvido
que creer que se está a salvo del amor


y a mí me bastaba tu palabra para concordar
el ritmo y el embeleso que tiene el cuerpo
en la oscuridad
que tiene el cuerpo y su profundidad de grito
tu grito
que hoy es un vacío
que hoy es una urgencia de tomar y dejar
la molestia, el sostén, el absurdo
y el amor
esa palabra que no tiene voz ni voto
en esta boca
muerta voz muerta boca
triste
tan triste
que a mí me bastaría tu palabra para concluir

jueves, 14 de febrero de 2013


de esas cosas no podemos salvarnos, decíamos
y empapábamos los cuerpos en agua tibia
descascarando la rabia
para dejarlo limpio y a oscuras
si hay demasía de luz
el cuerpo deja de respirar                                                   
y con sus dedos tantea en busca de su propia noche

de esas cosas no podemos salvarnos, repetíamos
y pulsábamos la tecla del desengaño
para que cuando vuelva el amor
no nos agarre de los cabellos
inclinados, boca arriba

de esas cosas no podemos salvarnos, decíamos
y apuntábamos con el dedo índice
el libro que nos cortaba la respiración
y nos hacía tan infelices y esperanzados
con esa forma de entender la vida

existen cosas de las que no queremos salvarnos
aunque en ellas exista el dulce demonio
mordisqueándonos los ojos
la malicia, el desengaño y la dureza de esta jodida  vida