lunes, 15 de diciembre de 2008

Vacaciones. Me fui!


Este miércoles por fin parto a la Isla. Allí pasaré navidad y año nuevo rodeada de la familia de mi esposo. Les dejo una fotito del lugar. Espectacular, verdad? Feliz Navidad y año nuevo para todos! tomen hasta el amanecer, disfruten a pleno estos días fiesteros.
Saludos a todos. Los veo a la vuelta.

jueves, 11 de diciembre de 2008

Resulta que todo tiene un decir oculto. Hasta las palabras sólo dicen las cosas que pueden decir en los momentos que ellas creen perfectos. Pero también tienen aquello otro que no sueltan nunca, aquello que se llevan a la tumba del cuerpo hasta que un buen día la boca los larga a borbotones.
Resulta que yo también tengo palabras que nunca enuncio. Las escribo a veces en papeles arrugados que quedan archivados en la memoria de nadie. Las pronuncio e intento darles nombre: las culpo, las araño en mi cuarto corto, les digo, váyanse a tomar café, vayan a la plaza a ver si llueve, pero váyanse de mi vida. Y las palabras me miran como sonriendo, pero en el fondo es un sonrisa burlona de la que nunca se desprenden. Y yo quedo con mi rostro acartonado, miedoso, mirándolas y en espera de un susurro.
Resulta que todo posee una mirada oculta. Todo objeto tiene un rostro que nunca vi, y que tal vez nunca veré. Él está ahí, del lado inverso, viendo como lo miro pero no lo veo. Es como observar el viento fresco y la diablura de su juego con el mar: veo el agua trotar, abalanzarse abruptamente en la arena, veo su cuerpo de agua mecerse como una gaviota, pero nunca logro apreciar el viento y su materialidad. Siento el cuerpo inmaterial, elástico; siento su movimiento en mis manos, en mi rostro, como si de esa forma expresara su lenguaje de objeto. Pero no. El viento simplemente es el viento que amo. El mar y el viento son sencillamente imágenes individuales que no necesitan al parecer de nadie que las alimente.
Resulta que todo tiene un decir oculto que causa tanto temor como entrega.

martes, 2 de diciembre de 2008

Los rostros de la noche

i

Antes de dormir me siento en el césped fresco a admirar el día. Él viene con sus manos grandes y se aquieta conmigo. Los dos callamos ante la primavera. Luego llega la ansiada noche, Endimión y la danza de la muerte. No sabemos qué decir ante el letargo de lo oscuro. La noche cae en nosotros de una manera maravillosa y aún así un limbo raro nos penetra. Miramos el cielo y un silencio nos agolpa. Mi palabra de repente resulta inútil. Todo esto es impronunciable: la danza nocturna, el silencio estrellado. Temblamos miedo. Nunca supimos porqué

lunes, 1 de diciembre de 2008

Habíamos quedado en no llorar
vos derramaste tres lágrimas superfluas
me desgarraste
mojaste mi café y mi palabra

inundaste mi escritorio
ahora me dan muchísimas ganas de dejarme ir.

Luego nos fuimos vos por tu lado
yo por mi cuenco.

Aún mi escritorio sigue sin tinta
aún mi palabra sangra agua de tu vientre
y el café me parece insulso desde ese día.
desde esa muerte.

(2001)

jueves, 27 de noviembre de 2008

ii

No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.

domingo, 23 de noviembre de 2008

La poca artista

no tengo que fingir palabras
ellas salen disparadas hacia el mundo
y se colocan dentro de las bocas que tiemblan
me siento autosuficiente por las noches
al abrir los libros que más adoro
y hurgar ahí, donde la palabra vibra

a veces
presiento una inseguridad infantil
una porción de mí que no doy a nadie
siento una incapacidad de sacarme el velo
de mostrar la fiera que me vive
que me ama, que me exige y transporta.

no soy una mera formulación de huesos
mi carne existe
doy en general más vida que muerte
carezco de oscuridad crepuscular
y mis ojos son la amplitud de mis palabras

la poca artista que hay en mí
asume la falta de verbo
de palabra

extraño contemplar el corazón deshogado
y las manos escribiendo a golpes
los ruidos del motor del alma.

soy una garganta que grita
la crueldad del verbo al no existirme
al no habitarme en cada pálpito
en el latido de mi yo interior

esta mujer
la casi artista que vive

la que sobrevive
cae en un esterilidad poética.
en una muerte anunciada.

viernes, 21 de noviembre de 2008

noche que tiemblas en esta boca
oscura y a tientas
ven
cae sobre mí una vez en la vida.

domingo, 16 de noviembre de 2008

ii

todo paisaje corporal debe concebirse como un centro
el amante toma de las manos un cuerpo y lo extiende
una llanura límpida y volátil aparece frente a sus ojos
y sus dedos son como brasas saltando el crepúsculo

todo paisaje corporal posee un lenguaje secreto
y sólo el amante podrá sumergirse en la carne
para reescribirlo

el cuerpo es un centro donde la llama
reposa y late al compás del tiempo

jueves, 13 de noviembre de 2008

El infinito en la palma de la mano

Extendió la mano y ella acercó la suya, abierta. Sus palmas se tocaron. Midieron sus manos, brazos y piernas. Examinaron sus similitudes y diferencias. Él la llevó a recorrer el jardín. Se sintió útil, responsable. Le mostró el jaguar, el cimpiés, el mapache, la tortuga. Rieron mucho. Retozaron, contemplaron las nubes rodar y cambiar de forma, escucharon la monótona tonada de los árboles, ensayaron palabras para describir lo innombrable. Él se sabía Adán y la sabía Eva. Ella quería saberlo todo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Abra(s)zo

i

A la hora de la siesta
mi cuerpo me arroja al lecho y me enciende en llamas

no digo que mi siesta sea una llanura abrasada
pero mi cuerpo se prende
logrando que la oscuridad terrestre sea una infamia

tampoco digo que la mujer que reposa allí todas las noches
no quiera ser arrojada a las violentas llamas
por qué no
al fin y al cabo está hecha de carne que necesita encenderse

A la hora de la siesta
mi cuerpo nos arroja hacia un hades inventivo
donde ya no valen los augurios ni las promesas
sólo el pecho ardiente clamando por el amante

la luz del día convierte en máscara a la oscuridad nocturna
y el rostro del otro pierde el miedo y se vuelve lumbre

yo me enciendo a besos de una manera inhumana.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Juego de palabras

Con la gente de pliegues nos divertimos jugando. Todos arrojamos al aire dos o tres palabras. Luego, cada uno tuvo que crear con todo ese grupo de palabras algún texto de cualquier género. El siguiente poema es el que surgió después de armar y desarmar palabras.


yo, mujer sureña, desearía tener la sed del azul
para peinarme en espiral y caer en la escalera
del gran cascabel de la luna
pero no
sólo tengo esta sed de pantano
esta tetera
esta purpurina miscible
que hace añil este sur

sólo tengo esta bicicleta color limón
y esta luna hecha grumo de mandarina.

martes, 4 de noviembre de 2008

Las brujas


Les diré la verdad. El poema comenzó siendo un juego. Quería jugar con Hallowen y que mejor que jugar con las brujas. Esto es lo que salió. No se rían, por favor, que esto es cosa seria!

Lentamente llegan las brujas en sus escobas
los rostros color grisáceo, las piernas alargadas y pálidas
y los labios de un color negro intenso
llegan con los ojos firmes, llenos de furia y dolor,
y con sus cuerpos apenas visible
entierran la oscuridad en este pueblo perdido.

A las siete de la tarde
-antes de que el sol se duerma en el horizonte
y las sombras aterricen de un plomazo-
hombres y mujeres corren de sus casas
y temerosos de que una bruja los hechice
les arrojan calderos calientes y les gritan
brujas, brujas, brujas

La noche comienza a soltar más oscuridad
cuánto más brujas, más sombras
cuánto más brujas, más risas ahogadas
y más cuerpos surgiendo de la niebla

Las brujas son pájaros muy solos que vuelan por el cielo
A veces, sus cuerpos caen y ruedan por los techos de las ciudades
como si fuese la única fórmula de demostrar que ellas existen.

Luego que vuelve el día a posarse en el firmamento
todas vuelan nuevamente hasta su nido
y vuelven a dormirse en la serenidad de la noche.

Sus escobas reposan siempre al lado de la cama
y sus rostros van tornándose menos huraños
a medida de que la noche les concede un territorio.

Las brujas dejan de existir al momento de que pensamos
que la oscuridad no da miedo.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Qué hace la lluvia en los cuerpos desnudos, me pregunto. Qué hace la lluvia en mí, hoy, que no hago nada más que mirar llover por una ventana cerrada. Qué hace la lluvia en los cuerpos cerrados, y en aquellos que fueron poseídos por las sombras. Qué hace la lluvia sobre lo oscuro.

Qué hace esta agua que sólo cae, cae de a golpes sobre un suelo seco.

Hoy es un día del que reniego.

domingo, 26 de octubre de 2008

i

yo, que provengo de las sombras más voraces
que camino como quien corre por el miedo
y por la angustia al abandono

esta tierra se me ha hecho tan frágil
que el cuerpo es una dura roca difícil de asir

mis noches son tan oscuras como las sombras de los cuerpos


ii

el mar más oscuro brota dentro de mí
su voz se parece a una noche eternamente sola

miércoles, 22 de octubre de 2008

Miseria

la miseria se estaciona en el alma
y corre incansablemente
por este cuerpo vacío
y me deja instalado en el corazón
una muerte casi impronunciable

qué hacer con el miedo a la oscuridad
que se duerme detrás de mis oídos
me muerde, me araña,
y con su hocico pequeño y dulce
logra que caiga en la tentación
de lo ignoto

la miseria arranca de cuajo mis palabras
y me deja desamparada
siempre
frente a un espejo

jueves, 16 de octubre de 2008

Qué hay con estas manos, hechas de papel y de la lumbre más terrible; qué hay con ellas, qué hay con que dancen en medio de este mar mudo, y se cuelen en medio de los libros para atrapar su misterio. Qué hay con que estos dedos que arañen la espesura de este paisaje; y que murmuren frases que no pueden escribir. Qué hay sobre la tierra, los frenéticos cuerpos y la noche.
Qué hay con esta boca, construida con grandes bordes, por donde el río interior corre secretamente; qué hay con el miedo a la sequía y al desborde. Qué hay sobre el cuerpo en blanco, sin rasgar, sin poseer, abandonado a la intemperie.


viernes, 10 de octubre de 2008

Ese otro rostro

La mujer del espejo
me ha traducido un miedo en el cuerpo
casi impronunciable

Ella
casi corporal
me mira con sus ojos de lince
en espera de que hable
o deslice mis palabras
debajo de la puerta del corazón
para que logre por fin enunciar sus miedos

Pero le temo tanto a ese otro rostro
que se enfunda en el crepúsculo
y cual si fuese la espada de la sombra
propicia el juego de los espejos

Nunca nos miramos a los ojos
porque la noche arroja la oscuridad más terrible.

viernes, 3 de octubre de 2008

Usted

Gente, a causa de la época de sequía -y porque en verdad creo que el tiempo en que datan estos poemas fue bastante fructífera- aquí les dejo otro poema de los años del ñaupa. Los quiero.

Usted sabe cómo arrimarse

cuelga una banderita de bienvenida
ahí se queda,
y mis fertilidades se vuelven tan hogareñas,
usted me entiende a nuestra manera de entendernos

Entonces abro la boca de la cintura
y encaro a su lengua
usted retrocede,
tengo mi absoluta decisión de arrimarme,
de poseer esta franca distancia que me estoy ganando
y se acobarda;
usted mismo se hace el loco y da la vuelta a su esquina
y lo pierdo,
interrupciones metódicas y volubles nos traspasan
no me deja entrarle;
usted no quiere que entre a su casa nunca más
pero luego lo quiere,
y destiende nuestra cama
el lecho del tigre feroz que nos aguarda muy dentro,
usted sabe cómo me rindo ante usted

Este nosotros es a veces tan certero y tan hondo,
que me meto de cabeza hacia su mismo infierno
quédese ahí,
acomodadito
acurrúquese como quien no quiere la cosa,
y espere con los ojos abiertos;
usted sabe que puedo entrar en cualquier momento
e interrumpir su palabra,
su canto solitario y triste
venga,
yo le puedo dar un abrazo
deje su soledad de lado
sea por una vez irresponsable,
curioso,
deje el libro que lee
y déme su mano
que a su lado estoy yo,
este nosotros debe comenzar desde ahora
usted sabe cómo se calienta un mundo
usted lo sabe tan bien...

martes, 30 de septiembre de 2008

yo era un cuarto oscuro
donde nacían moscas
y temores inauditos
un cuerpo en blanco
aún sin escribir
siempre
tiritando

de mis pechos
crecía una patria
marcándome la piel
y un pequeño limbo
me sostenía.

el cuerpo
era un trasfondo
un dolor punzante
depositado
en mi vientre
un gran martirio
nacido del pasado
inentendible.

yo era
una hecatombe
encendida
mis ojos eran
una esperanza
irrepetible
mezclados
con la hojarasca
del día.

y
la escritura
era un cuerpo caliente
despertándose a diario
entre mis manos.

martes, 23 de septiembre de 2008

Juanele

Las sierras, 4 de septiembre.

No tengo la voz de pájaro. Sólo conozco el vuelo imaginario.
No está permitido leer a Juanele en voz baja. Porque toda su palabra es un inmenso río que canta la memoria del poeta. Siento que la voz grave hace más honda la pérdida.
Leo su libro y un gran río desciende lentamente por mi garganta. Un dulce canto que podría ser el Paraná de Ortíz. Un río que crece agolpadamente por todo el cuerpo.

Yo soy un río que habla y escribe sobre lo que sufro. Yo soy un pájaro el cual se posa en las torrentes del río. Yo soy un pájaro que vive dentro de las profundidades del Paraná. Un gran río me circunda las sombras. ¿Por qué la palabra no besa sino que sólo inunda de miedo?

Juan L, sos un río y un pájaro que canta en mi corazón.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Escribir desde dónde y para quién.
Yo sólo sé escribir para mí.
Sólo sé anotar borradores pensando en lo que detallaré luego de la siesta.
Escribo para mí, siento conmigo, abrazo mi cuerpo
con la idea de mezclarme con todo aquello a lo que temo.

Escribir para otros no me hace falta.
Por eso soy muda. Por eso no recito.
Por eso detesto la exposición.

La verdad es que sólo sé escribir de esta forma
Si a los otros les gusta
yo, encantada.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cosillas interesantes.

Alejandra

No puedo dejar de nombrar a Alejandra Pizamik, porque Alejandra era la cultora de la noche. Una noche con Alejandra terminaba cuatro días después. Con ella hemos batido records de permanencia despiertos. Yo tenía toda la energía de la adolescencia y ella estaba despidiéndose de esta vida, porque ya no le interesaba el achanchamiento de la Argentina de ese momento. Yo creo que ella fue un crimen perfecto, como mucha belleza que ha muerto suicidada. Se dio que se tenía que morir o morir, porque no podía vivir más. Y la patria que encontró, su patria nocturna, era justamente el único momento en que estaba en paz, porque no se inmiscuían en su secreto mundo. Entonces las noches con ella pasaban tipo una semana de noche eterna que era más allá de la noche y del día, porque dormíamos de día, de noche vivíamos, Ella escribió el libro Las palabras y las noches, que habla también del peso de lo nocturno. Estábamos en su casa y decía: "Los viejos de arriba me molestan". Porque los vecinos de arriba iban y venían al baño y hacían ruido con los zapatos. Entonces decidimos asustarlos, atamos en dos palos de escoba un par de zapatos y caminábamos al revés por el techo, y a los tres minutos la mujer gritaba espantada: '¿Quién anda ahí?". Al final logramos librarnos del taconeo de los viejos. La noche era siempre eso: ella escribiendo, leyendo sus poemas...
Las noches duraban los días que te permitía tu energía. Todo ese mundo quedó en su obra, porque cuando Alejandra escribía se volvía parte del poema. Había que verla. Una noche llegó Olga Orozco, con una botella de Norton blanco. Alejandra dijo: "Te voy a presentar a la más grande poeta de la Argentina". La Orozco con su botella leía poemas como nadie y Alejandra se arrodillaba como una especie de novicia ante el relato.

Cortázar

A veces la Llamaba Julio Cortázar y Alejandra me decía: "Decile que no estoy, que salí, que ahora vuelvo". Porque estaba muy concentrada escribiendo su poesía. Ella le había pasado a máquina el original de Rayuela y Cortázar quería recuperar el manuscrito y la llamaba a su casa, tipo a las dos de la mañana. Yo atendía, me temblaba la mano, me ponía eléctrico, por que la telefonista decía: 'De persona a persona con Alejandra Pizarnik de parte del señor Julio Cortázar'. Yo temblaba y la otra tartamudeando me decía: "Decile que acabo de salir... porque todavía... no los encontré". Había perdido los originales de Rayuela y se los tenía que devolver. Cortázar la llamaba a esas horas porque sabía que Alejandra era una habitante de la noche. Era una rehén de esa zona oscura que ella necesitaba, una especie de gitana del lenguaje. Ella tenía el manuscrito porque se lo pasó en limpio a Julio como un agradecimiento a que él le había conseguido el departamento en donde vivía y la ayudó a mudarse. Hicieron como un canje energético.
Al final, por suerte, encontró los originales y volvía a tener una relación menos tensa.


(Entrevista de Sergio Ranieri y Daniel Riera)


domingo, 14 de septiembre de 2008

en lo oscuro
la palabra toma cuerpo
te abraza el nombre
y acurrucándose en tu boca
te parte el verbo

jueves, 11 de septiembre de 2008

Algo maloso

Desde el silencio sube una brisa corporal
que se extiende sobre el césped de octubre
esta brisa posee una corporeidad latente
que al contacto con la palabra
el cuerpo se esfuma atravesando mis manos muertas

¿Dónde entonces depositar esta tristeza?
¿en el ancho de esta cama insulsa?
¿al borde del papel escrito, el cual incipiente
roza aquello ya dicho?

Desde el silencio puedo descubrirme
ya no aparento esa sensibilidad inocente,
sino que este rostro fue tornándose oscuro.
¿más aún que el miedoso rostro infantil?
sí, aquel rostro era adormecido; éste es sufrido.

Desde el silencio
escribo todo lo que puede soportar el corazón.

martes, 9 de septiembre de 2008

La noche sobre mí

toda la oscuridad
baja y me atraviesa
se balancea dentro de mí

temo a la noche
por esa asonancia secreta
con que sus palabras
tejen los hilos de mi muerte.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Como si fuese un pájaro, vuelo desde el corazón de esta montaña al punto más alto del firmamento. Abro mis alas. Descanso. Reposo mi cuerpo y me siento a mirar mi memoria.
Todos los pájaros vuelan alrededor de mí. Yo los observo en su aleteo triunfal, mientras sigo mirando mi propio horizonte. Todo aquello que veo en este instante puede cambiar de forma ante mis ojos. El cielo puede tornarse rojizo si el crepúsculo se acerca bajito y susurrando.
Yo, tal vez, esté observando un horizonte que aún no existe.

domingo, 24 de agosto de 2008

Las sierras, 12 de agosto

El cuerpo dormido
en silencio tiembla
¿qué produce sus espasmos?

toda la oscuridad
lo trasciende
convirtiéndolo en un temblor secreto
oculto y desmedido

el aire que transpira este cuerpo
lo molerá a besos
luego
cuando el día lo apague surgirá un nuevo rostro
invencible y delator
¿qué habita en el cuerpo que vibra?

mi palabra tiembla al unísono de este cuerpo.
Las flores agitan la cabeza, más allá de la ventana, veo pájaros silvestres; e impulsos más silvestres que el más silvestre de los pájaros nacen en mi silvestre corazón.
Mis ojos lanzan selváticas miradas y mantengo los labios prietamente cerrados. El pájaro vuela. la flor baila. Pero oigo siempre el sordo sonido de las olas. y la bestia encadenada patea en la playa. Patea y patea.

"Las olas" de Virginia Woolf.

Córdoba se desmigaja

Las sierras, 12 de agosto de 2008.

El invierno propicia una lectura distinta de los libros, de los rostros, de los días y los objetos que se emancipan en recuerdos y en gestos inalcanzables.
Leer al lado de la estufa desata en el cuerpo unas ganas llenas de devorar libros. Todo pasa por contemplar aquello que nos rodea y hacerlo cuerpo.
La lectura debe invitarnos a desplegar nuestra palabra en voz alta. La palabra debe latir; debe desplegarse sobre el papel. El cuerpo virgen y vacío espera con ansías de que alguien lo reescriba.

lunes, 18 de agosto de 2008

Infancia

Me sumerjo y chapoteo en las destellantes aguas de la infancia.
Tiembla el sutil velo que la cubre. Pero la bestia encadenada patea y patea en la playa.

Virginia Woolf.
"Las Olas"

viernes, 8 de agosto de 2008

La noche es un cuerpo

la noche
ese cuerpo oscuro
ha arrimado su boca a esta otra geografía
ha colocado su vértice mirando al sur
y mi palabra contenida y sola
apenas respira.

la noche
ese cántaro oscuro
ha atravesado mi bosque
mi cópula sedienta
mi verbo marítimo
mi opulento miedo al abandono
y ha hecho un sinfin de palabras

toda mi noche está construida
por las voces más duras
más repletas de osadía
más infames de este mundo

su cuerpo reposa como una flor
en la mano de su amante
a diario lo reviso
lo toco
lo acaricio
intentando aprender su gran rostro

la noche
ese cuerpo incendiado
se ha revelado contra de mí
ha escrito sobre mi rostro
la palabra más oscura.

Incendios

prender fuegos no significa encender una mecha y dejarla volar
un incendio crece en el interior del cuerpo
y al mirarse al espejo y reconocerse
se apaga de tanto ardor

un incendio se proyecta sólo en el cuerpo deseado.

domingo, 3 de agosto de 2008

Sequía

Para no estar en sequía
hundo el cuerpo sobre el agua
lo dejo reposar tranquilamente
de a ratos lo sacudo
para explorar sus cuencos
para escuchar sus latidos bajo del agua

Para no poseer tanta sequía
humedezco mi palabra
la escucho respirar
silentamente
mientras la cáscara del antiguo miedo
va tornándose más luminosa
más afable ante mis ojos

El río del cuerpo va hacia un abismo
el cauce es un camino polvoriento
por donde me es difícil transitar.

La sequía de mi boca escribe y espera.
La humedad sólo es corporal

jueves, 24 de julio de 2008

Viaje




Mañana viernes por la madrugada parto para Argentina. No sé si podré mantener este blog tan asiduamente como quisiera, por lo tanto dejo este mensaje a todos los que suelen dejar dejar comentarios o simplemente pasan y leen un ratito. A todos ellos les digo: ¡nos vemos a la vuelta!
Un fuerte abrazo a todos.

domingo, 20 de julio de 2008

sábado, 19 de julio de 2008

el lenguaje te nacía de las manos
de color verde oscuro
una raíz que nunca aprendí
pero siempre la sostuve en la boca
como una manera de ofrenda que me dabas

en tu cuerpo encontré todas las palabras perdidas

sábado, 12 de julio de 2008

Miyó Vestrini



TÉ DE MANZANILLA

Mi amigo,
el chino,
escribió una vez sobre cómo se sientan
y caminan
las mujeres después de hacer el amor.
No llegamos a discutir el punto
porque murió como un gafo,
víctima de un ataque cardíaco curado con té de manzanilla.
De haberlo hecho,
le habría dicho que lo único bueno de hacer el amor
son los hombres que eyaculan
sin rencores
sin temores.
Y que después de hacerlo,
nadie tiene ganas
de sentarse
o de caminar.
Le puse su nombre a una vieja palmera africana
sembrada junto a la piscina de mi apartamento.
Cada vez que me tomo un trago,
y lo saludo,
echa una terrible sacudida de hojas,
señal de que está enfurecido.
Me dijo una vez:
La vida de uno es una inmensa alegría
o una inmensa arrechera.
Soy fiel a los sueños de mi infancia.
Creo en lo que hago,
en lo que hacen mis amigos,
y en lo que hace toda la gente que se parece a uno.

A veces nos quedamos solos
hasta muy tarde,
hablando de los gusanos que lo acosan
y del terrible calor que le entra todos los días
en esa arena y resequedad.
No ha cambiado de parecer:
un hambriento,
un desposeído,
puede sentarse y hacer amistad con Mallarmé.
Lautréamont nos acompañó una noche
y le dio la razón al chino:
la poesía debe ser hecha por todos.
Y llegaron los otros:
Rubén Darío mandando en Nicaragua,
Omar Khayyam con sus festejos,
Paul Eluard uniendo parejas de amantes.
Entre todos,
sumergimos al chino en la piscina, bajo la luna llena,
y se puso contento
como cuando tenía un río,
unos pájaros,
un volantín.

Ahora está arrecho otra vez,
porque le llevan flores
mientras trata de espantar a las cucarachas.
Quería que lo enterraran en Helsinki,
bajo nieves eternas.
Le dio la vuelta al mundo,
pasando por Londres donde una mujer lo esperaba,
y a su regreso,
tomó un té de manzanilla.
El,
que amaba tanto las sombras,
ya no pudo trasnocharse.
Lúcido y muy hipócrita,
tenía un miedo terrible a morirse en una cama.
Sé,
porque me lo escribió en un papelito,
que la frase que más le gustaba era de David Cooper:
la cama es el laboratorio del sueño y del amor.


Miyó Vestrini. (1938-1991), Poeta nacida en Francia. De niña emigró para Venezuela.

martes, 8 de julio de 2008

mi palabra posee una vestidura

iluminada por los dioses

viernes, 4 de julio de 2008

Aquellos mañaneros...

i

Prometeme que nunca más dejarás que este cuerpo
flote silenciosamente por los ríos de otras ciudades

ii

El silencio siempre surge en un hermoso balbuceo
La palabra, de un grito agudo.


martes, 1 de julio de 2008

El viaje de la Oruga por Caracas.


una mujer que tiene miedo
salta la cerca de su cuerpo
se aventura hacia el más allá
hacia lo innoto
para poder enfrentar las cosas
a las que le teme

domingo, 29 de junio de 2008

Pliegues -Despliegues

http://plieguesdespliegues.blogspot.com/

Gente, se larga nomás el viaje de los hojitas, pliegues, o como quieran llamarlo.
En esa dirección podés leer más sobre el tema, y si te interesa participar, allí aparece el mail donde podés contactar a Romi y a Gaby.

Despliegue en Argentina, España y Venezuela.

viernes, 27 de junio de 2008


balbuceo el amor
la muerte y la palabra
me quedo tiesa esperando
el mejor momento del diluvio
el tiempo de las palabras húmedas
cayendo como tibia lluvia veraniega

pero el balbucear no me aproxima al lenguaje
sino a un silencio comedido
a los instantes en que la mudez me rapta

balbuceo el miedo
pero nunca lo pronuncio
sólo surgen sonidos
rastros de porvenir anhelados
pero la virtuosa palabra queda dentro
callada y dolorosa
raspando las paredes de este cuerpo

balbuceo el amor y el deseo
por medio de un cuerpo mudo
las palabras se arrojan al otro
y desafiantes aproximan sus bocas
en el corazón del amado
y muy en silencio y al oído
se atreven a pronunciar el deseo más hermoso

lunes, 23 de junio de 2008

Yolanda Pantin

Vitral de mujer sola

Se sabe de una mujer que está sola
porque camina como una mujer que está sola
Se sabe que no espera a nadie
porque camina como una mujer que no espera a nadie
Esto es
se mueve irregularmente y de vez en cuando se mira los zapatos
Se sabe de las mujeres que están solas
cuando tocan un botón por largo tiempo
Las mujeres solas no inspiran piedad
ni dan miedo
si alguien se cruza con ellas en mitad de la vereda
se aparta por miedo a ser contagiado
Las mujeres solas miran el paisaje
y se diría que son amantes
de las aceras/ de los entresuelos/ de las alcantarillas/ del subsuelo
de los subterfugios
Las mujeres solas están sobre la tierra al igual que sobre los árboles
les da igual porque para ellas es lo mismo
Las mujeres solas recitan parlamentos
estoy sola
y esto quiere decir que está con ella
para no decir que está con nadie
tanto se considera una mujer sola
Las mujeres solas hacen el amor amorosamente
algo les duele
y luego todo es más bien triste o colérico o simplemente amor
Estas mujeres se alumbran con linternas
van al detalle
saben donde se encuentra cada cosa
porque temen seguir perdiendo
y ya han perdido o ganado demasiado
Ellas no lo saben
porque van del llanto a la alegría
y a veces piensan en la muerte
También planean un largo viaje e imaginan encuentros posibles
Administran el dinero
compran legumbres
trabajan de 8 a 8
Si tienen hijos hacen de madres
son tiernas y delicadas
aunque muchas veces se alteren
un pensamiento recurrente es
ya no puedo ni un minuto más
Las mujeres solas tienen infinidad de miedos
terrores francamente nocturnos
los sueños de tales mujeres son
terremotos catástrofes sociales
Una mujer sola reconoce a otra mujer sola de forma inmediata
llevan el mismo cuello airado
lo cual no quiere decir que no quieran a nadie más que a sí mismas
esto es completamente falso
Lo cierto es que la casa de una mujer sola
está abierta a su antojo
Una mujer sola
no puede curar su soledad
porque nada está enfermo
se remedia lo curable
una gripe o un dolor de estómago
La mujer que piense que su soledad es curable
no es una mujer sola
es un estado transitivo entre dos soledades
infinitamente más peligrosas
Una mujer sola es una mujer acompañada
aunque de este hecho no se percate más que el zapato
al que mira con detenimiento
o el botón
que parece representar algo verdaderamente importante
como de hecho lo es
como los árboles o el cielo
sólo que el privilegio que deriva de semejante atención
es más bien propio de las almas temperadas al siguiente fuego:
id contigo
para estar con vosotros

De: Correo del corazón, 1985

Yolanda Pantin.
Poeta, dramaturga y escritora venezolana de literatura infantil.

jueves, 19 de junio de 2008

mi miedo es tener el deseo en la boca
y nunca pronunciarlo

miércoles, 18 de junio de 2008


Mi cuerpo se parece al cuerpo de un ave.
El pájaro que guardo dentro cava en mi garganta una multitud de verbos. Sacrifica mi abdomen triturando los bordes profundos.
Mi boca no puede soltar el miedo.
Crepito debajo de la noche.
Quien escribe ha palpado la enfermedad más espantosa: el miedo al abandono



domingo, 15 de junio de 2008

La conversación

El lenguaje es una piel: yo froto mi lenguaje contra el otro. Es como si tuviera palabras a guisa de dedos, o dedos en la punta de mis palabras. Mi lenguaje tiembla de deseo. La emoción proviene de un doble contacto: por una parte, toda una actividad discursiva viene a realzar discretamente, indirectamente, un significado único, que es "yo te deseo", y lo libera, lo alimenta, lo ramifica, lo hace estallar (el lenguaje goza tocándose a sí mismo); por otra parte, envuelvo al otro en mis palabras, lo acaricio, lo mimo, converso acerca de estos mimos, me desvivo por hacer durar el comentario al que someto la relación.

Roland Barthes
"Fragmentos de un discurso amoroso"

mi boca ha soltado sus pájaros
y yo he escapado en busca de mi voz

viernes, 13 de junio de 2008

un fragmento oscuro
escribo a diario
una búsqueda
urgente y dolorosa
me recorre

viajo a través del cuerpo
hacia un río plagado de palabras

voy ciega e imprecisa
por un camino polvoriento
mis vestiduras apenas me sostienen

me circundan a diario sombras y delirios

domingo, 8 de junio de 2008

Cuestionamiento

¿Cómo le borro a mi nombre la cualidad de ser intangible?

poseo una palabra frondosa
depositada en mi vientre

una palabra que se parece a tu boca

ella ha tardado tanto en aprender a hablar
que sus palabras surgen
descorchadas y solas

ahora tendré que sembrar nuevas raíces

jueves, 5 de junio de 2008


lloro todos los mares del mundo
mi casa navega hacia tierras lejanas
mis libros ruedan a manos ajenas
a este cuerpo le sucederá tal vez otro
y así sucesivamente

mi llanto es un barco que viaja liviano
no sé para dónde se dirige
tiene el rostro griste
las manos solas y desesperadas
temen abrazar las tempestades

este llanto es un viajero cansado
que carga valijas de olvido
su cuerpo roído por el tiempo
pareciera volarse
perderse en el infinito

lloro el llanto más importante
aquél que marcará mi suerte
mis manos contienen una amargura irremediable
mi poesía crece entre mis ojos

¿dónde coloco tantas palabras fútiles?

mi ropaje renacerá fuerte
y el barco me dejará justo frente al olvido

domingo, 1 de junio de 2008

Alborada

i

qué habrá sido del hombre
que me mordió la boca
hasta sangrarme

ii

no sé mi nombre de memoria
porque siempre me olvido
aquél que tiene olor a infancia

iii

soy una mujer dolida
sin nombre me contemplo ante el espejo
y ambos nos descubrimos huérfanos

iv

he caminado por los jardines más esplendorosos
pero nunca como esa mañana
en que vos y yo conocimos la ternura.

v

te vi
y algo en mí te pronunció bajito


vi

tu nombre me recorre el cuerpo
tu cuerpo me recorre el nombre


vii

mi palabra es un gran árbol
que echó raíces en tu nombre

lunes, 26 de mayo de 2008

Una mujer que mira el sur



una mujer que mira al sur
posee una tristeza en el rostro
en miniatura

toda ella es una figura raída
imposible de precisar
nadie sabe qué le duele
pero su figura parece dormir
un largo sueño

una mujer que mira al sur
camina hacia un puerto invisible
y errante
levanta la mano
como quien saluda a alguien que se va

sola
navega las calles
con una soledad insufrible

una mujer que mira al sur

tiene ganas de partir siempre

viernes, 23 de mayo de 2008


i
mi casa tiene un jardín
donde una mujer dolida
espera sentada el diluvio

la lluvia de su cuerpo comienza a pronunciarse
en sus tímidos pechos
que como tiernas cerezas miran al firmamento

esta misma mujer se coloca
en posición de torrente
y espera impaciente el milagro

quiere quedarse allí
hasta que el cielo se canse de tanto llorar
necesita quedarse allí
hasta que su cuerpo seco absorba
cada gota derramada

mi jardín de repente es un mar
un mar con olas incandescentes

mis ojos
inevitablemente
quieren quedarse anclados en estas aguas


ii

qué hace una mujer que tiene un vientre lleno de miedo
y una voz acatarrada que le imposibilita el decir…

qué hace una mujer que tiene un cuerpo hermoso
pero no se anima a mirarse al espejo
por miedo a descubrirse…


enmudece

martes, 20 de mayo de 2008



estoy cansada
tiro mi cuerpo lejos de esta mirada
y contengo los brazos en el aire
para que floten y duerman allí
como si fuesen pájaros de tinta

pero no son pájaros
ni tinta ni cicatrices
son manos que intentan aferrarse
a algún árbol de cuerpo enorme

estoy cansada
arrojo nuevamente este cuerpo al aire
alguien lo toma con sus manos
y lo pronuncia en voz alta

mi cuerpo se encarama al lado suyo
y juega a la muerte del miedo

sábado, 17 de mayo de 2008

esta mano escribiente
este trozo de carne tan propio
tan querido
rompe con mis estructuras
me desarma

ella
la hermosa anunciadora
me abarca la palabra
nombra aquél gesto aún no dicho

siempre se duerme con una nostalgia
en sus ojos
derrochada

miércoles, 14 de mayo de 2008

escribo con la espalda recta
y con los ojos hundidos en el rostro blanco
el papel yace en la mesa como aturdido
esperando mi señal para empaparse

es así como me reclino ante su boca
lo rozo tentadoramente
le digo cosas al oído
y su ropaje parece encenderse de miedo

escribo como si el papel fuese un cuerpo durmiente
y mi labor fuese despertarlo de un gran sueño
para lograr abrir el manto que lo cubre
y por fin darle un nombre

sábado, 10 de mayo de 2008

indiscutiblemente
tengo miedo
de lo que la palabra
me obligue a pronunciar
o a callar

miércoles, 7 de mayo de 2008

¿Cómo leer poesía?

No hay receta posible. Cada lector es un mundo, cada lectura diferente. Nuevas aguas corren tras las aguas, dijo Heráclito; nadie embarca dos veces en el mismo río. Pero leer es otra forma de embarcarse: lo que pasa y corre es nuestra vida, sobre un texto inmóvil. El pasajero que desembarca es otro: ya no vuelve a leer con los mismos ojos.
La estadística, el psicoanálisis, la historia, la sociología, el estructuralismo, la glosa, la exégesis, la documentación, el estudio de fuentes, de variantes, de influencias, el humor, el marxismo, la teología, la lingüística, la descripción, la traducción, todo puede servir para enriquecer la lectura. Un poema se deja leer de muchos modos (aunque no de cualquier modo: el texto condiciona las lecturas que admite).Y cada modo ayuda a ver esto o aquello que pone de relieve. Pero una vez que el método se convierte en receta (estadística, sociológica, psicoanalítica, semiótica, desconstructiva), restringe la lectura.
Leer de muchos modos (con los ojos que dan los métodos conocidos y los que se lleguen a inventar) puede ser otro método: el de leer por gusto.
Cuando se lee por gusto, la verdadera unidad "metodológica" está en la vida del lector que pasa, que se anima, que actúa, que se vuelve más real, gracias a la lectura.
¿Cómo leer poesía? Embarcándose. Lo que unos lectores nos digamos a otros puede ser útil, y hasta determinante. Pero lo mejor de la conversación, no es pasar tal juicio o tal receta: es compartir la animación del viaje.

Gabriel Zaid: Leer Poesía.
Océano. México, DF. 1999.

martes, 6 de mayo de 2008

yo navego en la noche turbia
en los barcos cargados de tristeza
que vienen desde el ancho mar de mi locura
allí me gustaría anclarme
en esas aguas en donde el cuerpo brillará
hasta volverse más hermoso

sábado, 3 de mayo de 2008


yo no quiero más que un nombre para este miedo
porque es un pobre ser sin cuerpo definido
no tiene un habla para conjurar a los dioses
no tiene manos para escribirse
no tiene ojos para mirarme y enfrentarnos

porque si mi miedo tuviese un nombre
podría llamarlo para que por fin venga
y nos podamos sentar frente a frente
a perdonarnos

miércoles, 30 de abril de 2008

Más allá del silencio

1

es el mismo silencio que te habita
quien deposita en mi lengua
esta mudez indescriptible

2

hacer hablar a la palabra
sería la audacia más hermosa

domingo, 27 de abril de 2008

Deshilvanando el silencio

tu silencio
rueda
vocalmente debajo de este cuello
se desarma para hablarte
pero cuánto le cuesta
a este chorro de luz
a este trozo de palabra muerta
a este cuerpo tan solo que cruje entre tus manos
pronunciarte

cuánto cruje el silencio entre tus dedos
cuánto de esencia contiene su mudez
cuánto de lengua acatarrada su palabra

tu silencio
se parece tanto a este cuerpo
se asemeja
al borde
que me duele como si lo fuera

jueves, 24 de abril de 2008

Como culebras

Dormimos como culebras

Anais Nin


nuestra piel es un fósforo ardiendo
una paz imaginaria
un holocausto de fin de siglo
corriendo por estas venas

tomamos el libro de la muerte
e imaginamos los cambios del rostro
al mirarnos en el incestuoso espejo
luego nos dormimos como culebras
para esperar que llegue la mañana
a mojarnos la piel desecha.

en su remoto agujero
el demonio más cruel nos hierve vivos
las manos se vuelven hurañas
y nos revolcamos como simios
hasta que el sol nos devuelva a nuestro origen


24 de septiembre de 2005

martes, 22 de abril de 2008

uno forja caminos con la esperanza de volver al origen
de sentir una vez el amor de madre o padre
pero los años suceden
y la nostalgia sigue intacta
y nada acontece
nadie llama a nuestra puerta

entonces
nos devolvemos a la noche
eternamente solos

viernes, 18 de abril de 2008

yo sé que llorar sólo apacigua un tercio de todo el dolor
ahogado aquí, nacido acá, en este recio cuerpo
pero no dejo de aspirar
a que un día
un gran llanto precipitado
sepa traducir, comulgar y redimir
el gran laberinto que me niebla

lunes, 14 de abril de 2008

Lluvias

i

el diluvio que lloré el sábado
hoy es una simple cáscara
que se me amolda a mi garganta
casi consolándome

ii

el llanto sólo me ha sostenido
sin embargo
no alcanza para evitar el miedo

la escritura mucho menos

sábado, 12 de abril de 2008

ojalá pudiese escribir todo lo terrible
en esta noche maldita
para desahuciarme de todo lo que gobierna este cuerpo
y así quedarme vacía por primera vez en la vida

pero no
la alcoba va engrandeciéndose lentamente
y yo me incorporo en mi cama
en espera de que el nuevo día decante mi vida

ojalá pudiese levantarme un día sin estas ojeras
sin estas marcas de mujer necesitada
sin estos signos de un lamentable orgullo
y sostenga en mis manos una vida

lunes, 7 de abril de 2008

tanto miedo tengo al desengaño
que tejo de forma invisible
cada sonido en mi garganta
por miedo a que mañana
la palabra no sea más que polvo

viernes, 4 de abril de 2008

xiii

Hace meses que no escribo. Hace meses que no escribo algo verdaderamente grande. Por eso este silencio, este encerrarme en mí misma, este enfrentarme al espejo para reencontrar a la mujer que observa, este juego de silencios y de muertes, por eso este miedo a pronunciar los sonidos. Porque todos ellos me remiten a otras instancias, a otros estados de crisis inabarcables en un papel, en un cuerpo, en una mano escribiente que duda ante la palabra amor o desamor.
Hace meses que no lloro con ganas. Hace meses que el cuarto huele a mar, a un mar inconsolablemente bello. Quisiera que el agua permanezca allí siempre, para intentar que la sequía desaparezca de mi vida. Quiero humedad en las palabras, quiero empaparme de las imágenes que me mueven, aquellas que me conmueven

martes, 1 de abril de 2008

martes, 25 de marzo de 2008

xii

Tengo una sequía que para qué contarla. Mejor hago silencio. Estoy segura que la palabra comenzará a oírse como un gran tambor dentro del cuerpo. Cuando quiera hablar, no resistirá la tentación al murmullo.

el agua sola
quieta
desliza su mano en mi vértice
me tienta al arrojo
y a jugar a la muerte de la ahogada

miércoles, 12 de marzo de 2008

Dos poemas al aire

i

no temo pronunciarme
porque la palabra es solsticio

allí está la salvación a la muerte

ii
para que el hilo vocálico nunca se pierda
dejo esta puerta a medio abrir
para que esta mano escribiente
luche
maniobre
con las coordenadas del verbo

domingo, 9 de marzo de 2008

el objeto deseable
se esconde en la boca ajena
sabe desdoblarse
en aire
en humo
en cenizas de palabras que nadie dice

para alcanzarlo sólo basta tomarlo
con estos dedos de pájaro
pero la errante palabra
teme
y se silencia en un cuarto oscuro

mi boca es una sequía impronunciable

martes, 4 de marzo de 2008

i

no era su rostro
ni su figura
era la voz de la palabra
recordándome
que la viera

ii

de qué sirve el cuerpo fingido
si el rostro es
la parábola del ser
cuando me nombras

domingo, 2 de marzo de 2008

Haruki Murakami

Por Juana Libedinsky
Para LA NACION - Waikiki, 2007



Son las cuatro y media de la mañana en la célebre Waikiki Beach, pero en el mar ya hay centenares de surfers esperando las olas perfectas que trae el amanecer. En tierra, sin embargo, en todo el hotel Halekulani, uno de los más tradicionales y glamorosos que dan a la emblemática playa de Hawai, hay una sola luz prendida: la de la habitación de Haruki Murakami que, como todas las mañanas, se levantó antes del alba para ponerse a trabajar.

Murakami, uno de los escritores japoneses más importantes e internacionalmente aclamados de la actualidad, autor de best sellers como Kafka en la orilla (2002), After Dark (2004), Underground (1997), Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (1994) y Tokio Blues (1987) entre otros, luego saldrá a correr y nadar ("Hawai es el paraíso para quienes somos triatlonistas", aclarará horas más tarde a LA NACION); almorzará, dormirá la siesta, escuchará jazz, traducirá clásicos contemporáneos del inglés al japonés y estará en la cama antes de las nueve.

"Escribo cosas raras, muy raras -reconoce respecto a sus historias, que mezclan realidad y fantasía, y que los críticos Occidentales han calificado de posmodernas-. Pero soy una persona muy realista. No creo en nada New Age : el horóscopo, el tarot, los sueños. Solo hago ejercicio físico, como sano, escucho música y trabajo. Sin embargo, cuanto más serio me vuelvo en la vida real, más extrañas son las cosas que escribo. Por eso uno de mis escritores favoritos es Manuel Puig, con esa imaginación tan libre. Encuentro un punto en común muy fuerte entre su literatura y la mía", comenta en un perfecto inglés, fruto de una temprana pasión por Hemingway, Scott Fitzgerald y la literatura americana en general, además de largas estadías en las universidades de Harvard y de Hawai como escritor visitante.

Parte de esa seriedad implica un total rechazo a su fama en el mundo de las letras y una total aversión a ser reconocido. "Tengo pánico a convertirme en una celebridad y tomo todas las medidas necesarias para que eso no ocurra. Nunca aparezco en la televisión, no voy a las fiestas -odio las fiestas-, no doy charlas, no tengo amigos famosos, no tengo amigos escritores, no aparezco en librerías para firmar mis libros, no uso Armani sino shorts y zapatillas siempre, y no dejo que me saquen fotos ni suelo dar entrevistas salvo casos como este. Como sé que las posibilidades de que tome elsubte en Buenos Aires son bastante escasas, no me importa volverme conocido allí. Pero lo que no quiero es que la gente me reconozca en el colectivo en Tokio o no poder ir a las tiendas de discos viejos en Estados Unidos", dice.

Por eso, extrema precauciones: una condición de la entrevista era que se desarrollara en la habitación de la cronista, a puertas cerradas de cualquier huésped. Y si bien Murakami (Kioto, 1949), que tiene un estado físico formidable y luce mucho menor que su edad, es encantador y entusiasta respecto a las fotos (acepta posar en el balcón del cuarto a pesar de su pánico a las alturas), es evidente su sensación de alivio cuando todo acaba y se pasa a una charla más íntima, sin grabador.

"Nunca entiendo por qué los medios quieren saber de mí, porque la mayor parte del tiempo no me siento nada especial -confiesa-. Puede haber cierta magia cuando escribo, pero el resto del día soy nada más que un amante del jazz como hay millones por ahí."

-¿Cómo fue su primer encuentro con el jazz?

-En un cumpleaños muy especial: mis 16, cuando mis padres me regalaron una entrada para mi primer concierto. Era 1964, y Art Blakeley y The Jazz Messengers estaban tocando en Japón. Fue un instante que cambió mi vida, porque jamás había escuchado música tan sorprendente, así que me volví un gran fanático del jazz y más adelante, un escritor al cual el jazz le enseñó todo.

-También hubo un instante que cambió su vida cuando decidió ser escritor, ¿verdad? Usted escribió su primera novela, Hear the Wind Sing (1979), a los 30 años.

-Exactamente. Estaba en un partido de baseball en Tokio, cerveza en mano, y al mirar al bateador pegarle a la pelota en una jugada clave y luego correr hasta la seguridad de la segunda base, me pasó por la cabeza la idea de que yo podía ser escritor. No se me había ocurrido antes. Con mi mujer regenteábamos un bar de jazz y como mucho había soñado con ser músico. Pero supe que podía hacerlo, solo que no tenía amigos con los cuales hablar de literatura ni nadie que me enseñase a escribir, así que tuve que basarme en lo que sabía, que para entonces era la música. Aún hoy, al sentarme frente al teclado de la computadora, pienso que estoy ante un piano y me pongo a tocar, y ya tres décadas después de haberme vuelto un escritor profesional, sigo aprendiendo mucho de la escritura de la buena música. Por ejemplo, todavía tomo la constante autorrenovación de la música de Miles Davis como modelo literario.

-¿Cómo relaciona su escritura y la composición musical?

-El ritmo es lo más importante porque es la magia, lo que invita a la audiencia a bailar y lo que yo quiero son lectores que bailen con mis palabras. No quiero que entiendan mis metáforas ni el simbolismo de la obra, quiero que se sientan como en los buenos conciertos de jazz, cuando los pies no pueden parar de moverse bajo las butacas marcando el ritmo. Luego viene la melodía, que en literatura es un ordenamiento apropiado de las palabras para que vayan a la par del ritmo y la armonía. Después llega la parte que más me gusta: la libre improvisación. Yo empiezo a escribir sin ninguna estructura, apenas con alguna imagen o una serie de personajes que me interesan. Así como los lectores, no puedo esperar a dar vuelta la página para saber qué pasa con esta gente que he creado, porque no tengo idea del argumento, simplemente dejo que la historia fluya libremente desde mi interior y me sorprendo a mí mismo. Por eso creo que la libre improvisación es simplemente llegar a la esquina sin aliento para ver qué hay al girar en ella, con un sentimiento de excitación que debería ser transferido a los lectores, lo mismo que la sensación de libertad. Esto ya es el punto final, la elevación, esa emoción que uno experimenta al completar su interpretación y sentir que ha alcanzado un lugar nuevo y significativo, que ha logrado mover a la audiencia del punto A al punto B, que la ha transformado y nunca volverá a ser la misma. Es una culminación maravillosa que no puede obtenerse de ninguna otra manera e implica que el lector o quien ha escuchado la música ya es otra persona. Cualquier libro que logra eso se ajusta a mi definición de un buen libro.

-¿Qué libros lograron que usted se sintiera otra persona luego de leerlos?

-Uff, muchos, Dostoievski, Kafka, Dickens, Scott Fitzgerald, Carver, García Márquez, Manuel Puig

-Me sorprende que Puig sea el primer escritor argentino que menciona y no Borges, sobre todo porque varios críticos lo han comparado con él.

-Borges es un gran escritor, pero nunca me sentí muy atraído por su trabajo. Por supuesto, es un honor la comparación, pero creo que la imaginación de Borges es, cómo decirlo, mucho más terrenal que la mía. En cambio, con Manuel Puig me siento muy identificado, tenemos una imaginación más posmoderna o contemporánea supongo. En los años 80 me la pasaba leyendo a Manuel Puig. La traición de Rita Hayworth la debo de haber leído infinidad de veces. Me gusta mucho la imaginación de Puig, tan libre que le permitió sobrevivir a pesar de ser una persona muy sensible y solitaria, que sufrió mucho. Encuentro un punto en común muy fuerte entre su literatura y la mía: el tema de la soledad. Como soy un hijo único, criado entre mis discos y mis gatos, pude entender su fascinación por el cine, porque se trata de un lugar muy íntimo donde uno puede establecer con los personajes de la pantalla las relaciones profundas que tanto cuesta entablar con las personas de verdad. Es uno de mis escritores favoritos y sin duda mi preferido de la literatura argentina. En cuanto a la música, por supuesto que el tango es muy popular en Japón y supongo que el sueño de cualquier músico de jazz siempre va a ser el de haber podido colaborar con Piazzolla. Pero a mí me gusta el Gato Barbieri que es a quien más escucho.

-Lo atrae mucho la cultura popular

-Sí, soy fanático de la serie Lost en televisión, hasta compré la casa en Hawai donde se filmó la primera temporada; la única otra serie que recuerde que me haya gustado tanto fue Twin Peaks , de David Lynch, hace años. Estaba tan obsesionado con el programa que no podía esperar el capítulo siguiente. Yo no soy un tipo inteligente de gustos sofisticados: me gustan las buenas historias y punto. Si una buena historia está en un libro o en la televisión, para mí es lo mismo, la admiro. Pero a las cosas intelectualosas sin una buena historia detrás no las admiro, porque no tengo gustos académicos: antes de ponerme a escribir tenía un bar de jazz donde yo preparaba los sándwiches y servía los tragos hasta la madrugada. Soy un mero trabajador, que disfruta de la cultura popular, mientras que la mayor parte de los escritores son unos esnobs que ni a mí me gustan ni yo les gusto a ellos.

-¿Se inspira en la cultura popular?

-Para mí la cultura popular, incluso la más comercial, es como una gran reserva natural de donde los escritores podemos tomar infinitos temas para establecer una comunicación directa con los lectores. Si yo tomo como título de un libro el de una canción de los Beatles, como en mi novela Norwegian Wood [en castellano, Tokio Blues ]), sé que a muchos eso les va a sonar y ya así se crea algún nexo entre nosotros. A la vez, la cultura pop es como el agua, y con algo tan simple como abrir la canilla podemos tomarla para nutrirnos. Es tan imposible escapar de ella, como del aire que respiramos. Todos comemos una hamburguesa de McDonald s, miramos la televisión o escuchamos a Michael Jackson. Es algo tan natural que ni siquiera nos paramos a pensar que todo eso es cultura. Por eso, si uno escribe sobre la vida en la ciudad -sea Buenos Aires o Tokio-, no incluir estas cosas sonaría falso. Supongamos que describo a una chica cualquiera que se despierta con una canción de Madonna y se va de compras al shopping , ¿qué tiene de especial eso? ¡Nada! Y justamente yo quiero que la gente sienta que lo que escribo no es forzado. Por eso tengo que colocar referencias a la cultura popular todo el tiempo. Y además, porque me gustan los Rolling Stones, los Doors, las películas de terror, los cuentos de detectives. No es que yo quiera escribir como quienes hacen la ficción más popular en cuanto a contenido, pero sí tomar las estructuras de la cultura popular y rellenarlas con cosas mías. El resultado es que ningún escritor me quiere, ni los que escriben novelas pasatistas ni los escritores serios. Yo estoy en un punto intermedio entre ambos, haciendo algo nuevo, pero creo que voy ganando territorio, porque los otros escritores no estarán de mi lado, pero los lectores sí.

-¿Por qué hay tantos gatos en su ficción?

-Supongo que porque soy un amante de los gatos, los perros no me interesan nada. Desde chico fue así, yo era muy solitario pero en casa había gatos que me acompañaban. Siempre fueron buenos amigos para mí y yo no los considero mis mascotas sino mis pares, incluso muchas veces mis superiores. Suelen decirme a su manera que son mejores que yo, pero a mí eso no me importa, más bien tiendo a estar de acuerdo con ellos.

-Sus escenas de sexo son mucho más fuertes de lo que tradicionalmente se encuentra en la literatura japonesa contemporánea. Incluso, para muchos, usted es el escritor que mejor retrata el sexo hoy.

-Escribo las escenas de sexo porque la actividad sexual nos ayuda a abandonar por un rato el mundo exterior y entrar en nosotros mismos. Es también una forma de comunicación y a la vez es algo festivo, que implica que hubo una historia detrás. Freud sostenía que todas las actividades humanas derivan del sexo. Mi entendimiento del tema es distinto, pero sí creo que el sexo es la puerta más común para entrar en las profundidades de la mente. Hay otras puertas, como la enfermedad mental o la creación, pero el sexo es la más fácil.

-¿Y divertida?

-Supongo que sí, en la mayor parte de los casos, pero no para quien escribe acerca de eso. Cuando empecé a escribir sobre sexo, 26 años atrás, me daba una vergüenza tremenda y me sigue costando horrores, no sé dónde meterme. Tampoco podía escribir escenas de violencia, pero practiqué y fui mejorando, supongo. Para mí, escribir de sexo o de violencia es lo mismo: es un desafío que me pongo, parte de la responsabilidad de ser escritor y retratar la vida. Me lo propongo como un ejercicio, como si tuviera que desarrollar unos músculos en particular antes de una maratón.

-Se lo califica de escritor posmoderno, ¿qué quiere decir exactamente eso?

-Supongo que tiene que ver con que no me interesan nada las historias realistas, por eso amo a García Márquez o Manuel Puig. Siento que mi trabajo como escritor es entrar en lo más oscuro de mi ser, explorar las zonas más peligrosas y raras de la mente sin ningún mapa o direcciones, para sacarlas a la superficie y ponerlas sobre papel. Ahora, si uno no puede volver a la superficie, es un infierno, entonces hay que estar bajando a las profundidades más aterradoras y volviendo a subir a cada rato para no quedar atrapado dentro de uno mismo. Hay que ser un buen corredor de distancias para hacerlo, es como meterse, una vez más, en una maratón.

-De maratón usted entiende bastante, es un corredor casi profesional. ¿Cómo se vincula su entrenamiento físico con su escritura?

-En general no pienso en nada al salir a correr, como mucho, escucho música. Muy cada tanto me aparece una idea y pienso, ¡sí! Pero básicamente correr es parte de mi rutina como escritor y escribir es parte de mi rutina como corredor. Hawai es la Meca de los triatlonistas, y participé hace poco del triatlón de Honolulu. Mientras me entrenaba, durante ocho meses, escribí mi última novela, que saldrá en breve. Me levantaba a las cuatro de la mañana, tomaba un café y salía a correr por una hora, volvía y me ponía a trabajar hasta la hora del almuerzo, luego hacía una siesta y a la tarde traducía y escuchaba música para refrescar la mente. A las nueve de la noche a más tardar ya estaba en la cama. Jamás hago vida nocturna mientras escribo. Todo el último año estuve invitado por la Universidad de Hawai y avancé mucho en mi escritura, sobre todo porque a diferencia de lo que ocurre en Tokio, aquí no suena el teléfono a cada rato. La gente viene de vacaciones a Hawai: yo vengo a correr y trabajar, dos de las cosas que más me gustan, por eso la paso tan bien.

-A partir de ese momento en que está corriendo y se le ocurre una idea, ¿cómo se va formando una novela?

-En general la idea es una situación muy pequeña. Por ejemplo, en mi última novela, After Dark , arranqué con una escena en la que una chica de 19 años está en un restaurant tomando un café y leyendo y un chico de 21 se le acerca y le pregunta si su nombre es tal, ella dice que sí, y él le dice: "Te conozco". A partir de eso, sentí que podía armar toda una novela. No sabía quién era el chico ni quién era la chica, pero con esa escena llegó la confianza de que podía hacerlo. Si uno quiere escribir un libro, esa confianza es imprescindible. Yo veo mi trabajo de escritor como un oficio de paciencia, en el que solo debo esperar a que llegue esa confianza para ponerme a escribir.

-¿Y qué pasa si no llega?

-Siempre sé que va a venir, al menos, así me ha ocurrido en los últimos 25 años. Mientras tanto, siempre tengo traducciones para hacer, cuentos cortos y ensayos para escribir. A veces hasta intuyo cuándo va a llegar la inspiración. Mi última novela la empecé en las últimas Navidades, pero el verano anterior ya sabía que la haría e incluso que iba a ser muy larga. No puedo contar más porque es un secreto hasta que salga publicada en unos meses, pero insisto en que es un secreto muy gordo...

-¿Cómo sabe si un libro suyo es bueno?

-Dependo enteramente de mi mujer. Ella no escribe nada, pero es una crítica implacable. Cuando algo no le gusta, me lo dice y lo voy cambiando, en general, tres o cuatro veces hasta que me da el OK. A veces, pero muy pocas, un manuscrito le gusta tal cual se lo entregué, y entonces se lo llevo directamente al editor. Confío plenamente en ella. Además, cuando algo le gusta mucho, ¡después cocina unas cosas fantásticas para mí!

-Su trabajo de traductor no es menor. Se dice que Raymond Carver es conocido en Japón porque usted lo tradujo. Y una flamante traducción suya del Gran Gatsby colocó la novela de Scott Fitzgerald en la lista de best sellers

-Carver es un gran escritor que también hubiera llegado a ser conocido en Japón sin mi intermediación, pero reconozco que ayudé y con placer. Me gusta mucho traducir, me limpia la mente. No podría traducir a otros escritores posmodernos como yo (por ejemplo, Don DeLillo o Thomas Pynchon), ya que su propia locura chocaría con la mía. Pero Carver, Fitzgerald o Irving, grandes realistas que requieren una lectura muy precisa, son fantásticos para pasar al japonés porque, al tener que analizarlos tan de cerca, me van enseñando sus secretos.

-Como ensayista ha escrito trabajos fundamentales para entender el Japón de hoy. Underground, el libro que hizo sobre los ataques con gas en el subte de Tokio, que mataron a casi un centenar de pasajeros, resonó mucho, en especial después del once de septiembre. ¿Cómo fue ese trabajo y qué paralelos ve entre ese atentado y lo que ocurrió en EE.UU?

-Obviamente existe un fuerte paralelo entre ambas tragedias. Uno siente que la vida en la ciudad, las rutinas, se desarrollan sobre un piso firme y de repente se comprueba que no hay forma de escaparse del mundo más aterrorizador y oscuro, que uno puede estar entrando a trabajar como todos los días y de pronto la gente empieza a morir a nuestro alrededor. Es un escenario surrealista para la mayor parte de nosotros, y en el caso de Japón, yo quería realmente tratar de entender qué había pasado. Había leído todo lo que salió publicado en los diarios, pero no me era suficiente, necesitaba hablar con los sobrevivientes cara a cara y que ellos me contasen su historia. Lo sentía como parte de mi responsabilidad de escritor. Si mi habilidad es la de poner voces sobre papel, tenía que hacer que la de ellos perdurase, así que me encontré con las 64 personas, varias horas con cada uno. Fue una experiencia muy interesante. Los que colocaron el gas sarin que mató a tantas personas en teoría deberían haber sido los personajes más interesantes para un escritor. Pertenecían a un culto, de alguna manera eran idealistas en busca de un concepto más alto de Dios y la humanidad. Pero yo quedé fascinado por la gente común, sus víctimas. Eran personas con las que yo no tengo nada que ver y de quienes no podría ser amigo, gente aburrida que se mata trabajando, que vive pequeñas vidas en los suburbios. Pero me di cuenta de que podía amarlos, si no personalmente, como una fuerza, de la misma manera como un escritor ama a sus lectores. Y entonces me di cuenta también de la necesidad de escribir buenas historias. Porque, en el fondo, los miembros del culto, los terroristas, se habían creído una historia, una historia equivocada, que los llevó a matar. Yo creo que los escritores tienen la responsabilidad de llenar el mundo de historias buenas, que sirvan para acercar gente. Esto no tiene nada que ver con que esas historias contengan sexo o violencia como ingredientes. Lo que importa es que el mensaje final sea bueno para la sociedad. Las historias son demasiado poderosas como para que lo olvidemos.