sábado, 12 de julio de 2008

Miyó Vestrini



TÉ DE MANZANILLA

Mi amigo,
el chino,
escribió una vez sobre cómo se sientan
y caminan
las mujeres después de hacer el amor.
No llegamos a discutir el punto
porque murió como un gafo,
víctima de un ataque cardíaco curado con té de manzanilla.
De haberlo hecho,
le habría dicho que lo único bueno de hacer el amor
son los hombres que eyaculan
sin rencores
sin temores.
Y que después de hacerlo,
nadie tiene ganas
de sentarse
o de caminar.
Le puse su nombre a una vieja palmera africana
sembrada junto a la piscina de mi apartamento.
Cada vez que me tomo un trago,
y lo saludo,
echa una terrible sacudida de hojas,
señal de que está enfurecido.
Me dijo una vez:
La vida de uno es una inmensa alegría
o una inmensa arrechera.
Soy fiel a los sueños de mi infancia.
Creo en lo que hago,
en lo que hacen mis amigos,
y en lo que hace toda la gente que se parece a uno.

A veces nos quedamos solos
hasta muy tarde,
hablando de los gusanos que lo acosan
y del terrible calor que le entra todos los días
en esa arena y resequedad.
No ha cambiado de parecer:
un hambriento,
un desposeído,
puede sentarse y hacer amistad con Mallarmé.
Lautréamont nos acompañó una noche
y le dio la razón al chino:
la poesía debe ser hecha por todos.
Y llegaron los otros:
Rubén Darío mandando en Nicaragua,
Omar Khayyam con sus festejos,
Paul Eluard uniendo parejas de amantes.
Entre todos,
sumergimos al chino en la piscina, bajo la luna llena,
y se puso contento
como cuando tenía un río,
unos pájaros,
un volantín.

Ahora está arrecho otra vez,
porque le llevan flores
mientras trata de espantar a las cucarachas.
Quería que lo enterraran en Helsinki,
bajo nieves eternas.
Le dio la vuelta al mundo,
pasando por Londres donde una mujer lo esperaba,
y a su regreso,
tomó un té de manzanilla.
El,
que amaba tanto las sombras,
ya no pudo trasnocharse.
Lúcido y muy hipócrita,
tenía un miedo terrible a morirse en una cama.
Sé,
porque me lo escribió en un papelito,
que la frase que más le gustaba era de David Cooper:
la cama es el laboratorio del sueño y del amor.


Miyó Vestrini. (1938-1991), Poeta nacida en Francia. De niña emigró para Venezuela.

11 comentarios:

teodoradorna dijo...

Teodoradorna inaugura el bar buenavista, toquen el timbre aca www.teodoradornapostales.blogspot.com.
Un abrazo y bon a petit!

Rober Capa dijo...

Pues lo unico que puedo decirte es que ademas de como me gusta ver a las caminar a las mujeres después de que hacen el amor, es verlas con el cabello mojado, las mejillas rosadas y una sonrisa apasible que la sostiene una almohada.
Buena Fortuna, y gracias por recordarme como duermen y caminan las mujeres

cric dijo...

muy buena poeta, cuando vengas traete un libro si existe, así le sacamos fotocopia, por lo menos!
no la conocía
gracias por siempre refrescarnos la memoria de cuán bueno es hacer poesía.
besos, muchacha
cris

LiterataRoja dijo...

que hermosas palabras!!!

Verónica Cento dijo...

Teodora:

Vi el nuevo bar, me encantó la idea. un besote

Verónica Cento dijo...

Gracias Rober por acercarte.
Estás cordialmente invitado cuando gustes al blog.

Saludos

Verónica Cento dijo...

Cric:

Te llevo por lo menos el librito que tengo fotocopiado. Para el próximo viaje te llevaré los otros dos. En verdad que ando tan full estas dos últimas semanas, que ni tiempo de recoger los trabajos en la uni tuve jeje.. Besitos

Verónica Cento dijo...

Gracias Literata.
Prometo pasar por tu blog en los próximos días. Saludos

Librero Virtual dijo...

Sólo se que nada se, gracias por presentarme a Miyó

Saludos
Samuel

http://librero21.blogspot.com/

Verónica Cento dijo...

Gracias librero por acercarte.

Miyó es una gran poeta y muy poco conocida desgraciadamente. Y en cuanto a sus obras, prácticamente no se consigue nada en físico.
Ya presentaré otros poetas venezolanos. Saludos

Flores de su pena dijo...

Qué bueno que estás leyendo a Miyó Vestrini, a mi me gusta mucho su poesía, tiene una fuerza indescriptible. Gracias por compartir este poema con nosotros que pasamos por aquí a leerte.
Por cierto, voy a Caracas en agosto, me gustaría que nos pusiéramos en contacto para vernos por allá, si gustas. Para mí sería un gusto conversar contigo cara a cara. Yo me voy a quedar en Baruta, en casa de unos amigos. Avísame si quieres.
Un abrazo.
Un abrazo Verónica