martes, 9 de septiembre de 2014

Escritura posterior al sueño


Ahora resulta que el sueño está dirigido a un punto impostergable, algo debe decirse para que el agua siga su curso, sin embargo, quien duerme envía a un mensajero que se pierde en el camino. Y todo vuelve a empezar: el cuerpo de la muchacha hace sombra en un costado de la cama, se revuelve su cabello, los ojos están extintos de tanta lumbre oscura. De pronto amanece y no se reconoce.


viernes, 1 de agosto de 2014

mi madre, la llorona
se tiende en mis hombros
deja su dolor
y el nombre de mi padre

deja caer su atormentada cabeza
en mi cuerpo
espera que la abrace

su boca permanece muda
ha perdido el sabor de la palabra

yo, la hija predilecta
me llevo en los hombros
a este otro padre

lo arrastro por las calles oscuras
lo beso para perdonarlo



martes, 1 de julio de 2014

a veces sueño que estamos vivos
con ganas de pelear
pero al tomar las armas
la muerte toca nuestro hombro
y obliga a devolvernos una vez más
hacia la oscuridad

es hora de reconocer quién es el enemigo
y mi mano te señala
la vida es este momento
tiempo de soltar la soga que tensa
tu cuerpo y mi mano
hora de detener el reloj de la espera
las palabras con aroma a pólvora
y la guerra que respira sobre nuestro cuello

resta balbucear el odio

aceptar
que tenemos
en la boca
la maleza


lunes, 26 de mayo de 2014

Eco

resuena en mi oído la palabra amor
resuena en mi oído la palabra, amor

martes, 19 de noviembre de 2013



¿Qué hay en el fondo del deseo de arrojarse al agua? ¿Qué hay en el fondo del deseo de sumergirse en la cosa que obsesiona: de dar el último salto; de lanzarse sin demora y decididamente en pos de lo que se ignora; de franquear el Rubicón; de romper las amarras; de liberarse de todas las precauciones; de arrojarse a la boca del lobo; de jugar a fondo perdido? Extrañas expresiones que una misma antigüedad reúne. Todas estas metáforas de caza, de baile, de juego, de guerra, no son tanto proposiciones de la lengua natural como figuraciones de los sueños. Todas ellas nombran la imprudencia. Todas ellas dicen: no ha tratado de escapar del peligro que se presentaba. Ha salido de su escondite. Ha dimitido de su puesto. Ha abandonado su fila. Ha escalado los muros de la prisión. Ha alcanzado la espontaneidad soberana de la naturaleza.

Pascal Quignard, "Butes", Editorial "Sexto piso".

miércoles, 24 de julio de 2013

MIEDO

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.

Ya dije eso.

Raymond Carver

sábado, 11 de mayo de 2013


estamos a la espera de algo que no entendemos
da miedo esa sombra en el cielo
de a ratos es como una mano negra
deslizándose
con intención plena de hundir nuestro esqueleto
estamos a la espera de la humedad
y algo contiene la lluvia
y el temperamento funciona contra reloj
vivimos con la plena intensidad de que algo no está bien
que algo permanece velado
no es solo el cielo, allá arriba, es también el mundo
acá abajo, sorteando el mal humor, la tristeza,
la anchura de la cintura que revienta en llanto
es el día que amanece gris todo el tiempo
perdimos el vínculo con la luz del sol
y nos desdibujamos
sí, somos los mismos pero aparentamos una soledad terrible
los ojos llenos de nada que pueda comprenderse
no al menos hoy
que el día es uno más de aquellos
en que uno quisiera morirse del todo
porque vivir así/grises y comedidos/ nos enfurece
nadie está acostumbrado a embeber el alma en esta oscuridad
y salimos al balcón con la esperanza de vislumbrar un cambio
alzamos la vista y lo que el cielo devuelve
es más desolador
mejor se está en casa
con los libros
el mate amargo
al que le damos nuestro último aliento
mejor se está a solas, escribiendo
con la mirada inclinada hacia dentro
la bendita hoja que está allí, palpitando