domingo, 7 de diciembre de 2014

Ábrete cuerpo y hazte piedra que choque contra la flor. Nunca piedra contra piedra. Siempre soltará chispa y aquí dentro necesitamos dejar de navegar. La costa que nos ampara es, también, ésa que nos arroja, una vez más, mar adentro. Cuando busques sombra no saques los trapitos a la hora del sol del mediodía. Cuando busques paz, duerme profundamente debajo de la uva de playa más cercana. Di el nombre más rotundo que tengas en tu boca. Deja que crezca el sabor amargo de la palabra adiós y recoge el equipaje.

domingo, 30 de noviembre de 2014

De la pelea aprendí que aquello que estalla
nunca más se percibe en su forma original
todo se reduce a la pregunta:
¿Cómo se reconstruye un jardín luego de la guerra?
¿Adónde se llevan los cadáveres que uno encuentra en el camino?
la muerte arrasa con todo lo más hermoso de la vida y deja
el vacío que forja la pelea entre los hombres
padres ven a sus hijos morir en batallas
el miedo adquiere coraje
uno se pregunta una vez más qué hizo mal
o por qué hizo aquello que hizo
o por qué la palabra se convirtió
en puñal con el que atravesar al otro
a ese que nunca fue tu enemigo y al que deberías amar
a ese que nunca debería haberte hecho daño y sin embargo accedió
y la casa tomó forma de encierro
de maldito encierro
la guerra comenzó a instalarse en los corazones
los cuerpos comenzaron a mirarse con desprecio
el amor se apagó como si alguien hubiese soplado una vela
y en la oscuridad todo se tornó distinto

De la pelea aprendí que si alguien quiere herirte
no hace falta simplemente un puñal
la palabra también atraviesa
y la tuya era una  gran herida abierta
algo genera la guerra en los ojos de los hombres
llega un momento determinado
que unos con otros dejan de reconocerse
y la espada que debería cortar la carne de tu enemigo
fragmenta el cuerpo de tu compañero
y el bosque arde de furia
sin saber quién encendió la mecha
y el que amabas cae en el campo de batalla
sin entender si tu mano fue la culpable
y la sangre rueda, intensamente, por las escaleras de una casa
uno intenta resarcir lo roto lo herido lo rajado
pero cómo se cose un cuerpo herido de muerte
bastaría, dirían algunos, con unas manos que amen a ese sujeto
pero nadie atravesaría el jardín oscuro para salvarlo
la guerra ha dejado víctimas y victimarios
pero acaso quién de los dos mantuvo en alto el cuchillo
todo se reduce a la pregunta:
¿quién dejó arder esta casa y por qué nadie apagó el fuego?



martes, 9 de septiembre de 2014

Escritura posterior al sueño


Ahora resulta que el sueño está dirigido a un punto impostergable, algo debe decirse para que el agua siga su curso, sin embargo, quien duerme envía a un mensajero que se pierde en el camino. Y todo vuelve a empezar: el cuerpo de la muchacha hace sombra en un costado de la cama, se revuelve su cabello, los ojos están extintos de tanta lumbre oscura. De pronto amanece y no se reconoce.


viernes, 1 de agosto de 2014

mi madre, la llorona
se tiende en mis hombros
deja su dolor
y el nombre de mi padre

deja caer su atormentada cabeza
en mi cuerpo
espera que la abrace

su boca permanece muda
ha perdido el sabor de la palabra

yo, la hija predilecta
me llevo en los hombros
a este otro padre

lo arrastro por las calles oscuras
lo beso para perdonarlo



martes, 1 de julio de 2014

a veces sueño que estamos vivos
con ganas de pelear
pero al tomar las armas
la muerte toca nuestro hombro
y obliga a devolvernos una vez más
hacia la oscuridad

es hora de reconocer quién es el enemigo
y mi mano te señala
la vida es este momento
tiempo de soltar la soga que tensa
tu cuerpo y mi mano
hora de detener el reloj de la espera
las palabras con aroma a pólvora
y la guerra que respira sobre nuestro cuello

resta balbucear el odio

aceptar
que tenemos
en la boca
la maleza


lunes, 26 de mayo de 2014

Eco

resuena en mi oído la palabra amor
resuena en mi oído la palabra, amor

martes, 19 de noviembre de 2013



¿Qué hay en el fondo del deseo de arrojarse al agua? ¿Qué hay en el fondo del deseo de sumergirse en la cosa que obsesiona: de dar el último salto; de lanzarse sin demora y decididamente en pos de lo que se ignora; de franquear el Rubicón; de romper las amarras; de liberarse de todas las precauciones; de arrojarse a la boca del lobo; de jugar a fondo perdido? Extrañas expresiones que una misma antigüedad reúne. Todas estas metáforas de caza, de baile, de juego, de guerra, no son tanto proposiciones de la lengua natural como figuraciones de los sueños. Todas ellas nombran la imprudencia. Todas ellas dicen: no ha tratado de escapar del peligro que se presentaba. Ha salido de su escondite. Ha dimitido de su puesto. Ha abandonado su fila. Ha escalado los muros de la prisión. Ha alcanzado la espontaneidad soberana de la naturaleza.

Pascal Quignard, "Butes", Editorial "Sexto piso".