domingo, 3 de agosto de 2008

Sequía

Para no estar en sequía
hundo el cuerpo sobre el agua
lo dejo reposar tranquilamente
de a ratos lo sacudo
para explorar sus cuencos
para escuchar sus latidos bajo del agua

Para no poseer tanta sequía
humedezco mi palabra
la escucho respirar
silentamente
mientras la cáscara del antiguo miedo
va tornándose más luminosa
más afable ante mis ojos

El río del cuerpo va hacia un abismo
el cauce es un camino polvoriento
por donde me es difícil transitar.

La sequía de mi boca escribe y espera.
La humedad sólo es corporal

7 comentarios:

Jorge Ampuero dijo...

Buen poema, con algo que nos hace recordar que nuestras sequías son además interiores, en la eclosión y búsqueda de aquello que sacie los vacíos y sed de nuestra existencia.
Te invito a mi blog, y a ver si de pasadita me apoyas con un voto.

Saludos...

doble visión dijo...

Verónica, como siempre tus letras dejan buen sabor de boca...

Es muy gratificante volver a tu casa cuando uno pasa cerca...

marcelo

Pd. ¿como fue todo en Arg.?

La Gata Insomne dijo...

Hola
la sequía... un tema

la tuya no parece finalmente tan seca.

A mí, de tanto humedecer mi palabra: se me encogió y creo que es irreversible

un abrazo y una primavera

Verónica Cento dijo...

Gracias Jorge. No sé qué decir acerca de este poema. Tal vez lo más certero es comentar que la imagen provino (creo) luego de leer a Juan L Ortiz. La imagen se la debo a él.

Saludos

Verónica Cento dijo...

Marcelo:

Aún sigo en Argentina. Pensé que no iba a encontrar mucha inspiración aquí, pero como ves, ya llevo dos poemas escritos y me agradan mucho. Tal vez el viaje aumentó removió más de lo que imaginaba.
Gracias por acercarte. Un abrazo.

Verónica Cento dijo...

gatita:

Tal vez sea mejor que tomés tu palabra, y la colgués al sol...quien te dice, a lo mejor el sol sabe qué hacer con ella. Luego seguro te la devuelve en perfecto estado.

Un gusto verte por acá. Abrazos!

meridiana dijo...

Ah Juanele, por eso el sonido de agua en tus palabras, el fluir, hojas apenas asomando luego de la lluvia.

la sequía se derrama y resplandece aquí.

saludos

Lilián