martes, 30 de septiembre de 2008

yo era un cuarto oscuro
donde nacían moscas
y temores inauditos
un cuerpo en blanco
aún sin escribir
siempre
tiritando

de mis pechos
crecía una patria
marcándome la piel
y un pequeño limbo
me sostenía.

el cuerpo
era un trasfondo
un dolor punzante
depositado
en mi vientre
un gran martirio
nacido del pasado
inentendible.

yo era
una hecatombe
encendida
mis ojos eran
una esperanza
irrepetible
mezclados
con la hojarasca
del día.

y
la escritura
era un cuerpo caliente
despertándose a diario
entre mis manos.

13 comentarios:

Adrian Orellano dijo...

tus palabras me llenan de una tension sexual, desgarradora, una tácita pasión una descripcion tanto espiritual como carnal. me gusta.

Jorge Ampuero dijo...

Me quedo con estos versos tan bien logrados. Bien por el remate final,Verito.
"y
la escritura
era un cuerpo caliente
despertándose a diario
entre mis manos".

Saludos...

l. dijo...

tiene juerza
y oscurida

tu poema

primaveras... raras no?
salut!

Ezequiel dijo...

No son todos los cuerpos
acaso
hojas en blanco
al acecho de la pluma adecuada
de la palabra correcta?

Me gustóe el poema!
Saludos
Ezequiel
www.unarazonparavivir.com.ar

Ramonita dijo...

Hola escribiente diurna!

me gustó lo de las moscas que nacen en el cuarto oscuro, el cuerpo en blanco aun sin escribir y, sobre todo, la escritura como cuerpo caliente despertándose en las manos.

Un beso y sigo pasando.

La escribiente diurna dijo...

Gracias Adrian por tus palabras. Volvé cuando quieras.

Saludos

La escribiente diurna dijo...

Gracias Jorge.

Este poema tiene sus añitos pero le tengo cariño. Saludos

La escribiente diurna dijo...

Gracias lucas!

Qué lindo verte por acá loquillo lindo. Besos

La escribiente diurna dijo...

Gracias Ezequiel por la lectura

Saludos

La escribiente diurna dijo...

Gracias Ramonita.
Me gustó mucho tu blog. besos

doble visión dijo...

Y la escritura era un cuerpo caliente...
¿que mas agregar?

lo has dicho todo...

beso
marcelo

La escribiente diurna dijo...

Gracias Marcelo por tu lectura. Un fuerte abrazo.

Carla Valdés Del Río dijo...

Me encantó este poema, lo encontré hermoso y preciso. Siempre es un placer leerte.