sábado, 17 de mayo de 2008

esta mano escribiente
este trozo de carne tan propio
tan querido
rompe con mis estructuras
me desarma

ella
la hermosa anunciadora
me abarca la palabra
nombra aquél gesto aún no dicho

siempre se duerme con una nostalgia
en sus ojos
derrochada

4 comentarios:

José M. Ramírez dijo...

Cento,

Me puse a leer tus últimos textos. Me gusta el tema, me gusta la reflexión sobre la escritura (metapoesía lo llamarían algunos...). Me gusta tu tono.

Beso,

José

cric dijo...

muy buen texto reflexivo, como todos sus textos reflexivos y tan cento.
un abrazo
cris

Verónica Cento dijo...

José:

Te agradezco la lectura. Nos volvemos a ver en este nuevo blog, entonces emprendamos un nuevo viaje desde la palabra.
Un abrazo.

Verónica Cento dijo...

Gracias Cric.

Qué bueno verte en este nuevo lugar. Te mando un abrazo