jueves, 16 de octubre de 2008

Qué hay con estas manos, hechas de papel y de la lumbre más terrible; qué hay con ellas, qué hay con que dancen en medio de este mar mudo, y se cuelen en medio de los libros para atrapar su misterio. Qué hay con que estos dedos que arañen la espesura de este paisaje; y que murmuren frases que no pueden escribir. Qué hay sobre la tierra, los frenéticos cuerpos y la noche.
Qué hay con esta boca, construida con grandes bordes, por donde el río interior corre secretamente; qué hay con el miedo a la sequía y al desborde. Qué hay sobre el cuerpo en blanco, sin rasgar, sin poseer, abandonado a la intemperie.


9 comentarios:

principio de incertidumbre dijo...

En la intemperie también puede surgirse.

Esas manos, se ajan, hay inscisiones. de ahí, comienzo.

Saludos y muy lindo, vero.

MANDALAS POEMAS dijo...

Hola, es un verdadero placer llegar a este hermoso espacio. Te felicito y te invito al mio:

www.mandalaspoemas.blogspot.com

Desde Barranquilla, Colombia te envío un abrazo.

Víctor

l. dijo...

prosas prosas lindas prosas
ahora entiendo de lo que m hablabas

chau!

La escribiente diurna dijo...

Gracias por esta visita tan linda, Lore. Un abrazo!

La escribiente diurna dijo...

Luc!


Vio? ando dele practicar en el ambiente de la prosa. A pesar de que no es sencillo he puesto lo mejor de mí...pero aun me falta un buen camino por recorrer...besos

josé dijo...

esta forma velada de escribir, a mi entender, me sugiere muchas cosas y me deja con ganas de seguir metido en ese río interior que corre secretamente. Jose de Corazón Urbano.

La escribiente diurna dijo...

Gracias José por tu lectura. Sos bienvenido cuando gustes. Saludos

doble visión dijo...

¿Que hay?
pues todo lo que tu eres... es decir: mucha luz

Y no te equivoques... nadie que se hunda en la escritura estará desamparado, aunque sienta lo contrario.

La escritura es un mundo subterráneo donde cada uno va buscando su propio camino; su camino hacia la luz... y allí nos cruzamos todos aquellos que de un modo u otro hemos caído en ese abismo poético del que jamás volveremos.

A mi, me encanta cruzarme con vos en las tinieblas de la escritura.

beso
marcelo

La escribiente diurna dijo...

Gracias Marcelo por tus palabras.
El camino de la escritura, en mi opinión, es uno de los más difíciles. Y vos lo dijiste: el camino de la escritura es un camino subterraneo, donde no todos pueden salir victoriosos. ¡Pero qué duro es el camino! sólo caminos a tientas, como quien va aprendiendo el terreno.

Un fuerte abrazo Marcelo.