domingo, 20 de mayo de 2012

Fragmentos de la crónica "Baños de mar" de Clarice Lispector

"Yo me sentaba en el extremo de un asiento, y empezaba mi felicidad. Atravesar la ciudad oscura me daba algo que nunca volvería a tener. En el mismo tranvía el día clareaba y una luz trémula de sol escondido nos bañaba y bañaba el mundo"

"Pasábamos junto a hermosos caballos que esperaban de pie el amanecer. No conozco la infancia de los otros. Pero ese viaje diario hacía de mí una niña llena de alegría. Y me sirvió como una promesa de felicidad para el futuro. Mi capacidad para ser feliz se revelaba. Yo me aferraba, dentro de una infancia muy infeliz, a esa isla encantada que era el viaje diario"

"En el mismo tranvía empezaba a amanecer. Mi corazón latía con fuerza al acercarnos a Olinda"

" Ya sé que estoy tan emocionada que no consigo escribir. El mar de Olinda tenía mucho yodo y era muy salado. Y yo hacía lo que siempre hice después: sumergía las manos como un cuenco en las aguas y acercaba un poco de mar a mi boca: yo bebía diariamente el mar, hasta tal punto quería unirme a él"

"¿A quién tengo que pedir que en mi vida se repita la felicidad? ¿Cómo sentir con la frescura de la inocencia el sol rojo saliendo del mar? ¿Nunca más?

Nunca más.

Nunca"

Clarice Lispector.  Fragmentos de la crónica "Baños de mar" incluida en el libro Aprendiendo a vivir. Siruela, 2004.



4 comentarios:

mauricio rey dijo...

Bellísimo texto.
Un gusto leer Clarice.

Veronica Cento dijo...

¡Ella es una joya! ¡La magnífica!

mauricio rey dijo...

¡Tú lo has dicho!
Besos Veronica.

Veronica Cento dijo...

Es que no encuentro otras palabras para nombrarla. Ella ilumina. Lo juro.