viernes, 27 de marzo de 2009

ii

Tengo la certeza de estar viviendo un sueño continuo. Me pregunto a diario si en verdad quiero despertar. Porque no sé qué habrá al abrir los ojos.Necesito hacer hablar al cuerpo desde la palabra. Luego dejarme llevar por el deseo desbordado. Casi Lemebeliano.

6 comentarios:

María Evangelina Trabucco dijo...

La sabiduría indígena sostiene la realidad del sueño... Belleza conceptual: el mundo de la ensoñación es el de todas las posibilidades, el de la potencialidad.
El mundo externo era para ellos una creación del diálogo interno: el querer comprender, poner nombres y delimitar.Sólo al detener esa palabrería podía verse tal cual es.
Supongo que habrá sido como caminar de ojos cerrados.

Verónica Cento dijo...

Evita:

Tu respuesta nutre más que todo estos balbuceos. Gracias por esta respuesta tan hermosa. Un abrazo.

mauricio rey dijo...

Bello texto Veronica,está muy buena esa idea que trabajas,la del preguntarse que sucederia si se abren los ojos realmente.Un beso enoooooorme desde la longeva ciudad de Santiago del Estero.

Mauricio

Verónica Cento dijo...

Gracias Mauricio.
Ando en una constante búsqueda de una nueva forma de enfrentar nuevos riesgos. Como verás no me es nada sencillo. Besotes.

mabel casas dijo...

cual es la regla para determinar cuál es la vida del sueño o del estar despierto ?
esta frase es enormeee
"Necesito hacer hablar al cuerpo desde la palabra"

ser palabrera parece fácil pero hacerla salir es el parto de vivificar el cuerpo

cariñazos

Verónica Cento dijo...

Gracias Mabel.
Es un gusto verte por acá.

Besotes.