martes, 3 de febrero de 2009

Para que el cuerpo hable

para que este cuerpo hable

es necesario que hurgue la tierra

con estas manos vírgenes

y busque allí su propio alimento


hablo con un cuerpo seco

con la intención de que mi boca

se humedezca por fin


toco un cuerpo que no es mío

y para hacerlo propio

basta con abrazarlo

12 comentarios:

J.Garés Crespo dijo...

Por casualidad encuentro tu blog y me encantan muchos de tus poemas.Tienen fuerza y hondura. Felicidades..¡¡.
Te añado al mio para que te visiten mis amigos.

mundaca dijo...

hay una sed.

l. dijo...

vuelta al espejo de la poesia, vero
al desdoble de la palabra

salut!

Verónica Cento dijo...

Gracias J. Garés. En los próximos días pasaré por tu blog. Saludos

Jorge Ampuero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jorge Ampuero dijo...

Hurgar en lo corpóreo de la tierra, revela un espejo subterráneo e incorpóreo a la vez, por donde se abortan las palabras. Me gustó el poema.

Saludos...

Cris Cam dijo...

las campanas suenan lejanas
algo así como un sauce
que grita su sombra

yo, en cambio
he hecho el silencio
cierro los ojos
para que tus ramas
sigan
el derroteo de tus labios

Cris Cam dijo...

Negrita:

Quise, como hago frecuentemente, responderte con un poema apéndice o plagio, como le prefieras llamar, pero hay tanta urgencia, tanto dolor en el/la personaje que se expresa que agregarle algo mas sería falta de respeto literario.

Cris Cam dijo...

Perdón, Vero, te postee repetido porque me olvidé que en tu diseño se publica con tu permiso.

Borra el anterior y el presente.
Un abrazo

Verónica Cento dijo...

Sí Luc! A veces regreso a la palabra; pero no siempre me es fácil volver desde este campo seco. Gracias por volver a verte. Besotes.

Verónica Cento dijo...

Gracias Jorge!
Estoy muy agradecida por tus palabras. Saludos.

Verónica Cento dijo...

Cris:

Gracias por el trío de comentarios, no importa si fueron adrede o no, me gustan todos. besotes.