domingo, 25 de enero de 2009

La otra

De la mano al espejo

sólo existe una sombra

ceñida de espanto


el miedo a la otra

es tan áspero

que a tientas

recorro el vidrio


sin embargo

me toma de la mano

y yo entro

temblorosamente


de a ratos nos miramos

como arrepentidas ambas

del encuentro


su voz

proviene de ese lugar

al que nunca he vuelto


de la otra me llevo su luz

6 comentarios:

Cris Cam dijo...

La luz ya no me asusta.
No temo al tiempo de las evidencias.
Lo que hice ya fue
y nada revocará mis palabras.

Queda poco tiempo
el sexo declina lentamente
pero los ojos declaman
a las espaldas tersas.

Poco me pueden arrebatar.
Nada mío que no tuvieran ya
mis ancestros trilobites.

Sólo saber que mi luz y sentidos
llave de vórtices
es volver a ser
algún eón después de los gusanos
simple polvo de estrellas.

Rocamadour dijo...

me gustan tus poemas, me quedo a leerlos

Verónica Cento dijo...

Gracias Cris por esos hilos vocálicos que me arrojás en cada humilde entrada. Recuerdo los hilos poéticos que se armaban en poesia.com, qué tiempos aquellos verdad? hablaba desde una palabra tan imprescindible, pero a la vez tan cargada; hablaba como atropelladamente; ahora las palabras no me salen; creo que éstas se me han vuelto en contra.

ahora digo más silencios que palabras cuando escribo. muchos abrazos queridos.

Verónica Cento dijo...

Gracias Rocamadour.

Pasé por tu blog y me gustó mucho lo que vi. Te agregué entre mis links. Agradezco tu lectura y esta visita. Saludos.

David Bizar dijo...

Esto se podría sobrentender como la explicación a tantos actos, echos, sentimientos y más, metafóricamente hablando. Me gustaría saber cual fue realmente tu intención sobre el tema de este poema. Me sigue gustando como escribes, me alegra saber que Venezuela rebosa de artistas.

Verónica Cento dijo...

David:

No siempre las intenciones prevalecen al momento de la escritura. Pero si tengo que hablar de lo que pensaba al momento de escribirlo, te diré que simplemente en mis propios demonios; esos que a simple vista no están, pero que a pesar de todo viven con nosotros a diario. Esa era la idea primera. No sé cómo se entiende. Saludos y gracias por el comentario.