La luz, que ingresa por la ventana, mueve el mundo didáctico y emotivo de mi hijo Tobías. Parlan las manos sobre el papel. Nada es tan importante como entender que los sonidos están quietos sobre el agua. Aunque una quiera moverla, alterarla, ella está silenciosa, como abstraída de su entorno. No sabe decirlas, pero intenta, suelta “lenguaradas”, transforma un perro en guau guau. La música de fondo larga destellos de felicidad, de armonía, como si la vida fuese ir de compras de la mano de alguien a quien uno ama.
Comentarios
Espera la primavera...
Leere con tiempo tus letras, tal vez algun dia me anime a abrir un espacio para escribir, vere, a veces me siento demasiado viejo para algunas cosas...
Sere repetitivo, te vez muy bien! besos!
Leere con tiempo tus letras, tal vez algun dia me anime a abrir un espacio para escribir, vere, a veces me siento demasiado viejo para algunas cosas...
Sere repetitivo, te vez muy bien! besos!