La luz, que ingresa por la ventana, mueve el mundo didáctico y emotivo de mi hijo Tobías. Parlan las manos sobre el papel. Nada es tan importante como entender que los sonidos están quietos sobre el agua. Aunque una quiera moverla, alterarla, ella está silenciosa, como abstraída de su entorno. No sabe decirlas, pero intenta, suelta “lenguaradas”, transforma un perro en guau guau. La música de fondo larga destellos de felicidad, de armonía, como si la vida fuese ir de compras de la mano de alguien a quien uno ama.
Comentarios
La tierra que nos nombra. El aire que nos respira. El mundo es enorme y yo te entiendo demasiado
mmm este poema lo escribí, lo archivé y hoy lo redescubrí. qué bueno que entendés algo de todo lo que siento. besos.
Me han gustado varias.
Saludos :)
Te coloqué entre mis preferidos. Saludos.
que nos nombra"
ahhh ,bon apetit!