07/02/2013

Escribir con el ímpetu intacto. Contener, sin embargo, tantísimo. No es cobardía. Es simplemente no querer confesarse consigo y con otros. ¿Y qué? No quiero demostrar sentimiento alguno. No quiero. Y punto.


Un objeto, digamos un cuerpo, comienza a temblar, en medio de la sombra que agita el cuerpo; en medio de la noche que está allá afuera. Un cuerpo como cualquier otro. Salvo que éste tiene miedo y no lo dice. Tiene frío y no se cubre. ¿Por qué?

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