cada hombre tiene una sombra
ceñida en su cuello
mortuoria acechante bandida
sombra que muerde
el hueso de la nuca
y arma un muro de tristeza
mientras los dedos
enhebrados en los cabellos
besan amorosamente
la piel dormida
ceñida en su cuello
mortuoria acechante bandida
sombra que muerde
el hueso de la nuca
y arma un muro de tristeza
mientras los dedos
enhebrados en los cabellos
besan amorosamente
la piel dormida
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