lunes, 23 de mayo de 2011

Hijos de su madre

A vos, Romina,
porque detrás de nuestras conversaciones
 siempre rondan los fantasmas



hijos de su madre
ellos
que tiritan bien adentro
que gimen una vez más
en busca de mi boca
en busca de estos pechos
pero como me falta tanta misericordia
se acurrucan pariendo odio
golpeando el rostro
para que hable
y mugen encabritados
y arañan mi cuerpo
hijos de su madre
ellos
todos
inclusive él
que habita
en la hora del sueño
y me desvela a mitad de la noche
y al oído
con mis ojos ya muy abiertos
columpia el cuerpo
hacia la sombra del corazón
para que nunca desate
este cuerpo del suyo
y para que mi lengua
quede recordándolo
una vez más
en medio de la siesta

8 comentarios:

Anónimo dijo...

conmovida hasta la mismísima médula (me pega de muy cerca). liberadoras charlas!
abrazo, abrazo, abrazo : )

Gabriela Carrión dijo...

Hermosas mis dos amigas, bellas, bellas!

Verónica Cento dijo...

La verdad que la charla estuvo linda y liberadora. Aunque los fantasmas sigan ahí, prendidos al corazón, vale la pena sacarles el polvo de vez en cuando. Otro abrazo para vos. Muack!

Verónica Cento dijo...

Ay cuánto piropo!!! Me sonrojé en serio. Gracias querida por las palabras lindas. Besos!

Javier F. Noya dijo...

Si es como intuyo, si se trata de esa forma traslúcida con que lo fantasmal, los hijos que se han quedado en la probabilidad de un pasado, de algo trunco que fuera a ser y no hizo llanto, o haciéndolo ya no está presente, lo comprendo. Sé de qué se trata. Besos. Fuerte poema, para tomarlo como la ginebra: fondo blanco.

Verónica Cento dijo...

Ojo con los fondos blancos, mirá que pegan duramente en la garganta. Gracias Javi por pasar, besos.

mauricio rey dijo...

Belleza!!! Dolor.Poema en sí!

Verónica Cento dijo...

Gracias Mauricio, saludos!