tomo la lima
afilo mis manos
y los dedos se vuelven cuchillos
osados y malignos
hago un intento
con el rostro
tomo el índice
de la mano que escribe
y lo araño
rasgo a pedazos su piel
para entender
qué tiene mi cara de maligno
de mala conducta
de mujer altanera
o cuánto de belleza
guarda dentro esta máscara

tomo la lima
y afino el borde
del órgano del deseo
abro su boca
su paladar
dentro
un animal
se relame
hilvanado en su cueva
hago un intento de domesticarlo
lo tomo con la mano bandida
lo sacudo
lo muerdo un poco en las pezuñas
hasta que la sangre salpica mi rostro
y me abate

el cuerpo palpita
en su engranaje
y el animal
por si acaso
me deshuesa

Comentarios

Javier F. Noya ha dicho que…
Transmite escalofríos y también deseos de bucear, de sopar la sangre y seguir viendo: una exploración que sobrepasa la carne, muy bello, obviamente en términos que no son el standard de belleza; pero creo que en eso de que la belleza no sigue el canon estipulado coincidimos. Besos.
Enza García Arreaza ha dicho que…
el cuerpo palpita
en su engranaje
y el animal
por si acaso
me deshuesa

Uno debería poner esto en su currículum.
Verónica Cento ha dicho que…
Me gustan estas búsquedas que suelen profundizar generalmente en lugares donde nadie osa posar la mirada. Es como un extirpar mi propio ser, empezando desde el cuerpo.
Gracias Javier, un abrazo.
Verónica Cento ha dicho que…
Enza, eso sí es un piropo y no macana...

Gracias por la lectura.

Un besote.

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