sábado, 25 de septiembre de 2010

este cuerpo no es más que un lenguaje roto
en sus bordes posee un cinismo tan propio
que al hablarse lo pondera una risa de suplicio
su lengua al contacto con mis dientes
se siente húmeda y esquiva
teme decirse desde la ambigüedad de la carne
desde el borde del labio que gira su mueca
para no reconocerse en el espejo
cuerpo que es lenguaje
silente y comedido
a la espera de que las manos
ávidas y temblorosas
hagan memoria de sus miedos
y reclinen su muerte por una vez
entre estos brazos

7 comentarios:

Javier F. Noya dijo...

Muy bello. Esa espera de los brazos del otro, sus caricias y el juego de ambigüedades que nos gobierna. Discurre, fluye, me ha gustado. Besos.

Javier F. Noya dijo...

Muy bello. Esa espera de los brazos del otro, sus caricias y el juego de ambigüedades que nos gobierna. Discurre, fluye, me ha gustado. Besos.

marcelo dijo...

"este cuerpo no es más que un lenguaje roto"

me encantó este verso que prepara al lector para un viaje al centro del alma....

saludos
marcelo

Verónica Cento dijo...

Gracias Javi, doble comentario salió.

Un beso

Verónica Cento dijo...

Gracias Marcelo, un gusto volver a verte. Saludos.

María Evangelina Trabucco dijo...

Y con esa intensidad te encuentro en mi regreso... Salvaje! Yo te aconsejaría que te cuides mucho, porque me temo que si un día te encuentran tus palabras te van a agarrar a los rajuñones y andá a saber si te dejan alguito de carne en el cuerpo. Cuidate, loca, sí?

Verónica Cento dijo...

¿Salvaje? Uf qué buena palabra esa. Creo que lo soy, Eva, me esmero, creeme.

Lindo verte. Besos