siempre el cuerpo ansió gesticular
hasta que la boca sea máscara
roída y tramposa
hasta que los dientes muerdan el asco
sediento del propio sarcasmo
este cuerpo deseó maniobrar
su rostro
pero la piel es un animal torvo
que esconde el ojo
entre los huesos
si moscas ardientes y húmedas
sobrevolaran
la lengua y el paladar
mis palabras
abrirían hendiduras
en el cuerpo
y las manos
palparían
su orfandad

Comentarios

Javier F. Noya ha dicho que…
Deseo y razón, qué lucha. Bello poema, me gusta ese estilo. Besos.
Verónica Cento ha dicho que…
Javier, ahora sí...;)

Al fin creo poder haberle dado mejor forma...aunque no dudes de que volveré a meterle mano al poema.

Disculpá la desaparición momentánea del poema. Un beso
Javier F. Noya ha dicho que…
Esta versión es muy bella también, pero no recuerdo la otra y me impide compararlas. Meta mano al poema si quiere, pero por ahí sería mejor darle vuelta a otro, porque este está muy bueno, bah, me gusta. Besos de inautorizada crítica y desautorizados consejos.

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