lunes, 2 de agosto de 2010

Sólo pretendo salvar o enloquecer a mis demonios con lo que escribo. Y la posibilidad de que estas palabras los exorcicen o los fatiguen es una manera acercarme a mi propia salvación

6 comentarios:

Javier F. Noya dijo...

Y vaya a saber si no hay una seducción mutua con los demonios, que terminen intimando por pura dolencia y carencia...Besos.

mauricio rey dijo...

Hermoso, como siempre!!!
Besos!!!

Pablo Hernández M. dijo...

yo no quiero exorcizarlos... quiero entender su furia

saludos

Verónica Cento dijo...

Gracias, chicos...

yo estoy en un tiempo muy raro, así que no se extrañen que escriba cosas que a pocos les agrade.

Besos a los tres.

Luciano Arrabal dijo...

Los demonios no piden permiso para hablarte, si no los escribes. Te hablarán hasta que te cansen. Si les escribes. Permanecerán allí, callados, al reparo. Pero están allí con el pacto implícito de que les escribas a ellos lo que ellos quieren leer.
Cuando ellos te escriban tan solo una línea sabrás que es lo que quieren.

Luciano Arrabal dijo...

Los demonios no piden permiso para hablarte, si no los escribes. Te hablarán hasta que te cansen. Si les escribes. Permanecerán allí, callados, al reparo. Pero están allí con el pacto implícito de que les escribas a ellos lo que ellos quieren leer.
Cuando ellos te escriban tan solo una línea sabrás que es lo que quieren.