lunes, 16 de agosto de 2010

hacer temblar
el cuerpo
hasta que éste caiga
despoblado
desplomado
descreído
dejando la huella
intacta
latente
de la boca besando la carne
de los dientes arañando los labios
los otros
hacer temblar
la palabra
no dicha
no entendida
a punto de parir
los miedos
los propios
dejar huella
de la palabra
en el papel
blanco, robusto y dormido
hacer temblar la pluma
encender los dedos
las yema de las manos
que arda
que arda y duela
hasta que el cuerpo
quede en estado de coma

8 comentarios:

|andi.na| dijo...

bueno :)

Javier F. Noya dijo...

Amén, pero con frenesí, sin desmayos jajajajaja. Bello poema. Besos.

Verónica Cento dijo...

Gracias Andi, saludos.

Verónica Cento dijo...

Fue escrito con frenesí, Javier, eso te lo aseguro. ;)

Gracias!

GEORGIA dijo...

Me ha gustado muchísimo este poema, de tan intenso y contundente que los ojos aún me tiemblan...

Gran poema Vero, te abrazo

Verónica Cento dijo...

Gracias Georgia, un abrazo!

María Evangelina Trabucco dijo...

ha vuelto, y con esa fuerza!

Verónica Cento dijo...

Ja...¿con cuál fuerza? ¿la brujística?