sábado, 17 de julio de 2010

tu pie hizo roce con el mío
llamándonos al perdón
a la caricia
a la palabra conciliadora
y al cuerpo
yerto
para que alce la voz y hable

en medio del sueño
sentí tu piel
dije palabras a mi oído
para que las recordara
pero ante la mañana
sólo quedó la certeza
de que me habías tocado
como quien desliza su mano
delicada y tierna
casi sin advertirlo

la noche ha cerrado
la hendidura
que partía nuestras bocas
dejándonos en silencio
ateridos y solos

la noche
ha abierto
por fin
un camino
hasta tus manos

6 comentarios:

Luciano Arrabal dijo...

Hola veronique.
Me gustó una frase en particular. LA destaco mas que nada para recordarla. Vos decís "Dije palabras a mi oido". Es una bella imagen, porque si uno dice palabras, a algun lado, es primero al oido de uno. El hecho de resaltar la obviedad deja en evidencia que en algunas situcione no queremos decirnos mas nada a nosotros mismos. Pero es inevitabale, querramos o no, lo decimos. Y porque lo decimos nos enteramos. Gracias por decir tus historias versadas en rimas que buscan escuchantes.
un saludo

Verónica Cento dijo...

Gracias a vos por acercarte y quedarte un ratito.

Saludos, Luciano.

Javier F. Noya dijo...

Es así que estos bellos versos traen la paciencia del silencio expuesta para que hablen las demás sensaciones de nuestro ser. Y ese momento, ese casi sueño que nos desliza a la piel del otro, es tan intenso. Saludos.

Javier F. Noya dijo...

Ah. lindo diseño nuevo. Saludos bis.

Verónica Cento dijo...

Gracias Javi, tuve que renovar. Este diseño me gusto muchísimo más que el anterior.

Un abrazo!

Pablo Hernández M. dijo...

la razón de una piel es otra piel

saludos