jueves, 29 de julio de 2010

manos rotas
feroces e inútiles
uñas carcomidas
por el hambre
ansías de escribir
para salvar al alma
del látigo de la oscuridad

que alguien rasgue mis vestiduras
y aboque su cuerpo
a esta soledad

3 comentarios:

Pablo Hernández M. dijo...

... y que lo que escriba me salve!

saludos

Javier F. Noya dijo...

Y será tal vez lo que te lance o te lanzarás...Se mece este texto como una plegaria o una persecución hacia la felicidad, la pasión. Bello. Besos.

Verónica Cento dijo...

Gracias, chicos.
La posibilidad de que estas palabras exorcicen mis demonios o los fatigue me parece, como dice Javi, alzar una plegaria a favor de uno mismo, y sí, tal vez sea la persecución de la felicidad. No sé. Ojalá me salve, un poco...

Besos a los dos.