lunes, 5 de julio de 2010




dejar el papel en blanco
para que otras manos escriban
que sea otro quien se ofusque en la templanza
de la palabra imposible

7 comentarios:

Javier F. Noya dijo...

De persecución de imposibles está hecha la poesía, estimada. Bella síntesis, poéticamente imposible. Besos semánticos.

GEORGIA dijo...

Ese otro que nos habita...

me gustó mucho este poema Vero...un abrazo

Verónica Cento dijo...

El perseguidor de Cortázar.

Gracias Javier, un abrazo.

Verónica Cento dijo...

O los otros...en este caso son otros, Georgia.

Besos.

Pablo Hernández M. dijo...

"a veces nuestra historia ya está escrita..."

Gabriela dijo...

¿Está como en trance esa mujer!
El clic de la foto la despertó?
Clarice, Clarice.

Verónica Cento dijo...

Yo creo que sí, que definitivamente Clarice estaba en pleno trance. Era una fiel perseguidora.
Me encanta su boca apenas entreabierta, los ojos cerrados, buscando lo imposible...y esa máquina de escribir entre sus piernas. Una fotografía hermosa.
Ayer un amigo me comentaba que Clarice escribía en la sala, junto con sus hijos alrededor. Me cuesta creer que tanta maravilla haya sido creado en un ambiente así.

Carrión, te me vas a Baires!!!