lunes, 29 de noviembre de 2010

merodear la encandilada
sombra que mece
el hálito de ausencia
revolcar
el torso
en la misma mugre
que yace al fondo
de esta carne
divisar su triste costura
y jalar el hilo
hasta que la desnudez
desteñida
se alce entre la soledad
y me llame por mi nombre

8 comentarios:

Javier F. Noya dijo...

Uno siente a veces que se está pudriendo, y que algo saldrá de todo eso. Bien reflejado, a mi humilde entender. Pero eso de las descomposiciones trae tanta cola que es interminable! Besos.

Verónica Cento dijo...

Gracias Javier, un abrazo.

P. Mitelstet dijo...

Como sumergirse en el recuerdo y volver justo cuando nos estamos quedando sin aliento.

Saludos

Federico J. B. dijo...

Sube, baja, hace una comba, termina en una cola de escorpión. Salúd poeta.

Todavía en el trámite de desentramar las revistas. Fede.

PD: Cuando puedas mandame lo de Massiani de nuevo, será recibido en bandeja de plata con alfombra roja, un ramo de lilas y un sánguche de saláme (pero picado fino).

Verónica Cento dijo...

Gracias Pablo, un gustazo verte de nuevo. Saludos!

Verónica Cento dijo...

Fede, te lo envío, no te hagás problemas.

Besos!

Anónimo dijo...

muy lindo poem vero saludosss

Verónica Cento dijo...

Gracias anónimo, saludos.