viernes, 26 de noviembre de 2010

dicen que el agua de mar cura todo:
la tos asmática del verbo ronco
el pecho en la jaula del lobo
el rancia hambre de tocar el cuerpo
en la arena blanca y profunda
salvo esa nostalgia por el verde
el que se conoce y se extraña
y el que se asfixia en el pecho
y acorazado
ladra la pena

3 comentarios:

María Evangelina Trabucco dijo...

qué bonito, Vero! tiene algo renovado y fresco... algo verde de lo que se añora?
me gustó mucho, un abrazo y nos vemos pronto pronto!

Javier F. Noya dijo...

Bello poema, aunque el mar no cure todo, ni siquiera esos olvidos que las olas remontan para hacernos sufrir. Besos

Verónica Cento dijo...

Queridos, gracias por la visita.
Andaba poca activa con respecto al blog, a causa de entregas académicas algo urgentes.

Un abrazo a ambos.

PD: Y a vos, Evita, pronto te veré. Yupi!