Pero todo eso está ya absorbido. Lo tienes perfectamente integrado y sabes que es tuyo, que te pertenece. Como la palabra que, mejor o peor dicha o escrita, ahora nos acerca...
Dos besos, Escribiente: Uno para ti y otro para la encantadora niña que fuiste... (y aún eres).
Qué lindo eso que decís, Anonimaux. Tus palabras me hicieron recordar otras cosas. Quizás, en mi caso, sucedió al revés: primero conocí el silencio, y de ahí mi introspección; luego vino el torrente, las palabras vinieron como mares, y ya nunca dejaron de existir en mí.
Sí, Dedalus. Uno aprende a convivir con ciertos dolores. Agradezco siempre haber podido la poesía; y aún mejor, agradezco que por la poesía, descubrí aspectos de mí que no conocía.
La luz, que ingresa por la ventana, mueve el mundo didáctico y emotivo de mi hijo Tobías. Parlan las manos sobre el papel. Nada es tan importante como entender que los sonidos están quietos sobre el agua. Aunque una quiera moverla, alterarla, ella está silenciosa, como abstraída de su entorno. No sabe decirlas, pero intenta, suelta “lenguaradas”, transforma un perro en guau guau. La música de fondo larga destellos de felicidad, de armonía, como si la vida fuese ir de compras de la mano de alguien a quien uno ama.
una mujer que mira al sur posee una tristeza en el rostro en miniatura toda ella es una figura raída imposible de precisar nadie sabe qué le duele pero su figura parece dormir un largo sueño una mujer que mira al sur camina hacia un puerto invisible y errante levanta la mano como quien saluda a alguien que se va sola navega las calles con una soledad insufrible una mujer que mira al sur tiene ganas de partir siempre
Extendió la mano y ella acercó la suya, abierta. Sus palmas se tocaron. Midieron sus manos, brazos y piernas. Examinaron sus similitudes y diferencias. Él la llevó a recorrer el jardín. Se sintió útil, responsable. Le mostró el jaguar, el cimpiés, el mapache, la tortuga. Rieron mucho. Retozaron, contemplaron las nubes rodar y cambiar de forma, escucharon la monótona tonada de los árboles, ensayaron palabras para describir lo innombrable. Él se sabía Adán y la sabía Eva. Ella quería saberlo todo.
Comentarios
realmente su sonido se envuelve
como tela de nube
ya el nombre te pertenece
Saludos y gracias por tu visita.
desde niño yo hablaba hasta por los codos, me hacian callar
y despues descubri el silencio
y ahi adentro del silencio, la palabra
se ve que la palabra anda metida en todos laos
q caos
salu!
Dos besos, Escribiente: Uno para ti y otro para la encantadora niña que fuiste... (y aún eres).
Como verás mudé valijas y libros hacia este nuevo hogar. No sé por qué pero me siento más a gusto que en el otro.
Un abrazo!
Tus palabras me hicieron recordar otras cosas.
Quizás, en mi caso, sucedió al revés: primero conocí el silencio, y de ahí mi introspección; luego vino el torrente, las palabras vinieron como mares, y ya nunca dejaron de existir en mí.
besos!
Agradezco siempre haber podido la poesía; y aún mejor, agradezco que por la poesía, descubrí aspectos de mí que no conocía.
Saludos, y gracias.