miércoles, 30 de noviembre de 2011

Ingresar a ese centro que duele tanto y buscar la cáscara, la cicatriz; porque debajo de esa carne algo golpea duramente. Entrar sin permiso y arrancar con fiereza la amargura. Decir basta a esta mudez que no nos deja vivir.
Para aliviar un poco al cuerpo busco en la alacena un té de "galleta y jenjibre" y lo saboreo en silencio, hasta sentir que los dedos dejan marcas en las asas. El té cura, o al menos me calienta. Me sobrepongo un instante y empiezo a decir cosas en voz alta, como si yo misma necesitara escucharlas una vez más, para que por fin se cumplan y los caminos se abran otra vez.
Transitar por una nueva niebla, pero no por eso temer a esa gris oscuridad que no me deja ver la realidad. Cruzar el laberinto, si acaso el laberinto es el verdadero camino al encuentro.
Olga Orozco tiene unos versos justos para este sentimiento: "Escarba, escarba en donde más duela en tu corazón. Es necesario estar como si no estuvieras." Siempre ella tan exacta. Esto llega luego de hablar con una gran amiga, ella me la envió. Son dos versos que definen mi situación. En otras palabras, me toca hacer la guerra pero conmigo misma.

6 comentarios:

mabel casas dijo...

buen final, Vero!!

estas oscuridades tiene algo de las sombras del poema que le{iste, gracias por tu visita

será que estos bordes de abismos o neblinas interiores, las fabricamos sin propuesta pero con causa? por eso la lucha que propone Orozco,aceptarlas y partir de allí para ser uno/a
besos

Gabriela Carrión dijo...

Te quiero mucho, nena. Y te acompaño en eso de escarbar el corazón, a mí también me viene haciendo mucha falta.

abrazos de colores

mauricio rey dijo...

Me encantó Veronica!!!
Beso enooorme!!!

Verónica Cento dijo...

Mabel: Gracias por tu visita. Sí, creo que mi estado anímico últimamente es ir y venir por los mismos sitios, oscuridades al fin. Abrazo

Gaby: Ese apoyo a la distancia me da una fuerza enorme. Yo también te quiero. Gracias por tus palabritas

Mauricio, te agradezco tus constantes lecturas. Abrazo

Rossina dijo...

qué hermoso escrito. Volveré a quedarme recorriendo.

Verónica Cento dijo...

Rossina, sos bienvenida, pasá nomás y ponete cómoda. Saludos