lunes, 14 de junio de 2010

Los adioses

A veces he ido un poco más allá: he medido la oscuridad sin tiempo con la oscuridad de mi alma, hasta el último muro y hasta el último fondo, y han coincidido, y al fusionarse se ha producido algo que se parece a una chisma, a una revelación, a un reconocimiento instantáneo, muy fugaz, es cierto, pero que es como la promesa de un reencuentro y una unión perdurable con el modelo, invisible por ahora, en un lugar de donde vine y donde algún día haré pie y veré y sabré. Mientras tanto, mientras sondeo la oscuridad entre estas vislumbres de fulgores que me acercan desde la semejanza hasta la imagen, mantengo esta fe y esta esperanza. Aquí todo está hecho para soportar la luz por la sombra que arroja, y su presencia plena sólo se manifiesta en un relámpago, porque no es de este lado. Me aterra el solo pensamiento de intentar asir la iluminación o el conocimiento pleno arrojándome de un salto en una ilusoria claridad sin fondo. Es como pretender mirar de frente lo desconocido desde el centro de un diamante, o como estar prisionera, incrustada en un glaciar enceguecedor o, peor aún,como precipitarme en un resplandor insoportable, alucinante, por el que caigo y caigo hacia ninguna parte, sin ningún talismán, sin un hilo sagrado, sin una piedra de amor apretada en la mano. Contra la falsa luz que no permite ver elijo lo invisible. ¿Será porque también la luz es un abismo?

Olga Orozco

Fragmento incluido en su libro "También la luz es un abismo"

4 comentarios:

Javier F. Noya dijo...

Bello texto, gracias por traerlo. Siempre estuve en la duda de que el conocimiento sea iluminación, como sueleemparentárselo. Pareciera ser un abismo, puesto que conocer es tener nuevas dudas y mayores conciencias de las ignorancias aun poseidas. Saludos.

Verónica Cento dijo...

Sí Javier, pareciera que la revelación no precisamente trae luz sino también esa otra oscuridad que yace dentro de nosotros mismos tal vez? No sé, Olga con este texto me trajo muchas dudas, muchísimas, aunque sea tan hermoso y uno sienta que entiende algo de sus palabras, pero a la vez, es un texto que oscurece...por lo menos a mí...no sé...

qué difícil, che

Pablo Hernández M. dijo...

la vida es una búsqueda no un destino

un saludo!

Javier F. Noya dijo...

Creo que Pablo le ha dado una contundente patada a nuestros dilemas! Y con precisión! La razón está en la búsqueda, no en la respuesta, así es, aunque sea un poco oscura a veces.