Roberto Juarroz

Nadie posee nada. Para poseer algo es preciso desnudarlo, apoderarse de su centro y tener un espacio donde protegerlo. Nadie puede, para poseer una rosa, desvestirla de sus pétalos y retener su fragancia. Las manos del hombre son siempre manos vacías. Tal vez nuestro ejercicio fundamental consista en aprender a amar y escribir con las manos vacías.


Roberto Juarroz. Poesía vertical II: Casi poesía. N°69

Comentarios

Georgia ha dicho que…
Hermoso, este poeta es uno de mis fijos en la mesa de noche, gracias por traerlo

un abrazo
Gabriela Carrión ha dicho que…
Bellísimo. Manos siempre vacías que igualmente dan y reciben siempre.
Verónica Cento ha dicho que…
Viste, Georgia? Esa parte de Poesía Vertical II es muy buena. Es todo un manjar poético. Besos!
Verónica Cento ha dicho que…
Sí, Gaby. Y cuánto nos cuesta convivir a veces con estas manos. A pesar de todo uno lo intenta, porque sabe que detrás de esa vaciedad existe algo que no logran contener éstas dos manos, que es la palabra que envuelve todo ese vacío. Ésa palabra poética que surge rauda por la boca, llenándolo todo... o vaciándolo más?

Quién sabe...

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