jueves, 13 de octubre de 2011

tengo la certeza de que algo me llama
cómo saber qué pájaro está picoteando la herida
o en cuál geografía de esta oscuridad
la esperanza es latido
mordedura o muerte
como ese instante en que alguien
pronuncia una palabra
y el sonido se aísla
entonces cuestiono:
¿qué tan raudo vuela el miedo?
¿la decepción o el vacío?

y adviene una voz que más que consolar
devela que esconder es un signo de abandono
también escribir
encubrir la mano y negar lo escrito
implica ataduras
¿qué tan difícil es entender el camino?
¿la palabra siempre es la misma?

mi boca no conoce el lenguaje
no entiende por dónde partir
y dónde detenerse
por eso está decidida a guerrear
duramente
esta jodida vida
matarla o reconstruirla
hilvanarla desde cero

6 comentarios:

romina dijo...

"una voz que más que consolar
devela que esconder es un signo de abandono" uf, genial

Cailatana Editores dijo...

Gracias Romi, un abrazo para vos.

'-.-' dijo...

iba a citar lo mismo, tremendo eh

Pablo Hernández M. dijo...

¿El destino lleva al camino o el camino al destino?

Javier F. Noya dijo...

y será victoria vivir en esta jodida vida. Que nos echen de aquí si quieren que nos vayamos! Besos, me ha gustado esa patada final en la ingle del destino.

Cailatana Editores dijo...

Creo que esa cita es el centro del poema. Quizás por eso se siente como un tirón de pecho.

Gracias por pasar y leer, a todos.

Pablo: ¿se podrá deambular por ambas posibilidades?

Javier: Dolió eh, no creas que no dolió. Escribirlo ni te cuenta. Abrazo.