jueves, 27 de noviembre de 2008

ii

No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.

domingo, 23 de noviembre de 2008

La poca artista

no tengo que fingir palabras
ellas salen disparadas hacia el mundo
y se colocan dentro de las bocas que tiemblan
me siento autosuficiente por las noches
al abrir los libros que más adoro
y hurgar ahí, donde la palabra vibra

a veces
presiento una inseguridad infantil
una porción de mí que no doy a nadie
siento una incapacidad de sacarme el velo
de mostrar la fiera que me vive
que me ama, que me exige y transporta.

no soy una mera formulación de huesos
mi carne existe
doy en general más vida que muerte
carezco de oscuridad crepuscular
y mis ojos son la amplitud de mis palabras

la poca artista que hay en mí
asume la falta de verbo
de palabra

extraño contemplar el corazón deshogado
y las manos escribiendo a golpes
los ruidos del motor del alma.

soy una garganta que grita
la crueldad del verbo al no existirme
al no habitarme en cada pálpito
en el latido de mi yo interior

esta mujer
la casi artista que vive

la que sobrevive
cae en un esterilidad poética.
en una muerte anunciada.

viernes, 21 de noviembre de 2008

noche que tiemblas en esta boca
oscura y a tientas
ven
cae sobre mí una vez en la vida.

domingo, 16 de noviembre de 2008

ii

todo paisaje corporal debe concebirse como un centro
el amante toma de las manos un cuerpo y lo extiende
una llanura límpida y volátil aparece frente a sus ojos
y sus dedos son como brasas saltando el crepúsculo

todo paisaje corporal posee un lenguaje secreto
y sólo el amante podrá sumergirse en la carne
para reescribirlo

el cuerpo es un centro donde la llama
reposa y late al compás del tiempo

jueves, 13 de noviembre de 2008

El infinito en la palma de la mano

Extendió la mano y ella acercó la suya, abierta. Sus palmas se tocaron. Midieron sus manos, brazos y piernas. Examinaron sus similitudes y diferencias. Él la llevó a recorrer el jardín. Se sintió útil, responsable. Le mostró el jaguar, el cimpiés, el mapache, la tortuga. Rieron mucho. Retozaron, contemplaron las nubes rodar y cambiar de forma, escucharon la monótona tonada de los árboles, ensayaron palabras para describir lo innombrable. Él se sabía Adán y la sabía Eva. Ella quería saberlo todo.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Abra(s)zo

i

A la hora de la siesta
mi cuerpo me arroja al lecho y me enciende en llamas

no digo que mi siesta sea una llanura abrasada
pero mi cuerpo se prende
logrando que la oscuridad terrestre sea una infamia

tampoco digo que la mujer que reposa allí todas las noches
no quiera ser arrojada a las violentas llamas
por qué no
al fin y al cabo está hecha de carne que necesita encenderse

A la hora de la siesta
mi cuerpo nos arroja hacia un hades inventivo
donde ya no valen los augurios ni las promesas
sólo el pecho ardiente clamando por el amante

la luz del día convierte en máscara a la oscuridad nocturna
y el rostro del otro pierde el miedo y se vuelve lumbre

yo me enciendo a besos de una manera inhumana.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Juego de palabras

Con la gente de pliegues nos divertimos jugando. Todos arrojamos al aire dos o tres palabras. Luego, cada uno tuvo que crear con todo ese grupo de palabras algún texto de cualquier género. El siguiente poema es el que surgió después de armar y desarmar palabras.


yo, mujer sureña, desearía tener la sed del azul
para peinarme en espiral y caer en la escalera
del gran cascabel de la luna
pero no
sólo tengo esta sed de pantano
esta tetera
esta purpurina miscible
que hace añil este sur

sólo tengo esta bicicleta color limón
y esta luna hecha grumo de mandarina.

martes, 4 de noviembre de 2008

Las brujas


Les diré la verdad. El poema comenzó siendo un juego. Quería jugar con Hallowen y que mejor que jugar con las brujas. Esto es lo que salió. No se rían, por favor, que esto es cosa seria!

Lentamente llegan las brujas en sus escobas
los rostros color grisáceo, las piernas alargadas y pálidas
y los labios de un color negro intenso
llegan con los ojos firmes, llenos de furia y dolor,
y con sus cuerpos apenas visible
entierran la oscuridad en este pueblo perdido.

A las siete de la tarde
-antes de que el sol se duerma en el horizonte
y las sombras aterricen de un plomazo-
hombres y mujeres corren de sus casas
y temerosos de que una bruja los hechice
les arrojan calderos calientes y les gritan
brujas, brujas, brujas

La noche comienza a soltar más oscuridad
cuánto más brujas, más sombras
cuánto más brujas, más risas ahogadas
y más cuerpos surgiendo de la niebla

Las brujas son pájaros muy solos que vuelan por el cielo
A veces, sus cuerpos caen y ruedan por los techos de las ciudades
como si fuese la única fórmula de demostrar que ellas existen.

Luego que vuelve el día a posarse en el firmamento
todas vuelan nuevamente hasta su nido
y vuelven a dormirse en la serenidad de la noche.

Sus escobas reposan siempre al lado de la cama
y sus rostros van tornándose menos huraños
a medida de que la noche les concede un territorio.

Las brujas dejan de existir al momento de que pensamos
que la oscuridad no da miedo.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Qué hace la lluvia en los cuerpos desnudos, me pregunto. Qué hace la lluvia en mí, hoy, que no hago nada más que mirar llover por una ventana cerrada. Qué hace la lluvia en los cuerpos cerrados, y en aquellos que fueron poseídos por las sombras. Qué hace la lluvia sobre lo oscuro.

Qué hace esta agua que sólo cae, cae de a golpes sobre un suelo seco.

Hoy es un día del que reniego.