La luz, que ingresa por la ventana, mueve el mundo didáctico y emotivo de mi hijo Tobías. Parlan las manos sobre el papel. Nada es tan importante como entender que los sonidos están quietos sobre el agua. Aunque una quiera moverla, alterarla, ella está silenciosa, como abstraída de su entorno. No sabe decirlas, pero intenta, suelta “lenguaradas”, transforma un perro en guau guau. La música de fondo larga destellos de felicidad, de armonía, como si la vida fuese ir de compras de la mano de alguien a quien uno ama.
Comentarios
esta muy lindo
salu
Sabés que este texto proviene de una prosa que hice algunos años. Por cosas de la vida, le corté trozos que creí innecesarios y así lo subí. Esta imagen es la aún hoy me duele al leerla, mejor dicho, al recordarla.
Un beso.
Tenés razón, todo esto se siente antes de escribir, sino no valdría la pena, no? si no existe un sentimiento previo, de dónde surgen las palabras?
un abrazo, niña.
abrazos