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Caracas, 21 de febrero

Porque soy la más miedosa y porque el miedo se alimenta de mí, las palabras se han abierto de par en par y han mostrado sus terribles fauces.
Ahora todo lo que digo tiene que ver con inseguridades, ya no con arrojos.
Ahora debo entender que la mordedura puede doler más que el silencio.

Comentarios

Dori ha dicho que…
Hola, buscando bloggers he dado con el tuyo, m parece muy aceptable lo que escribes, sigue así.un saludo
marié ha dicho que…
el miedo afila los dientes cuando le das de comer, nole des que se cague de hambre....las palabras son como flores en una mesa, no sirven para nada solo estan ahi hacen mas hermoso vivir.........

besos cordobeces
anónimaux ha dicho que…
un poco de luz por ahi. veo que la escribiente anda recorriendo zonas cavernosas de la expresividad. guarda esa piedra! esa palabra duele!


(la verificacion, es una lastima)
elenaberenice ha dicho que…
"...las palabras se han abierto de par en par..."

Precioso
La escribiente diurna ha dicho que…
Gracias Dori.
Prometo dar una vuelta por tu blog.

Saludos
La escribiente diurna ha dicho que…
Marie, qué lindo verte, nena.

gracias por estar. un abrazo
La escribiente diurna ha dicho que…
Si guardo esta piedra, el dolor lo tendría afilándome las entrañas, no?
Tal vez sea mejor enfrentarlo, así poder sobrevivirme. Un beso, luc
La escribiente diurna ha dicho que…
Gracias Elena. Saludos

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