miércoles, 3 de marzo de 2010

este cuerpo
no reviste ni viste de luz
se aquieta en las tardes
y calma el susurro de muerte
aterido frente al espejo

a veces no quepo en su urdimbre
y juega mi boca la danza del crepúsculo

tiene esa marca despiadada del silencio
posee esa sombra anochecida e inviolable
que lo duerme todo

y apaga hasta el nombre

4 comentarios:

Jota dijo...

¡cómo será apagar el nombre?

Verónica Cento dijo...

¿Qué peligro, no?

Besos, J

María Evangelina Trabucco dijo...

VERO!! DE NUEVO LEYÉNDOTE, QUÉ AGREGAR? (ME VOY A TOMAR MATE CON PEPERINA, JA!)

Verónica Cento dijo...

Nena, por fin volviste al ruedo. Tengo mucho que hablar con vos. Besotes.