Hola Verónica. El llanto, para mí es un gran liberador, tan sano como mearse de la risa, aunque algunos piensen lo contrario. Tal vez, no es la solución al miedo, creo que lo único que lo soluciona un poco es la movilidad ya que el miedo es inmvibilidad por naturaleza. Sigue en la travesía de escribir, por favor. con respecto al comentario que hiciste en mi blog quiero decirte lo siguiente: Yo también hice antes de graduarme un taller literario con adolescentes y me fue bien. Me divertí a mares y el resultado fue interesante. Incluso, surgieron cosas que yo no tenía previstas y que siervieron para mi trabajo de tesis. Te recomiendo hacer una buena selección de textos literarios(poesía y cuento), que sean breves y muy dinámicos. Actualmente, estoy planificando, junto con una amiga, una actividad para niños. Consiste en llevar a ellos la magia de la literatura y que le den rienda suelta a su imaginación, que sean libre, que sean ellos mismos. Luego te cuento cómo avanza eso. Saludos. María E.
La mujer del espejo me ha traducido un miedo en el cuerpo casi impronunciable Ella casi corporal me mira con sus ojos de lince en espera de que hable o deslice mis palabras debajo de la puerta del corazón para que logre por fin enunciar sus miedos Pero le temo tanto a ese otro rostro que se enfunda en el crepúsculo y cual si fuese la espada de la sombra propicia el juego de los espejos Nunca nos miramos a los ojos porque la noche arroja la oscuridad más terrible.
una mujer que mira al sur posee una tristeza en el rostro en miniatura toda ella es una figura raída imposible de precisar nadie sabe qué le duele pero su figura parece dormir un largo sueño una mujer que mira al sur camina hacia un puerto invisible y errante levanta la mano como quien saluda a alguien que se va sola navega las calles con una soledad insufrible una mujer que mira al sur tiene ganas de partir siempre
No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.
Comentarios
con respecto al comentario que hiciste en mi blog quiero decirte lo siguiente:
Yo también hice antes de graduarme un taller literario con adolescentes y me fue bien. Me divertí a mares y el resultado fue interesante. Incluso, surgieron cosas que yo no tenía previstas y que siervieron para mi trabajo de tesis.
Te recomiendo hacer una buena selección de textos literarios(poesía y cuento), que sean breves y muy dinámicos.
Actualmente, estoy planificando, junto con una amiga, una actividad para niños. Consiste en llevar a ellos la magia de la literatura y que le den rienda suelta a su imaginación, que sean libre, que sean ellos mismos. Luego te cuento cómo avanza eso.
Saludos.
María E.
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