Pero todo eso está ya absorbido. Lo tienes perfectamente integrado y sabes que es tuyo, que te pertenece. Como la palabra que, mejor o peor dicha o escrita, ahora nos acerca...
Dos besos, Escribiente: Uno para ti y otro para la encantadora niña que fuiste... (y aún eres).
Qué lindo eso que decís, Anonimaux. Tus palabras me hicieron recordar otras cosas. Quizás, en mi caso, sucedió al revés: primero conocí el silencio, y de ahí mi introspección; luego vino el torrente, las palabras vinieron como mares, y ya nunca dejaron de existir en mí.
Sí, Dedalus. Uno aprende a convivir con ciertos dolores. Agradezco siempre haber podido la poesía; y aún mejor, agradezco que por la poesía, descubrí aspectos de mí que no conocía.
La mujer del espejo me ha traducido un miedo en el cuerpo casi impronunciable Ella casi corporal me mira con sus ojos de lince en espera de que hable o deslice mis palabras debajo de la puerta del corazón para que logre por fin enunciar sus miedos Pero le temo tanto a ese otro rostro que se enfunda en el crepúsculo y cual si fuese la espada de la sombra propicia el juego de los espejos Nunca nos miramos a los ojos porque la noche arroja la oscuridad más terrible.
una mujer que mira al sur posee una tristeza en el rostro en miniatura toda ella es una figura raída imposible de precisar nadie sabe qué le duele pero su figura parece dormir un largo sueño una mujer que mira al sur camina hacia un puerto invisible y errante levanta la mano como quien saluda a alguien que se va sola navega las calles con una soledad insufrible una mujer que mira al sur tiene ganas de partir siempre
No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.
Comentarios
realmente su sonido se envuelve
como tela de nube
ya el nombre te pertenece
Saludos y gracias por tu visita.
desde niño yo hablaba hasta por los codos, me hacian callar
y despues descubri el silencio
y ahi adentro del silencio, la palabra
se ve que la palabra anda metida en todos laos
q caos
salu!
Dos besos, Escribiente: Uno para ti y otro para la encantadora niña que fuiste... (y aún eres).
Como verás mudé valijas y libros hacia este nuevo hogar. No sé por qué pero me siento más a gusto que en el otro.
Un abrazo!
Tus palabras me hicieron recordar otras cosas.
Quizás, en mi caso, sucedió al revés: primero conocí el silencio, y de ahí mi introspección; luego vino el torrente, las palabras vinieron como mares, y ya nunca dejaron de existir en mí.
besos!
Agradezco siempre haber podido la poesía; y aún mejor, agradezco que por la poesía, descubrí aspectos de mí que no conocía.
Saludos, y gracias.