No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.
Comentarios
Un beso!!!
mauric10
ahora puedo comentar
(pero soy buenito)
qué bonito blog tené... a ver, permiso, ahí dejame un lugarcito.
(sonrisa grandota, maliciosa) Yo sé que en el fondo me querés! Que qué? Ay, me senté arriba tuyo...
Noemí: Me siento muy agradecida por ese viaje cósmico que tuvo que realizar para llegar hasta estos lares. Agradecida estoy y sepa que es bienvenida cuando quiera darse una vueltita. Si me avisa con tiempo, preparo unos mates y charlamos un poco más.
Al Don anónimo le digo: Comente todo lo que quiera. Tiene el campo abierto a su antojo. Escriba, grite y susurre todo lo que sienta. Le juro que no le borraré ni una sola palabra.
Chajá: Con vos espero tener conversaciones más que interesantes. Siento que podemos llegar a entendernos mejor de lo que creo en este momento.
Por lo menos, todos son bienvenidos.
Saludos...hasta la próxima.
bueno, igual, tá bien... pero soy correntino, por eso arrastro la tonada en tierra roja... che!
y puede decirme Nemi, como todos mis amigos
me saco el sombrero anónimo y confianza... que me comporto
es que hace mucho que vivo en Córdoba... bueno, qué?
Un abrazo a todos.