indiscutiblemente
tengo miedo
de lo que la palabra
me obligue a pronunciar
o a callar
Ese otro rostro
La mujer del espejo me ha traducido un miedo en el cuerpo casi impronunciable Ella casi corporal me mira con sus ojos de lince en espera de que hable o deslice mis palabras debajo de la puerta del corazón para que logre por fin enunciar sus miedos Pero le temo tanto a ese otro rostro que se enfunda en el crepúsculo y cual si fuese la espada de la sombra propicia el juego de los espejos Nunca nos miramos a los ojos porque la noche arroja la oscuridad más terrible.
Comentarios
la palabra tiene todos los visos.
a veces
es silenciosamente peligrosa
o todo lo contrario
b.
Este poema dudaba en subirlo, sentía que estaba cortado, en realidad lo sigo pensando. Aún no he podido darle el cierre que me gustaría. Porque en cuanto a ritmo lo siento un poco flojo.
Gracias
Qué lindo verte. Gracias por darle al blog una nueva luminosidad.
Un abrazo
Pasaré por tu blog.
justo, esta mañana desperté con un pensamiento... la palabra dicha va dándo forma a lo que somos.
a veces es dulce esa experiencia, otras es terribleblente dolorosa.
qué bien haber estado por aquí... gracias
cris.