La mujer del espejo me ha traducido un miedo en el cuerpo casi impronunciable Ella casi corporal me mira con sus ojos de lince en espera de que hable o deslice mis palabras debajo de la puerta del corazón para que logre por fin enunciar sus miedos Pero le temo tanto a ese otro rostro que se enfunda en el crepúsculo y cual si fuese la espada de la sombra propicia el juego de los espejos Nunca nos miramos a los ojos porque la noche arroja la oscuridad más terrible.
Comentarios
lindo cuadro.
de quien es cada cosa?
salut!
Anónimo:
El poema es mío y el cuadro es de Juan Soriano.
¿Lucas?
lindo poema
cada vez q lo leo me gusta + che
salut!
Un abrazo.