No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.
Comentarios
El mundo externo era para ellos una creación del diálogo interno: el querer comprender, poner nombres y delimitar.Sólo al detener esa palabrería podía verse tal cual es.
Supongo que habrá sido como caminar de ojos cerrados.
Tu respuesta nutre más que todo estos balbuceos. Gracias por esta respuesta tan hermosa. Un abrazo.
Mauricio
Ando en una constante búsqueda de una nueva forma de enfrentar nuevos riesgos. Como verás no me es nada sencillo. Besotes.
esta frase es enormeee
"Necesito hacer hablar al cuerpo desde la palabra"
ser palabrera parece fácil pero hacerla salir es el parto de vivificar el cuerpo
cariñazos
Es un gusto verte por acá.
Besotes.