en lo oscuro
la palabra toma cuerpo
te abraza el nombre
y acurrucándose en tu boca
te parte el verbo
Ese otro rostro
La mujer del espejo me ha traducido un miedo en el cuerpo casi impronunciable Ella casi corporal me mira con sus ojos de lince en espera de que hable o deslice mis palabras debajo de la puerta del corazón para que logre por fin enunciar sus miedos Pero le temo tanto a ese otro rostro que se enfunda en el crepúsculo y cual si fuese la espada de la sombra propicia el juego de los espejos Nunca nos miramos a los ojos porque la noche arroja la oscuridad más terrible.
Comentarios
marcelo
siempre me encantó lo que hacés, lo que escribís... pero esto es supremo... golpear, partir, abrazar...
todo junto.
Besos!
Gracias por tus palabras. besitos
ja...me dio risa tu comentario.
Mi respuesta es: como si fuera tan fácil;)
Saludos y gracias
Te dejo un corazón.
Vulcano.
Muy lindo.
Para mí es un placer leer este tipo de cosas. Saludos.
un abrazo