No puedo enumerar todas las formas de dolor con las que lidié. Dolores estomacales muy agudos que subían lentamente por el cuerpo hasta explotar en la sangre el factor augurios; dolores del tipo abdominal que arañaban los músculos, para liberarse de la cárcel corporal; dolores llenos de fiebre, encanto y misterio que mordían mi boca con la intención de herirme y dejarme tendida en una cama húmeda. Finalmente tuve los peores dolores: los dolores por no poder hablar. Creo que ese dolor aún lo llevo conmigo, agazapado en la espalda y en la boca.
Comentarios
esta muy lindo
salu
Sabés que este texto proviene de una prosa que hice algunos años. Por cosas de la vida, le corté trozos que creí innecesarios y así lo subí. Esta imagen es la aún hoy me duele al leerla, mejor dicho, al recordarla.
Un beso.
Tenés razón, todo esto se siente antes de escribir, sino no valdría la pena, no? si no existe un sentimiento previo, de dónde surgen las palabras?
un abrazo, niña.
abrazos