Ese instante de abrir el blog y leer la última entrada y sentir el deseo enorme de borrarla. Y entonces las manos, presurosas, editan el archivo y desaparecen cualquier evidencia de aquello que es basura. Detestable, en otras palabras. ¿Qué sucede en ese momento donde todo lo que se escribe se siente una simple porquería?
Ese otro rostro
La mujer del espejo me ha traducido un miedo en el cuerpo casi impronunciable Ella casi corporal me mira con sus ojos de lince en espera de que hable o deslice mis palabras debajo de la puerta del corazón para que logre por fin enunciar sus miedos Pero le temo tanto a ese otro rostro que se enfunda en el crepúsculo y cual si fuese la espada de la sombra propicia el juego de los espejos Nunca nos miramos a los ojos porque la noche arroja la oscuridad más terrible.
Comentarios
pd. hay poemas increíbles en este blog... me acuerdo casi de memoria el de "adviene una voz que más que consolar /devela que esconder es un signo de abandono /también escribir"
tenete paciencia, vero! abrazo
Querida Ro, la paciencia en esto es casi una utopía, al menos para mí. Aunque hay días que la tengo bien alta, menos mal que va y viene, un vaivén de paciencia e impaciencia.
Gracias por estar ahí, siempre leyendo bajito, besotes enormes.
Muchas coincidencias he encontrado en este texto muy acertado.
Saludos.
Sí, un sentimiento de rechazo algo raro. no?
Gracias por compartir, a los dos
Saludos