Qué hay con estas manos, hechas de papel y de la lumbre más terrible; qué hay con ellas, qué hay con que dancen en medio de este mar mudo, y se cuelen en medio de los libros para atrapar su misterio. Qué hay con que estos dedos que arañen la espesura de este paisaje; y que murmuren frases que no pueden escribir. Qué hay sobre la tierra, los frenéticos cuerpos y la noche.
Qué hay con esta boca, construida con grandes bordes, por donde el río interior corre secretamente; qué hay con el miedo a la sequía y al desborde. Qué hay sobre el cuerpo en blanco, sin rasgar, sin poseer, abandonado a la intemperie.
Dejar que el barco se pierda en el mar. No salvar la vela rota. No darle sutura. Ver, lentamente, cómo las últimas partes se hunden en la más oscura noche. Pasar las manos, a modo de caricia, sobre el cuerpo yerto y húmedo. Desprender. Degollar. Hacer dormir un barco en la más terrible oscuridad y sentir paz.
Comentarios
Esas manos, se ajan, hay inscisiones. de ahí, comienzo.
Saludos y muy lindo, vero.
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Desde Barranquilla, Colombia te envío un abrazo.
Víctor
ahora entiendo de lo que m hablabas
chau!
Vio? ando dele practicar en el ambiente de la prosa. A pesar de que no es sencillo he puesto lo mejor de mí...pero aun me falta un buen camino por recorrer...besos
pues todo lo que tu eres... es decir: mucha luz
Y no te equivoques... nadie que se hunda en la escritura estará desamparado, aunque sienta lo contrario.
La escritura es un mundo subterráneo donde cada uno va buscando su propio camino; su camino hacia la luz... y allí nos cruzamos todos aquellos que de un modo u otro hemos caído en ese abismo poético del que jamás volveremos.
A mi, me encanta cruzarme con vos en las tinieblas de la escritura.
beso
marcelo
El camino de la escritura, en mi opinión, es uno de los más difíciles. Y vos lo dijiste: el camino de la escritura es un camino subterraneo, donde no todos pueden salir victoriosos. ¡Pero qué duro es el camino! sólo caminos a tientas, como quien va aprendiendo el terreno.
Un fuerte abrazo Marcelo.