domingo, 30 de noviembre de 2014

De la pelea aprendí que aquello que estalla
nunca más se percibe en su forma original
todo se reduce a la pregunta:
¿Cómo se reconstruye un jardín luego de la guerra?
¿Adónde se llevan los cadáveres que uno encuentra en el camino?
la muerte arrasa con todo lo más hermoso de la vida y deja
el vacío que forja la pelea entre los hombres
padres ven a sus hijos morir en batallas
el miedo adquiere coraje
uno se pregunta una vez más qué hizo mal
o por qué hizo aquello que hizo
o por qué la palabra se convirtió
en puñal con el que atravesar al otro
a ese que nunca fue tu enemigo y al que deberías amar
a ese que nunca debería haberte hecho daño y sin embargo accedió
y la casa tomó forma de encierro
de maldito encierro
la guerra comenzó a instalarse en los corazones
los cuerpos comenzaron a mirarse con desprecio
el amor se apagó como si alguien hubiese soplado una vela
y en la oscuridad todo se tornó distinto

De la pelea aprendí que si alguien quiere herirte
no hace falta simplemente un puñal
la palabra también atraviesa
y la tuya era una  gran herida abierta
algo genera la guerra en los ojos de los hombres
llega un momento determinado
que unos con otros dejan de reconocerse
y la espada que debería cortar la carne de tu enemigo
fragmenta el cuerpo de tu compañero
y el bosque arde de furia
sin saber quién encendió la mecha
y el que amabas cae en el campo de batalla
sin entender si tu mano fue la culpable
y la sangre rueda, intensamente, por las escaleras de una casa
uno intenta resarcir lo roto lo herido lo rajado
pero cómo se cose un cuerpo herido de muerte
bastaría, dirían algunos, con unas manos que amen a ese sujeto
pero nadie atravesaría el jardín oscuro para salvarlo
la guerra ha dejado víctimas y victimarios
pero acaso quién de los dos mantuvo en alto el cuchillo
todo se reduce a la pregunta:
¿quién dejó arder esta casa y por qué nadie apagó el fuego?